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99 años del Sporting de Braga. Obligadas y justas consideraciones

Cumple el Sporting Clube de Braga, este domingo, nada menos que 99 años.
Y lo ha hecho como cada año, con el izar de banderas en la flamante Ciudad Deportiva del club, con la misa en recuerdo por los fundadores del club, con la visita y ofrenda floral en las sepulturas de quienes crearon en 1921 la entidad y con la entrega de insignias conmemorativas a los asociados que cumplen 25 y 50 años como fieles adeptos del Braga. Queda para un día próximo la gala solemne de entrega de distinciones anuales, en el incomparable marco del Teatro Circo, en el corazón de la ciudad bracarense.

99 años para un club deportivo no son cualquier cosa. 99 años para un Sporting de Braga en contínuo crecimiento de 15 años a esta parte... significan mucho. 
Ha crecido el Sporting de Braga, claro que si. Y no ha crecido poco. Tanto que ya molesta a los tres de siempre, a los que se han repartido la mayor parte de los títulos en el fútbol portugués. Por momentos, en los últimos años, diríase que el Braga se ha tornado incómodo, para esos llamados "grandes", para el propio "sistema".
El crecimiento sostenido del Braga, al principio, fue visto incluso con cierta sonrisa tímida, complaciente diríamos, por parte del "sistema" y de los medios de comunicación de ámbito nacional. Todo bien, mientras no se advirtió que el Braga, ahora en grande, había llegado para quedarse.
Pero cuando "sistema" y "medios de comunicación" vieron que aquello no era fruto de la casualidad, que el club llegaba a una final europea, que ganaba una Taça da Liga... entonces, amigo mío, el trato comenzó a ser otro. No me digan por qué, pero evidente es que ha sido otro, desde luego que inmerecido, injusto, bastante lejano de aquella simpatía inicial que existía hacia el SCB en los primeros compases del crecimiento del club.

Más de dos terceras partes de la vida del Braga han estado marcadas por el sufrimiento, la modestia, el ir resistiendo... El club jugaba, salvo alguna temporada de excepción (como cuando ganó su primera Taça de Portugal), para salvarse, para sostener la categoría de primer divisionario. Y hasta ahí, cara a los "tiburones", todo iba bien, el Braga no molestaba y -salvo excepciones como aquella Liga conseguida por el Boavista- se repartían el pastel los tres de siempre.
Eran los tiempos en que cariñosamente, al Braga se le conocía, o a el se referían, como "o Braguinha". Tiempos, especialmente, del estadio 1º de Maio, donde el billete de acceso llevaba incluída en muchas tardes de invierno la mojadura asegurada.

El viejo estadio, de gradas en piedra lejanas al césped, se recuerda de modo entrañable por los socios más veteranos del club. No es para menos. Aquellas tardes de domingo, con el gentío caminando cuesta abajo por la Avenida da Liberdade hasta llegar al Parque da Ponte, con su bonita capilla de Sâo Joâo, al que más de un acérrimo seguidor "arsenalista" pedía que echase una mano al equipo en el compromiso futbolístico que tenían por delante. Luego ya, del Parque de Sâo Joâo da Ponte al estadio había un paso y algún espacio, no demasiado, para dejar el automóvil los que venían de lejos.
Aquel estadio de aforo para casi 28.000 espectadores tenía mucho de solemne, de mágico, de místico.  Fue escenario de mil y una batallas, pero también de situaciones increíbles, como cuando el alcalde Mesquita Machado bajó del palco en aquel match con el FC Porto, entró en las pistas de atletismo y esperó al árbitro delante del túnel de vestuarios para cantarle -¡de qué modo!- las cuarenta.

Con el paso de los años, aquel "Braguinha" pasó a ser un sentimiento profundo, de verdadera identidad -¿por qué no?- en miles de sus seguidores. Otros, decían, compaginaban su amor al Braga con cierta idolatría por el Benfica. Ese sambenito le fue colocado durante años a los seguidores del Braga. Pero yo, que pisé ya por primera vez el 1º de Maio allá por los años 80, puedo dar fe que era una verdad a medias. Los había que si, que eran del Benfica y del Braga a la vez; pero la mayoría, cada vez más mayoría con el paso de los años, eran del Braga y... ¡a mucha honra!.
Ese sentimiento de "ser del Braga" en exclusiva ha ido creciendo muchísimo con el paso del tiempo. Hoy quedan muy pocos que se apasionen al tiempo por Benfica y Braga, casi ninguno diríamos. Hoy, la mayor parte de los socios del Braga tienen atragantado al Benfica, muy atragantado. ¡Quien sabe si, también, porque a medida que el Braga ha ido creciendo, el Benfica y los otros dos llamados "grandes" han dado muestras sobradas de sentirse molestos por el crecimiento del club del Minho.... e incluso han maniobrado de modo muy poco elegante a veces!.

Sea como fuere, hoy, a los 99 años de edad, el Braga puede presumir de tener una auténtica afición propia y en modo alguno compartida con uno de los grandes. Hoy, los seguidores del Braga sienten incluso que su club es grande, aunque no maneje los millones del Benfica, del Porto o del Sporting.
Hoy, a los 99 años de edad del SCB, los adeptos "arsenalistas" sienten triunfos y derrotas como algo muy propio, que les afecta -y no poco-; derrotas que en nada pueden paliar con el triunfo en la misma jornada del otro club de sus preferencias. Simplemente porque no tienen más que un club : solo el Braga. "El Braga, hasta la muerte", como dice una de las letras de las canciones que entonan en los partidos los hinchas más fervorosos. Y hasta después de la muerte también, que ya hay varios que han dicho que en el ataúd quiere ir envuelto en una bandera del club.

