En marzo : ¡que Dios nos pille confesados!. En julio : ¡que Dios nos pille confesados"

Tiene narices... No han pasado tantos meses. ¿Os acordáis de cuando comenzó la peste...?. En febrero, marzo, incluso en abril... decían algunos notables sobre la mascarilla que no era algo importante, que no era necesaria, que...
Ahora, de un mes para aquí, esto es el ¡viva la mascarilla!.
Y de ahí a que, sucesivamente, comunidad tras comunidad, la anuncien obligatoria, ha sido un paso. Un simple paso, tardío eso sí, demasiado tardío.
Es probable que lo siguiente sea volver a los dos metros de distancia. Sabéis que se empezó con los dos metros y luego lo rebajaron al metro y medio. Como siga lo de los brotes -y seguirá- vendrán de nuevo los dos metros.
No sigo, porque me caliento y no quiero decir barbaridades, ni endurecer el lenguaje. Pero... ¿qué confianza puede tener el de a pie en los personajes que saltan del blanco al negro en un santiamén?.
Lo dicho... ¡que Dios nos pille confesados!.



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