"Pontevedra tiene hambre", dramático artículo de la ex-concejal María Rey

Con el ruego de su publicación, la ex-concejal pontevedresa, María Rey Martínez, nos envía un texto titulado "Pontevedra tiene hambre". Al texto, que reproducimos tal cual a continuación, le hacemos un hueco en la sección de "Pontevedra", en este Rías Baixas Tribuna, como es lógico.
María Rey, por lo que sabemos, colabora en este tiempo de pandemia, en una red social ciudadana tendente a procurar ayudas para quienes lo están pasando muy mal en esta época tan complicada derivada del estallido de la crisis del coronavirus.
Tras el artículo de María Rey que a continuación sigue, nos hacemos eco del agradecimiento público que el Banco de Alimentos de Monteporreiro también nos ha hecho llegar para trasladarlo a la ciudadanía.
"Pontevedra tiene hambre"

Yo les pregunto a todos los políticos que están cobrando de nuestro dinero si no se les cae la cara de vergüenza por no estar en la calle ejerciendo política local, es decir, escuchando y resolviendo los problemas de los demás. Porque no están para salir en una foto sentados en una terraza tomando un café, sino para no cobrarles las tasas a los empresarios que tienen cerrados sus locales, para no cobrarles la basura a los empresarios que en este momento no están tirando basura, para ponerles las cosas fáciles a todos los vecinos y vecinas que no cobran sus ERTEs.

En todos los ayuntamientos están dando ayuda de distintos tipos: wifi gratuita para que los niños estén en igualdad de condiciones y tengan acceso a la Educación que están recibiendo telemáticamente, prestando ordenadores, dando mascarillas, repartiendo libros o deberes y un largo etcétera. En todos, menos en Pontevedra.

Mi pregunta es dónde están los 24 concejales del Concello de Pontevedra. Dónde están y qué hacen. Porque confinado se está muy bien, que se come y se engorda, pero hay muchas personas confinadas que no tienen qué llevarse a la boca ni qué darles de comer a sus hijos. Porque esa es la realidad de Pontevedra. Porque mientras Bienestar Social niega esa realidad e impide que se asiente aquí la Fundación del chef José Andrés para ayudar a las familias más vulnerables a realizar platos ricos en proteínas, la gente sigue sin saber qué comer. Si desde el ayuntamiento no ven esa necesidad, es porque ninguno de los 24 concejales tiene ni idea de cuál es la situación real en su municipio. Y digo 24 porque Yoya Blanco ha estado al pie del cañón, al otro lado del teléfono siempre, intentando sacar adelante proyectos casi sin medios.

E insisto, el dinero del Concello no es del señor Lores ni es del señor Tino Fernández, que nos ha estado vendiendo que le iba a pagar a los clubs como si fuera el salvador de no sé qué, cuando en realidad ese dinero se lo debe desde hace años.
Y el señor alcalde se nos sienta a tomar un café. Oiga, no, hay muchas más cosas que hacer.

Al margen de los concejales, que parece que con ellos esto no va, tenemos a los diputados autonómicos, a los que tampoco se les ha visto por ningún sitio. Me gustaría saber si alguno de ellos echó una mano a alguna familia.
Por su parte la Xunta nos vende lo mismo que el Gobierno estatal. Nos dice que va a adelantar los ERTEs, pero solamente convenian con 4 entidades bancarias. Si tu cuenta está en otro banco olvídate de cobrar por anticipado. ¿Qué ayuda es esa? Pero tampoco ayuda a los autónomos porque el dinero del que podían haberse beneficiado con subvenciones para el pago del recibo de la Seguridad Social como en otras comunidades se ha hecho, “iba a volver al gobierno estatal en forma de pago de Seguridad Social”, dijeron. Si el dinero sale de nosotros para todas las administraciones, qué más le da a la Xunta dónde va. ¿Cuántas administraciones tenemos? A día de hoy la Xunta sigue sin tener ninguna medida efectiva.

Y mejor de Pedro Sánchez no hablamos, porque todo lo que nos ha vendido es un despropósito. Los ERTEs no se cobran, los ceses no llegan, la Seguridad Social ha vuelto a pasar el cobro del seguro de muchos autónomos. ¿A dónde vamos a llegar? Un día nos dicen una cosa y otro día nos dicen otra. Nadie es experto en pandemias, pero alguien habrá experto en empresa, alguien experto en el SEPE, alguien experto en la Seguridad Social. Expertos sanitarios creo que tenemos a 15 buenísimos ¿y el resto de los expertos dónde están? Porque este no es un momento de hacer política, es un momento de gestionar. Y gestionar tienen que gestionar las personas que conocen las necesidades de la calle, no los que se han pasado toda su vida en un sillón cobrando un sueldo. Y ése es el problema que tenemos en este momento en España: los políticos solo saben ser políticos y eso no nos resuelve absolutamente nada, tenemos que volver a la política de siempre, a la de estar en la calle y en ningún caso a salir en una foto sentado en un sillón o de terraceo.

