Covid-19. Señores políticos : hagan las cosas bien, aún estamos a tiempo de no empeorarlas

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"Romería" en Samil, en el mercado del alto de San Cosme. Y en otros lugares de Galicia donde este domingo se podía dar un paseo. La gente quiere airearse, salir, entretenerse... y si hubiese otras cosas a mano donde pasar el rato, allí estaría. No hay duda. Hasta donde un cierre perimetral permita, el ciudadano trata de solazarse...

Pero las aglomeraciones son malas para el tiempo de amenaza que nos toca vivir. Y la prudencia, el distanciamiento, la etiqueta social... además de la indispensable mascarilla, siguen siendo el mejor y único camino.

Por eso, cuando este fin de semana Sánchez ha hablado de poner de acuerdo a las autonomías y fijar criterios restrictivos para la Navidad que viene... solo cabe aplaudirle. Tiene razón : entrar ahora en una especie de despelote general encubierto con la disculpa de "salvar la Navidad" sería abonarse con toda seguridad a una tercera ola en el inicio de año... una locura.

La Navidad 2020 no hay que salvarla. La que hay que salvar es la del 2021. No hubo Semana Santa... pues ahora no va a desaparecer el Mundo porque no haya Navidad más que para cada unidad familiar (convivencial) en el interior de cada casa. Y no pasa nada... si a cámbio evitamos una tercera ola en meses venideros. Sería atroz... ponerse a vacunar a la gente en medio de una tercera ola... ¡menudo panorama!.

Lo sensato es reducir al máximo posible los niveles actuales de Covid y, en febrero -por ejemplo-, con una operatividad mejor de los centros de salud y hospitales ya lograda, comenzar a vacunar con seguridad, con un mínimo de tranquilidad y con un buen orden. Nunca a la trágala, nunca con los médicos vacunando a salto de mata...

Lo insensato ahora es programar un aflojar restricciones y medidas porque es... Navidad. Y como es Navidad... pensarán los necios (políticos incluídos) el Covid se toma vacaciones y no actúa hasta después de Reyes.

No estamos para fiestas y sí para afrontar la pura y dura realidad. Lamentablemente es así. Hay que reducir de verdad, no de pacotilla, los niveles de Covid que nuestra Sociedad tiene encima. Hay que sostener eso a raya, lo más bajo posible. Y logrados esos niveles, avanzar con la vacunación y al tiempo concienciar a la gente de que no por haberse vacunado ya puede dejar a un lado las medidas de precaución que ahora mismo rigen sus vidas. El final de este proceso va aún para largo; otra cosa es que podamos iniciar y avanzar con paso firme en el camino hacia su final. Pero durante todo el camino, incluido el tiempo post-vacunación, tenemos al lobo al acecho dispuesto a darnos una dentellada.

Lo explicó muy bien el presidente de Portugal el otro día en una alocución al país. Todo lo que ahora nos esforcemos, todo lo que ahora son restricciones en la procura de bajar al máximo el nivel y número de contagios, van a ser garantías de no tener que afrontar ya en los primeros meses del 2021 una tercera ola.

¿Quiere usted una tercera ola?. No, ¿verdad?. Pues hay que fastidiarse ahora. Y será precisamente, el tener ahora una Navidad "do caraças" (como dirían los hermanos portugueses), lo que nos hará aprender lo que no quisimos aprender tras el final de la primera ola (de modo que aquellos polvos trajeron estos lodos).

Las prisas, ya lo vimos con el desconfinamiento a correr de la primavera pasada, son malas. Incluso en el proceso de vacunación no debería andarse con prisa (es necesario un sin prisa pero sin pausa). Si hemos llegado hasta aquí, háganse las cosas bien. Las garantías no se tienen porque un tipo que gobierna diga, esto es con todas las garantías. Por lo general, la credibilidad de los tipos que gobiernan es baja, a veces escandalosamente baja.

La garantía debe de explicarse a partir de informes científicos y por los propios científicos, no por los políticos. Y si hay que esperar un mes para empezar a vacunar con todas las bendiciones, pues habrá que esperar... lo importante será siempre tener vacuna y que esta sea efectiva, adecuada en el momento que se aplica. Y aprovechar ese tiempo, si hubiese alguna demora para tomar todas las cauciones necesarias, para concienciar a la población de la gran importancia vital que tiene vacunarse contra la Covid. 

Es muy importante la concienciación, explicar las cosas bien; hay hoy en día canales y métodos para hacerlo con brillantez que antaño no había. La campaña de concienciación debe de ser excelente. Puede y debe hacerse. Todo menos la imposición, el te vacunas por pelotas, porque lo digo yo que gobierno, porque es así y punto... No cometan ese error; no se amparen en un "los negacionistas sino no se vacunan"; no acudan a subterfugios como un "no te obligo a vacunarte pero te impongo que si quieres subir a un avión, a un autobús, entrar a un restaurante, en un cine... tienes que mostrar antes una cartilla de estar vacunado contra la Covid". No cometan ese error del ordeno y mando. Esos caminos, hoy por la Covid, mañana por otras cosas, llevan a donde llevan, a no precisamente buenos lugares para una Sociedad que quiere vivir en libertad y Democracia.

Las sociedades avanzadas, las que presumen de ser Democracias de los pies a la cabeza, no pueden resolver estas problemàticas por el ordeno y mando. La vía de la persuasión, de la catequésis, de la explicación, de la información, del convencimiento... a través de campañas con fundamento, brillantes en lo expositivo, convincentes en sus efectos... es lo que cabe. Si al final se vacuna un 85, 90% de la población, no cabe duda que será un éxito. Y a ello se puede llegar haciendo las cosas bien. Teniendo incluso vacunas suficientes en la reserva para que aquellos que de inicio no se vacunaron, puedan llamar a la puerta a fin de año -porque han decidido, finalmente, que vacunarse es lo mejor- y hallar que pueden aún recibir la dichosa vacuna.

Es decir : la campaña de persuasión y adoctrinamiento sobre la vacuna anti-Covid no puede ser ahora de quince días, un mes con unos anuncios... ha de ser durante todo un año, un constante vivir con esas recomendaciones, hasta que así se alcance un convencimiento casi general. Puede y debe hacerse. Y debe de dar resultado positivo si se hace bien.

Estamos a tiempo de hacer las cosas bien. Háganse, desarróllense todos los esfuerzos persuasivos, explicativos, divulgativos... No pretendan manejar a la ciudadanía como si fuere un rebaño de borregos. Ese sería el inicio de un mal camino.





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