Entre el tiempo que pasa deprisa y los "caballos de Troya"...

Uno de los colaboradores de RBTRIBUNA -que tiene más paciencia que un santo-, Alfredo Costas Villar, me tiene loco, porque ando buscando hace tiempo un artículo muy interesante, que me envió para publicar (ya hace muchos meses) y supongo que un día de estos lo encontraré en la montaña informática en donde sospecho que se encuentra.

Como es familiar, uno abusa del bueno de Alfredo y de su paciencia. La verdad es que quería no solamente publicar lo que Alfredo escribió,  también complementarlo con una serie de apuntes, muy interesantes, que ayudarían (junto a los razonamientos muy sensatos de Costas Villar) a entender que estamos desde hace tiempo ya, en esta Sociedad, ante un problema muy grave y al que no se está poniendo el debido coto.

Son los engaños, las estafas informáticas, las trampas, los acosos insistentes, los falsos remitentes, los caballos de troya que te envían, las mil y una argucias hasta que un día piques y te veas envuelto en una de padre y señor mío.

Alfredo, que es un joven muy sensato, hace ya mucho tiempo que me insistía sobre la conveniencia de publicar algo sobre eso. Espero reconducir el tema en semanas venideras, ahora que por fin RBTRIBUNA está revitalizado, recompuesto y rehecho. Aunque solo sirva para que unos(as) cuantos(as) leáis por aquí algo de vez en cuando.

Un abrazo para Alfredo, lo primero; y otro saludo muy especial para los lectores, con algo muy importante como recordatorio : no todo lo que te llega por el correo electrónico, por el smartphone o por la informática que manejes es de fiar... en medio de una apariencia bonancible puede estar disfrazada una trampa para cazarte y hacerte vivir una auténtica pesadilla. No "abras" todo lo que te llegue... desconfía siempre que tengas motivos para hacerlo.

Espero en unos días que hablemos más en profundidad del asunto, empezando por el buen texto que en su día Alfredo escribió y nosotros extraviamos. ¡Cosas de un jubilado al que el tiempo, cada vez, pasa más deprisa!.

EUGÉNIO EIROA