A sus 99 años tiene el Braga una asignatura pendiente, un reto importante : hacer crecer notablemente la masa presencial de aficionados ferrenhos en sus partidos. Es algo que no ha podido aún lograr, pero también es comprensible que, en tiempos como los que vivimos, se tarde no pocos años en lograr ese objetivo. Tal vez si el Braga lograse un campeonato de Liga sería el despegue definitivo. Tal vez.
Pero en estos últimos tres lustros, el Braga ha dejado de ser "O Braguinha". Y eso ha sido un paso de gigante. Y lo ha hecho con los pies en el suelo, sin suicidarse económicamente, sabiendo planificar un crecimiento sostenible. Y aún así ha logrado clasificaciones muy importantes en la Liga, ganar la Taça y la Taça de la Liga, participar habitualmente en las competiciones europeas y llegar a una final europea, además de participar en Champions... No es poco.
Junto a ello ha fidelizado una masa de unos 12.000 adeptos que tienen todos los días presente al club en sus pensamientos. Esos 12.000 -en números redondos- son los mejores aficionados del Mundo. Vibran, sueñan, sufren, gozan... se enfadan, se alegran, cantan "solo te pido que sudes la camiseta" y han creado desde hace unos años, para cantar al inicio de las segunda partes juntos, de pie, bufanda al aire, una especie del famoso "nunca caminarás solo..." del que alardean los seguidores del Liverpool. Los del Braga cantan algo que dice, entre otras cosas :
"Quando, tu entras em campo
De vermelho e Branco
No estádio vais veeeer.
Sente, o nosso amor
Pois este sector
por ti vai cantaaaar.
Força, mágico Braga
Dá o gosto à tua gente
Ver-te lá na freeentee"


Son los nuevos tiempos del club que este domingo llega a los 99 años. Los del estadio municipal de Braga, el nuevo hecho por Souto Moura, tan bonito como poco acogedor para los aficionados. 
Son los tiempos en que ya empieza a haber delirios de grandeza en algunos adeptos que olvidan que hubo un tiempo en que el Braga no pasaba de "O Braguinha". Pero aún así, está bien que haya crítica, que se exija lograr siempre mejor... Sea como fuere, al actual presidente, António Salvador, hay que reconocerle muchos más aciertos que errores. Las cosas como son. 
El Braga tiene ya en marcha una estupenda Ciudad Deportiva que se verá aún más mejorada en los tiempos venideros con la construcción de la segunda fase. Nada tendrá que envidiar a lo que manejan Benfica y Sporting, mientras el FC Porto, en esa materia de instalaciones auxiliares, aún anda de prestado...

99 años del Sporting Clube de Braga. ¿Cómo definir al verdadero adepto del Braga, al braguista por excelencia?. Tal vez estamos ante el adepto, por encima de todo, sentimental, que acepta y comprende la realidad del club al que como socio pertenece; que vibra como el que más con los éxitos, pero que acepta con generosidad las derrotas, siempre que estas lleguen tras haberlo dado todo en el campo... 
Hay un profundo amor hacia el club, un enorme orgullo en "ser del Braga", en el adepto actual del SCB. Si usted se da un paseo por las calles de Braga en cualquier día laborable, distante de un día de fútbol, sin embargo verá por la calle a jóvenes y mayores (y no pocos) que en su vestimenta llevan algo "del Braga". El escudo del Braga en un anorak es harto fácil de ver en invierno; nikis, chaquetas de chandall... con el emblema del Braga, es igualmente visible en verano en cualquier calle de la ciudad. El Braga dejó de ser un amor compartido para serlo en exclusiva. Sus 12.000 fieles no solo van al estadio siempre, exhiben con orgullo su condición de "braguistas", mucho más allá de las canchas. 
Por contra, no sueñe usted con ver por las calles de Braga, en un día laborable, a alguien vestido con algo alusivo al Benfica, o al Sporting... eso ya fueron tiempos.

99 años del Sporting Clube de Braga. Y lo mejor aún está por llegar. Y llegará porque poco a poco se ve venir. El espíritu inconformista que en los últimos años es bien visible en torno al Braga será el motor que alimente el tiempo que viene. Una afición no excesivamente numerosa, pero muy fiel, incondicional, está detrás de un club que ha crecido notablemente en este siglo XXI; una afición que tiene muy claro, ahora más que nunca, aquello de "O Braga somos nos!".


EUGÉNIO EIROA

Inevitable-Post-Scriptum. /  No sería justo terminar estas líneas sobre el 99 aniversário del Sporting Clube de Braga sin hacer referencia al trato que los Medios de Comunicación de ámbito nacional en Portugal han dado a este club. Un trato que ha infravalorado, por lo general, lo que el Braga ha ido logrando en este siglo XXI. Lamentablemente ha sido así y sigue siendo así. Parece como si les conviniese solamente estar al sol que calientan Benfica, Porto y Sporting, con sus innegables grandes masas de seguidores. Pero no es justo este posicionamiento. No es equitativo, en razón al rigor informativo, a la misma actualidad. 
Cuando el Braga obtiene un triunfo resonante, eso no se refleja en su justa medida en la cobertura que Televisiones, Radios y Periòdicos ofrecen. No hay más que ver, por lo general, las portadas de los periòdicos deportivos, por ejemplo lo de este reciente sábado, donde todo el protagonismo es para el triunfo del Benfica, no para el triunfo del Braga, triunfo histórico (15 años después...) que puede llegar a tener el valor de haberle servido en bandeja la Liga al Benfica... pero, una vez más, los grandes Mass-Media están a lo que están, al servicio de "los grandes",  de lo que -luego- los populares llaman "os tres porquinhos"...





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