Muy cerca ya de la Indicación Geográfica Protegida Pan Gallego

El conselleiro del Medio Rural, José González, acompañado del director de la Agencia Gallega de la Calidad Alimentaria, Manuel Rodríguez, recibió esta semana en San Caetano a los representantes de los diferentes sectores implicados en la Indicación Geográfica Protegida Pan Gallego. Este colectivo acudió a la cita con el conselleiro después de entregar en el registro general de la Xunta el borrador del reglamento que ha de regir la actividad de esta IXP y el funcionamiento de su consejo regulador.
Así, los productores de trigo, los elaboradores de harina y los panaderos presentaron también en el registro su propuesta para la composición del consejo regulador provisional, encargado de poner en marcha la IXP. El consejo regulador tendrá una presidencia y diez vocalías, ocupadas tres por representantes del sector productor de trigo, dos por representantes de los molinos y cinco por titulares de las panaderías.
Este trámite se produce después de la publicación en el Diario Oficial de la Unión Europea (Doue) del pasado día 20 de diciembre del Reglamento de la Comisión por el que se hace la inscripción definitiva en el Registro Comunitario de la IXP, lo que supuso la protección de este producto en el ámbito europeo. Fue posible después de un proceso iniciado oficialmente en 2015 por la Federación Gallega de Asociaciones de Fabricantes de Pan (Fegapan) -si bien los trabajos para conseguir este logro venían de años atrás- y en el que siempre contaron con el apoyo del Gobierno gallego. Está previsto que en las próximas semanas se apruebe y publique en el Diario Oficial de Galicia la orden por la que se aprueba el reglamento de la indicación y de su consejo regulador. A partir de ese momento se abrirán los diferentes registros (de productores de trigo, de molinos y de panaderías) y se intensificarán los trabajos para conseguir que durante este año ya se pueda encontrar en el mercado pan identificado como Pan Gallego.
En este encuentro, el conselleiro agradeció a los representantes del sector su esfuerzo para impulsar esta indicación, que gracias a ese trabajo y al apoyo de la Consellería de Medio Rural se convierte en la última incorporación al club de los productos gallegos amparados por sellos de calidad diferenciada.
José González puso en valor la apuesta de la Xunta por la calidad como uno de los pilares en los que se sustenta el futuro del rural y recordó que en la última reunión del Consejo del Gobierno gallego se acordó potenciar la marca Galicia Calidade con el objetivo de que la producción de nuestra industria agroalimentaria gane en competitividad en los mercados. Así, destacó el conselleiro, este será un sello que englobará, identificará y potenciará los productos gallegos con denominación de origen, indicación geográfica protegida o que cumplan requisitos de excelencia en producción o transformación, entre los que se encuentra el pan gallego.

Panaderías tradicionales

Debido a la necesidad de valorizar las panaderías tradicionales y su producto, se puso en marcha el proyecto para la creación de esta IXP. La Xunta y el sector esperan que esta medida beneficie a un gran número de pequeñas panaderías distribuidas por todo el territorio, sobre todo en las zonas rurales. Además, esta indicación va a servir para incentivar el cultivo de trigo en Galicia, lo que tendrá un impacto positivo en la mejora de las rentas de los agricultores, en la recuperación del rural y mismo para anticiparse a los incendios forestales, al actuar los terrenos de labradío como barrera contra los fuegos.
Las características que deberá tener el pan para poder acogerse la esta IXP están recogidas en el texto de la norma que se va a aprobar. Se trata, según se describe, de un pan de corteza dura y crujiente, migs esponjosa y alveolado abundante e irregular, que se elabora de forma artesanal con harina de trigo blando, de la cual una parte –como mínimo el 25%– debe proceder de trigos cultivados en Galicia, pertenecientes a variedades y ecotipos autóctonos gallegos.
Además, su elaboración se caracteriza por la utilización de masa madre y de una elevada cantidad agua, y por los largos tiempos de fermentación y cocción, esta última siempre en hornos con solera de piedra u otros materiales refractarios.
La normativa de esta IXP establece también los diferentes formatos tradicionales que se admiten, como el bollo u hogaza, el roscón, el bollo o tarta y la barra, y los rangos de pesos que pueden tener las piezas. A mayores define las características de la corteza y de la miga, así como el aroma y el sabor del producto. Otra de las características de esta IXP es su presentación en envases individuales que incluirán su logotipo.

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