Julio Anguita González : apuntes en esta su hora tan difícil...

Despierto este sábado con la noticia de que a Julio Anguita (líder -de verdad- que fue del PCE y de aquella Izquierda Unida también de verdad) le han llevado de prisa y corriendo al hospital y le han metido en la UCI porque la cosa es grave. Problemas cardíacos.
Cuando conocí a Anguita, hace ya muchos años, ya andaba a vueltas con algunos problemillas de corazón; pero siempre los iba capeando. Este sábado, parece que las cosas, con UCI por medio no son tan fáciles como antaño.

Anguita fue uno de los personajes con los que, además de entrevistar un par de veces, tuve la suerte de poder compartir un café con leche y conversar a solas fuera de micrófono durante un par de horas. Con Anguita fue así, un día, en Vigo, hace ya demasiados años.
Era cuando el estaba en primerísima línea. Y puedo hoy decirles a ustedes que desde el primer minuto me pareció un indivíduo de los que realmente merecen la pena. Didáctico siempre en sus exposiciones, ameno conversador, siempre humilde, convencido en todo momento de lo que decía, se le adivinaba tenaz, sincero, coherente, sin dobleces... ¡qué lejos de tanto impostor, de tanto impresentable existente en el actual momento político!. Podrías o no compartir las ideas de Anguita, pero si tenías dos dedos de frente, si eras mínimamente inteligente, no podías dejar de escuchar ni un solo instante lo que este hombre decía; porque solamente la forma cómo lo decía, el planteamiento, sus exposiciones... escucharle era un tiempo bien empleado.

Conocí tiempo después a Rosa Aguilar, alumna de Anguita, cuando ya era famosa, cuando había dejado atrás sus tiempos de concejala de Urbanismo en Córdoba y diputada en el Parlamento andaluz. Rosa Aguilar había venido a Vigo a pedir el voto para su formación política porque quería instalarse en el Congreso -como así fue-... Aquel día, también con un café por medio, no fueron dos horas, pero sí una en la que fue una satisfacción charlar también fuera de micrófono, con la que me pareció -igualmente- una mujer político muy digna de ser tenida en cuenta. Rosa -que ahora debe estar ya bien por encima de los 60 años- llegó a ser alcaldesa de Córdoba, como su antaño maestro, el profesor Anguita; también sería Consejera de la Junta de Andalucía, por 3 veces, y hasta ministra de Medio Ambiente. Claro que... Rosa Aguilar pasó del Comunismo de Izquierda Unida al barco del PSOE con el devenir del tiempo.

Pero Anguita nunca fue saltarín en Política. Hizo de la coherencia una virtud gigantesca. Comunista convencido, tremendamente culto, inteligente... sin embargo no triunfó del todo en Política. ¿Por qué? : sencillamente por ser coherente, por no engañar, por no regalar los oídos a la gente en cada momento con lo que les gustase oír. El era -y es- tenaz, perseverante, insistente... convencido siempre de sus ideas, trataba no de imponer pero sí de persuadir en todo momento. 
Cuando pasaron los años y vio que aquello no obtenía la comprensión suficiente en una masa importante y al tiempo consistente de la ciudadanía, Anguita -con la misma dignidad con la que había llegado-, acuciado también por sus problemas cardíacos, se retiró del primer plano de la vida política, se fue a su casa con la cabeza muy alta, dio conferencias, charlas -siempre muy interesantes- y hasta hoy.
Un ejemplo de dignidad política, de respeto también, de coherencia siempre...
Por eso y por muchas más cosas, Julio Anguita González es ejemplo de político decente, honesto a carta cabal, de personalidad algunas veces arrolladora, que bien merece ser citado, respetado y estimado incluso por los que no piensan como el.
La Vida, si algo nos enseña, es que se pueden aprender cosas, también, de los que no piensan como tu. Nadie está en posesión de la verdad absoluta. Y escuchar, respetar, tomar nota incluso de lo que otros dicen -aunque no sean afines- enriquecerá siempre al ser humano.
Recordar hoy a Julio Anguita es también reivindicar a aquellos políticos que en España fueron importantes frente a la lastimosa mediocridad que hoy nos ha tocado en suerte.

Julio Anguita nació el 21 de noviembre de 1941 en Fuengirola, miembro de una familia de militares. Pero no enveredó por esos caminos : cursó estudios de Magisterio y se licenció en Historia en la Universidad de Barcelona. "Maestro de profesión" -siempre presumía de ello-, en el año 1972 se afilió al entonces clandestino Partido Comunista de España (PCE) y en 1977 accedió al Comité Central del partido en Andalucía.
Fue alcalde de Córdoba entre 1979 y 1986, secretario general del Partido Comunista de España (PCE) y coordinador general de Izquierda Unida (IU). Fue precisamente bajo su liderazgo cuando
la coalición IU alcanzó sus mayores éxitos electorales, superando ampliamente los 2 millones de votos en las generales de 1993 y 1996, alcanzando en este último año más de un 10% de los votos y 21 diputados. Dos ejes principales ejes de batalla tenía en su planteamiento político : su permanente exigencia de concretar acuerdos programáticos ("programa, programa y programa" decía a quienes se le acercaban para negociar cualquier acuerdo) y su rechazo frontal a la corrupción.
Ni que decir tiene que una vez abandonado por Anguita el liderazgo de Izquierda Unida, su sucesores : Francisco Frutos, Gaspar Llamazares y Alberto Garzón solo han oficiado de enterradores.
Anguita fue en Política mucho Anguita. Si tenía alguna duda para continuar al mando de IU, sus problemas cardíacos acabaron por despejársela. Ello no impidió hasta ahora que Julio Anguita haya venido apareciendo. a lo largo de estos últimos años, en diferentes actos públicos y planteamientos de alternativas, formando parte del Colectivo Prometeo y del Frente Cívico Somos Mayoría, del cual es fundador.

Este sábado de un mayo que ha arrancado tormentoso en el noroeste peninsular, llega la noticia de que a Julio Anguita le ha dado algo así como un patatús. Nadie esperaba eso. El exlíder de IU se encontraba confinado, en buen estado de salud, en su domicilio y el pasado 4 de mayo incluso había difundido un vídeo (*) con un llamamiento a superar la actual crispación política.
Pero Julio Anguita había sufrido ya dos infartos de miocardio. Uno de ellos en plena campaña electoral, cuando se presentaba al frente de Izquierda Unida, en 1993, y otro en Córdoba, en 1998.
Indudablemente, en este sábado de mayo, este humilde periodista no puede sino desear a Julio Anguita una recuperación plena, una mejoría rápida y una reacción positiva ante la adversidad, como siempre supo tener en su vida. Ojalá que, también esta vez, salga adelante y que podamos -de nuevo- seguir con atención lo que de vez en cuando escribe, lo que de vez en cuando dice y cómo lo dice.

EUGÉNIO EIROA

(*) : “En estos momentos de crispación que están aprovechando algunas fuerzas políticas hace falta serenidad, reflexión y sopesar razones”, decía Anguita en ese video del pasado 4 de mayo, que se aloja en Youtube. Allí, Julio Anguita exhorta a analizar una salida política, ecológica y económica a la pandemia del coronavirus. En el vídeo, difundido por el Colectivo Prometeo, Anguita pone el acento en la necesidad de encontrar una salida a la actual crisis que "no hipoteque el futuro de nuestros hijos y nuestros nietos, que tienen derecho a que no les dejemos miseria y grandes problemas”.