Venezuela. ¡Ay!, qué lenta agonía, qué final sin fin...

En "El Mundo"
Venezuela. ¡Ay!, qué lenta agonía, qué final sin fin... Maduro sigue ahí, mientras los monederos aquí disimulan sobre un pasado de concomitancias. Tiene aspecto el problema gravísimo venezolano de enfermedad sin cura posible. De cronificación, de sucesión de barbaridades sin remedio efectivo.
A Chaves lo impulsaron, en su día, los propios errores de los adecos y copeianos, que alimentaron una sociedad corrupta, donde la mitad del país pasaba hambre y a la otra mitad eso no le importaba con tal de llevárselo ellos crudo... Así surgió Chávez y el chavismo; con el ya viejo Caldera por medio, luego, para acabar de liarla.
Y tras Chávez, Maduro, copia muy mala del anterior dictador. Y ahí estamos, con el sujeto este eliminando a quien se le pone enfrente, que para eso están los catedráticos del Castrismo actuando y enseñando la asignatura de represión en su "misión" venezolana.
Los meses, los años, van pasando. Y Venezuela ya es casi un esqueleto. El dictador agarrado al sillón y de ahí no hay quien lo despegue : ni con aguarrás.
XAVIER BOSCH


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