En Pontevedra a fecha de hoy hay hambre y es una auténtica vergüenza que un Ayuntamiento con superávit no haya sabido dónde tenía que gastar el dinero. Ahora se sabe que se han saltado la Ley de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera; pues hubiera sido mejor que fuera para ayudar a que sus ciudadanos pudieran comer.
Quizá es que no se enteraron, que estaban confinados en sus casas sin querer ver qué les estaba pasando a sus vecinos y olvidando qué es hacer política local.
Porque de verdad que no era tan difícil verlo.

Cuando supimos que en Pontevedra había quejas -por el desabastecimiento de mascarillas- en redes sociales e incluso en gente de nuestro alrededor y que el Concello de Pontevedra no las iba a repartir tal y como ocurría en algunos concellos cercanos, decidimos hacerlo nosotras de manera gratuita. Tras informarnos y hablar con diferentes médicos de distintas ramas, y coincidir todos en que son unas mascarillas perfectamente válidas, nos pusimos a ello. Al comenzar la fabricación le pedimos al Concello de Pontevedra que nos ayudara con la compra de gomas elásticas, porque es algo que realmente pocas personas donan y que nos suponía un coste significativo, pero hizo mutis por el foro, tanto él como varios concejales del BNG rechazaron echarnos una mano.

Pero fue durante el reparto cuando vimos que el verdadero problema de Pontevedra no era la necesidad de mascarillas, sino de alimentos. Porque descubrimos que Pontevedra tiene hambre. Caminando por la calle y hablando con las personas entendimos qué debería ser la política local y lo fácil que es conocer las necesidades de primera mano y lo útil que es poner soluciones.

Un montón de pontevedreses y pontevedresas no tienen qué comer, no cobran desde febrero, muchos empresarios no han podido pagarles los primeros 15 días de marzo porque una vez pagado el local y los gastos no hubo dinero para más. No cobraron el sueldo de febrero y a fecha de hoy tampoco han cobrado los ERTES. Muchas familias de clase media que llegaban a final de mes sin ningún tipo de problema, tienen hoy las neveras vacías.

Esa necesidad no se está cubriendo porque el teléfono de Servicios Sociales al que se puede llamar queda corto, pero también porque no están haciendo un servicio a la altura de las necesidades de hoy en día. En un momento como el de esta pandemia, hay que buscar soluciones, los protocolos vienen después, pero las familias necesitan comer cada día, como sea.
Pero todo lo que no hicieron las instituciones, empezaron a hacerlo las personas. Agradecidos por las mascarillas que les dábamos, y sabiendo que no aceptamos donativos, empezaron a darnos alimentos no perecederos. Una parte los llevamos al Banco de Alimentos de Monte Porreiro, que siguen en primera línea y al pie del cañón, y han incrementado en estos meses sus usuarios en un 60% (hoy en día atienden a más de 700 personas). La otra la repartimos a toda la gente del centro de Pontevedra que no tenía dónde acudir y nos llamaban pidiendo ayuda.
Gracias a todas esas personas solidarias, y a los amigos que siempre están, hemos ido haciendo una especie de red para ir cubriendo todas esas necesidades.
Así que, gracias a todos de parte de muchos pontevedreses que han podido llenar sus neveras: a las costureras, a las que donaron las telas, a los que repartieron una a una las más de 6000 mascarillas que se han confeccionado hasta la fecha, a los que nos daban un paquete de lentejas o dejaban una compra hecha y pagada en el súper a nombre de una familia que ni conocían.

A todos menos a los políticos locales, que ni estaban ni se les esperaba ya. Eso sí, ahora han salido corriendo del confinamiento para hacerse la foto porque las elecciones están a la vuelta de la esquina.

MARÍA REY MARTÍNEZ, ex-concejal
Pontevedra.
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Agradecimiento del Banco de Alimentos de Monteporreiro

Desde la Asociación de Vecinos O Mirador, responsables del Banco de Alimentos de Monteporreiro, nos hemos visto sobrepasados por la situación ocasionada en esta pandemia. En condiciones normales atendíamos a unas 120 familias pero a fecha de hoy el número se ha incrementado hasta las 175 lo que puede suponer unas 700 personas, y la ayuda no queda restringida al barrio sino que hemos tenido que extenderla a Pontevedra ciudad y otras zonas del municipio.

Era inviable llegar a todas las necesidades con nuestras existencias y por ello hemos tenido que recurrir a la solidaridad de diversas empresas. Empresas como Froiz, Gadis, Cooperativa San Miguel, Marfrío, E.C.Casas, Cristalería Pontevedresa, Setga, Lago, Javier Olleros (chef de Culler de Pau), Cárnicum, Sala Karma o El Mono con Sombrero, así como vecinas implicadas en el proyecto, han hecho que todo esto fuera posible.

Desde aquí, queremos mostrar nuestro profundo agradecimiento a todos ellos; sin su ayuda no habría sido posible.

Banco de Alimentos de Monteporreiro (Pontevedra). Un voluntario almacena donaciones de alimentos embalados.


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