La Liga Portuguesa de Fútbol Profesional organizó en Leiría, un año más, ese mejunje que llaman la "final four" de la Taça da Liga.
Dos semifinales durante la semana y una final en sábado. A las semifinales no fuimos, pero en la final sí que estuvimos... Era para no ir, porque dos años atrás, allí, en la penúltima final que jugó el Braga, la "revista" a que fuimos sometidos llegó a tal extremo que un segurata nos hizo arrojar a la basura incluso un inhalador vicks que solemos utilizar cuando andamos atascados o acatarrados, cosa por desgracia frecuente, producto de la faringitis crónica... Como lo leen : un inhalador vicks... peligrosa arma atómica, diciéndonos que para entrar con eso en el bolsillo debíamos de mostrar una receta mèdica... y sino que lo arrojásemos a un cubo de la basura que allí tenían, sino... no entrábamos al estadio de Leiria...
Dos años después, no tuvimos la desgracia de ser a nuestra edad, considerados peligrosos por portar un inhalador vicks. El segurata que nos tocó en suerte fue amabilísimo, mostramos nuestra pequeña cartera y tras observar aquel hombre su contenido prudencialmente, fuimos invitados a entrar... Subimos un sin fin de escaleras hasta el piso superior, en bancada de "poente"... sube, sube, sube y unas ganas de mear que no veas... y ¡oh, sorpresa!, llegados arriba, vemos una cola enorme, gigante, de señores con ganas de "hacer chi-chí" como dicen los hermanos portugueses... Preguntamos : ¿a qué viene esa cola?... "Es que solo hay una sala de urinarios -con muy pocas columnas mingitorias en ella- para toda esta grada superior... ", nos explica otro señor entrado en años y con sensación de desesperado : "estoy por mear ahì, detrás de una columna, no aguanto más", me dice...
O sea : para 4.000 espectadores que deben caber en aquella "Poente superior", un solo water para los hombres y un solo water para las mujeres... Como la hora del partido estaba encima, no nos quedó otra que irnos a la grada, aguantar todo el partido, agarrados a la butaca que nos tocó en suerte y no agitarnos demasiado so pena de que el líquido elemento nos saliese indebidamente por ahí...
Llegado el final de esta final... aún tuvimos que hacer cola -era menor que al inicio, pero era cola y espera- para poder orinar en el water único con que despachan a la clientela en la populosa zona superior del Estadio Municipal de Leiría... ¡ver para creer!
Esto, como imaginan, a la Liga Portuguesa de Fútbol Profesional parece que le importa un pimiento, claro está. Sus dirigentes, en los lujosos palcos de canapés y bebidas espumantes, y con no escasos retretes a disposición, no tienen los problemas con los que los aficionados se encuentran en estas finales que dejan tanto que desear... Y, además, estos simpáticos nuevos dirigentes de la LPFP imponen -ya se nos olvidaba- que todos los aficionados compren obligatoriamente las entradas por Internet... que acaban por resultar más caras, al obligar a los paganinis a sufragar un recargo en cada billete sobre el precio oficial de la entrada que se adquiere...
Habría más que contar sobre otras deficiencias, pero tal vez como estos ejemplos tan escandalosos, llegue para que alguien sienta vergüenza y situaciones como las descritas no se vuelvan a repetir... el fútbol portugués -sus aficionados- merecen otra consideración.
EUGÉNIO EIROA
