Carmen Pomar pide a las universidades gallegas homogeneidad en criterios, fórmulas y evaluación

La conselleira de Educación, Universidad y Formación Profesional, Carmen Pomar, y el secretario general de Universidades, José Alberto Díez de Castro, se reunieron esta mañana por videoconferencia con los rectores de las tres universidades gallegas, Antonio López (USC), Manuel Reigosa (UVigo) y Julio Abalde (UDC); a los que pidieron homogeneidad en los criterios, en las fórmulas y en el calendario de evaluación de este fin de curso 2019/2020. En la reunión participó también el director de la Agencia para la Calidad del Sistema Universitario de Galicia (ACSUG), Eduardo López.
Carmen Pomar puso en valor la labor de las tres universidades gallegas, que en las últimas semanas formularon una enorme cantidad de normativa relacionada con el Covid-19. Asimismo, valoró el esfuerzo realizado para mejorar las capacidades tecnológicas del sistema y de formación del profesorado; así como la adaptación del personal docente investigador a las nuevas necesidades.
Una vez realizado este trabajo, y de acuerdo con la línea de estrecha colaboración y coordinación que vienen manteniendo la Consellería y el SUG en las últimas semanas, la conselleira señaló que es necesario unir criterios en el referido a los sistemas de evaluación (presencial, no presencial), calendario de exámenes, plazos para la entrega de los trabajos finales de grado y de máster (TFG y TFM, respectivamente), o realización de las prácticas, entre otras cuestiones.
Toda vez que las tres instituciones académicas aprobarán en los próximos días en sus respectivos Consejos de Gobierno las diferentes instrucciones de evaluación, Pomar insistió en que es necesario garantizar que todo el alumnado que cursa estudios en el Sistema Universitario de Galicia (SUG) sea tratado de una forma equitativa. Más se se considera que hay titulaciones que se imparten en los diferentes campus de las tres universidades y que deberían ajustarse a criterios similares.
Esto implica, tal y como explicó la conselleira, que los tres Rectorados pongan en común cuestiones como los modelos de examen, la viabilidad de que las evaluaciones sean virtuales o las alternativas que se pueden ofrecer al alumnado, para conseguir medidas con un alto grado de coincidencia. Asimismo, se les recordó a los rectores que se pueden emplear los meses de julio y septiembre completos para las pruebas de evaluación; evitando en cualquiera caso la acumulación y la saturación de los estudiantes en una situación que es totalmente nueva para ellos.
Pomar explicó que, de la misma manera que en la docencia no universitaria, el principio general de las materias del segundo cuatrimestre debería ser flexibilizar, aumentando las posibilidades de elección del estudiantado. Es necesario, además, que el profesorado y los departamentos tengan en cuenta a la hora de evaluar los contenidos impartidos y explicados presencialmente en las aulas, con el fin de buscar un equilibrio y evitar que los estudiantes se vean perjudicados por las consecuencias derivadas de la suspensión de las clases.
La conselleira se interesó también por el desarrollo de la teledocencia y de su ajuste a las Instrucciones de la Secretaría General de Universidades de aseguramiento de la calidad de la docencia no presencial en las universidades del SUG. Además, recordó que la fecha máxima de envío a la Consellería y a la ACSUG de las modificaciones de guías docentes es el 6 de mayo.

ABAU

Por otra parte se informó a los tres rectores de que, en la línea de evitar que el alumnado se vea perjudicado por la actual situación, la Consellería acaba de solicitarle a la Comisión Interuniversitaria de Galicia (CIUG) que flexibilice aún más los modelos de examen para la ABAU que elaboró cómo primera propuesta. En este sentido, el departamento educativo de la Xunta de Galicia apuesta por la mayor opcionalidad posible, dentro de un tipo de ejercicios similar al que se venía realizando.
Hace falta señalar que esta es la línea sugerida por el Ministerio y que van a seguir otras Comunidades Autónomas. No ajustarse a ella supondría someter el alumnado gallego a un nivel de exigencia mayor que lo puede perjudicar en el acceso a determinadas titulaciones.