Cuando "en la Política tienen gran importancia los gestos que denotan preocupación por la situación de los ciudadanos..."

Esta semana, desde la gran tribuna de la estupenda web-revista galaica que edita y dirige el gran Xerardo Rodríguez ( www.galiciaunica.es ) nos llegan unos apuntes del día a día, de la particular agenda que durante 7 días, edición tras edición, rellena con singular maestría el excelente comunicador que es Xerardo. 

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Estoy apoyado en el puente de madera que cruza el Ameneiral y me digo a mi mismo que el único sabio que habita en este mundo es el propio Planeta. Por la noche pidió lluvia, al amanecer que el sol secara la hierba reverdecida y a media mañana un espléndido día de playa porque los humanos tienen que aprovechar los últimos días de agosto. La Tierra es mi diosa y a ella me aferro ante la ventura o la desgracia, porque sé que la primera se la debo y  en cuanto a la segunda… hará que la olvide. 

—- Tú escribes mucho sobre la sociedad imperfecta…

Mi venerable Adelaida se me acercó desde su banco 3 para que contempláramos juntos como el agua brillaba en el espacio. La anciana maestra entendió mi expresión porque también la sufre en varios aspectos, hoy más que nunca.

Hay gente escatológica y maleducada que se cree que leer a Cela es tirarse ventosidades en público, de esas que suenan a trompeta con sordina y a guarrería. Otra, sin embargo, es muy limpia y hasta diría que puritana, pero critica a la vecina porque viste ropa demasiado fresca. También hay gente mala capaz de acusar a sus semejantes de no cumplir las reglas cuando él va siempre sin mascarilla. Luego está el sistema, imperfecto desde su implantación y sin embargo duradero en el tiempo a pesar de que nadie está de acuerdo. Hay más pruebas de las imperfecciones sociales, pero no quiero agobiar a mi venerable compañera de paseos que, a pesar de estar de acuerdo con todo esto, termina la conversación diciéndome…

—- ¡Qué ben falas, deberías adicarte a política!

Y yo le contesto que, por mayor y por cansancio, ese arte no es lo mío.

Me quedé pensando largo rato sobre el por qué Adelaida asocia la labia a una cualidad política y me cuento…

—- ¡Es que ambos somos muy mayores!

Antes, a los políticos se les exigía cuando menos ser cultos y dominar la oratoria. Así, en el Diario de Sesiones de las antiguas Cortes, desde tiempos inmemoriales, se guardan discursos que aún hoy serían magistrales lecciones sobre materias que no alcanzaban a comprender los ciudadanos si no fuese a través de las intervenciones de sus señorías. Quiero decir que el Congreso de los Diputados y el Senado actuales, deberían volver a aquellas maneras en las que primaba lo culto por encima de lo vulgar. Es decir, el discurso de estos señores que nos representan suele resultar tedioso y decadente. Por eso tengo la teoría de que son ellos mismos los que desprestigian a la política. 

Hoy se me ocurre que al Gobierno central, a los 17 autonómicos, a las diputaciones provinciales, a los ayuntamientos y hasta a las pedanías… deberíamos de pedirles un gesto: que supriman gastos como hacen las empresas que están bajando el sueldo a todo quisque, con impunidad y alevosía, bajo el pretexto de que va mal, todo muy mal, igual de mal que en la crisis anterior en la que perdimos nuestro poder adquisitivo y aumentó la pobreza en España casi un veinte por ciento, PERO Rajoy regaló 60.000 millones de euros a los bancos. 

Pidamos un gesto a Sánchez para que en vez de mil asesores se quede con quinientos, que ya le cunde. Para que suprima los chiringuitos con los que premia a la militancia amiga. Para que suprima las duplicidades administrativas que se dan entre estado y autonomías. Para que no celebren más comidas oficiales en restaurantes de lujo. Para que… ¡En fin, el presidente ya sabe por dónde hay que cortar! 

Puede que sea, como suelen responder, el chocolate del loro de la economía española, pero en la política tienen gran importancia los gestos que denotan preocupación por la situación de los ciudadanos, hoy por hoy testigos mudos de esa responsabilidad delegada en el caso de la pandemia y de la escasa preocupación de los gobiernos por la situación de las familias, que no saben de la bajada del PIB y sí de ese cinco por ciento que ha subido la cesta de la compra en la última semana. 

¡Vamos, Pedro! ¡Anímate! ¡Solo te pedimos un gesto!


Xerardo Rodríguez