¡Que Dios les ilumine y que Dios nos proteja a los de a pie!. La cosa está...¡de carallo!

El horno no está para bollos. La Covid vuelve locos a todos (políticos los primeros). Toman medidas que luego se vienen abajo porque el Tribunal correspondiente (hoy en Madrid) echa por tierra  lo que contraviene derechos fundamentales de la ciudadanía. Ahora les entran las prisas, hasta Feijóo se ofrece con un borrador a Sánchez, para legislar de modo que puedan tener un instrumento que meta en cintura hasta al perro del hortelano si menester fuere, sin que haya juzgado que se lo tumbe, ni necesidad de recurrir al "Estado de Alarma". En fin... que Dios les ilumine y que Dios nos proteja a los de a pie. Porque estamos instalados en una buena... ¡de carallo!.

Mientras, en algunos lugares ponen ya a funcionar el sentido común, cosa que en otros parece faltarles. En Tarragona anuncian ya, ahora, sin más, que se cargan el Carnaval del año que viene. Bien hecho... para febrero esto no está resuelto y andar con mandangas de ese calibre es bomba de relojería. En Córdoba, aunque hoy les aporto a ustedes el recorte de prensa de fechas atrás, se han cepillado ya la Cabalgata de Reyes y el espectáculo de luz de Navidad. Eso es en Córdoba, porque en Vigo, por el contrario, el ínclito Caballero aún andaba hace muy pocos días revisando otra vez (y haciéndose fotos) las ostentanciones en navideñas bombillas millonarias que ha mandado colocar desde hace semanas en la ciudad. No solo no se priva del lucerío, sino que este año lo ha mandado instalar con tiempo de sobra, ya desde los días de verano... Para el no hay pandemia, ni efectos, ni nada... si se le mete entre ceja y ceja algo, vete tu si te atreves a llevarle la contraria.

Al otro lado de España, a 1.100 kms aprox., el Gobierno de la Generalitat, como vemos en recorte de una de las portadas de hoy, ya anuncia la tercera ola de la pandemia. Sí, la tercera ola; da por hecho que detrás de la actual segunda viene una tercera... Es allí, en Catalunya, donde otra portada nos pone igualmente los pelos de punta, denunciando -otra vez- lo ya sabido : el estado de emergencia social en el que hemos entrado... colas del hambre, colas de la miseria, colas de desprotegidos al fin y al cabo.

Pero la Vida sigue, dice el otro, que de paso acompaña con la letanía consabida del tenemos que vivir con el problema de la pandemia... Y de acuerdo, hasta ahí sí; pero convendría hacerlo en todo caso siempre con las debidas precauciones. Y es cierto que uno puede tomarlas, pero si por pelotas tiene que subirse en un tren, por muchas precauciones que uno tome, nunca sabe si el haber entrado en esos cajones-vagones del tren no acaba siendo una trampa peligrosísima... No hay más que ver las denuncias que se vienen sucediendo. Como las de la portada hoy de La Gaceta de Salamanca : "Renfe se salta todas las normas anti-covid dentro de los trenes". Renfe, indirectamente, no deja de ser el propio Estado, el Gobierno del que depende... Pero el Gobierno hace tiempo que dejó de atar en corto a Renfe y Renfe se ha asilvestrado. Según "La Gaceta de Salamanca" no solo con recortes y supresiones de servicios que no le da la gana de reponer... también obligando a los viajeros que sacaron un billete pensando que viajarían con cierta mínima distancia de seguridad, a viajar de modo que se le jueguen en una especie de ruleta rusa...

¡Qué país!. Casi mejor es tomarse una pastilla, meterse en la cama y echarse a dormir. Si es que somos capaces de conciliar el sueño, que esto es ya tal merienda de negros que padecer de insomnio es lo menos que nos puede pasar... aparte de vivir permanentemente acojonaditos.