Declaración Institucional de la Xunta con motivo del Día de Europa

El 9 de mayo de 1950 el ministro francés de Asuntos Exteriores, Robert Schuman, propuso mancomunar la producción europea del carbón y del acero para que nunca más hubiera guerras entre las naciones de este nuestro continente. Hasta hacía pocos meses se había mantenido en Francia el racionamiento de ciertos alimentos, y aún quedaba un montón de escombros por retirar a consecuencia de los bombardeos.
Esa noble iniciativa posibilitó el milagro de la regeneración de Europa. La fraternidad entre nuestros pueblos está en la semilla de nuestra actual Unión. Hoy, en una situación también dramática y llena de dolor, los europeos tenemos que encarar otro destrozo que llevó por delante a un montón de nuestros conciudadanos y todavía amenaza a las bases de nuestra economía.
Por eso, en este Día de Europa de 2020, desde Galicia, desde España, hace falta que recordemos ese espíritu fundacional de nuestra actual Unión. Que apelemos a la fraternidad que nos tornó prósperos a todos, porque todos nosotros, como europeos, compartimos valores éticos y bienes materiales que aún nos hacen dignos de admiración en el mundo.
Europa no puede crecer si cae en la división, en la fractura y en el desánimo. La preservación de nuestro mercado interior es básico para todas nuestras empresas y, con ellas, para nuestros trabajadores. De ahí nacen los recursos que hacen posible nuestro sistema de bienestar, único en el planeta.
Así, desde esta parte de Europa severamente atacada por la pandemia que venimos de padecer, recordamos que por el bien de todos, por nuestra unidad que otros desearían quebrar, precisamos ese espíritu fundacional para rehacer nuevamente los pilares de nuestra prosperidad y resurgir con mayor fuerza, con mayor cohesión y con mayor sabiduría, a fin de encarar cualquier otro riesgo o amenaza que podamos encontrar en el futuro.
Los Fondos Europeos, tanto Estructurales como de Cohesión, los fondos Agrícolas y el Fondo Europeo Marítimo y de Pesca, y también los que se han de añadir para la reconstrucción económica, son herramientas insustituibles que debemos arrancar enseguida para complementar los esfuerzos solidarios ya desplegados por el Banco Central Europeo, por el Banco Europeo de Inversiones y por la Comisión Europea. Ahora, son los Estados y las regiones de la Unión los que tenemos que estar a la altura del desafío histórico que tenemos por delante. Las generaciones que nos precedieron supieron hacerlo en peores circunstancias, no olvidemos su magisterio.