Caso ENCE. Colmenares recuerda a Carmela Silva las verdades del barquero : "En 2015 la Comisión Europea concedió la Distinción Oro a la biofábrica de Ence en reconocimiento a su mejora ambiental en los últimos 15 años"

La señora presidenta de la Deputación ha aplaudido con entusiasmo el acto gubernamental por el cual  -en un donde dije digo, digo Diego- el Gobierno del doctor Sánchez, la Abogacía del Estado, pasa a no defender jurídicamente la concesión hecha en su día de prórroga de ocupación de terrenos por parte de la empresa ENCE... Doña Carmela Silva, al parecer, aplaude con especial entusiasmo el hecho acaecido. Y ello ha levantado mucho malestar en el tejido empresarial-laboral de la provincia.
El propio consejero-delegado de ENCE, Ignacio Colmenares, le ha dirigido a la presidenta del bigobierno provincial una carta bien expresiva. Dice así :

Estimada Presidenta,

He visto con sorpresa en los medios de comunicación de Pontevedra declaraciones suyas en las que aplaude la decisión del Gobierno de renunciar a la defensa de la prórroga de la concesión de la biofábrica de Ence en Pontevedra, lo que constituye, en su opinión, una muestra de defensa de los valores medioambientales.
No entro en lo que un posible cierre de la biofábrica supondría para miles de familias de Pontevedra y Galicia, que seguramente conoce sobradamente, y que la sociedad civil ha puesto de manifiesto desde que se anunció la decisión de allanarse de la Dirección General de Costas, problema ante el que veo con pesar que no hay sensibilidad alguna por parte de los sectores que quieren acabar con una planta ejemplar en lo medioambiental.
Es sobre este aspecto sobre el que quiero incidir en estas líneas. Porque es lamentable que mientras países como Finlandia, Suecia o Noruega, reconocidos por su respeto hacia el medioambiente, y que defienden siempre con orgullo sus plantas de celulosa (por cierto, con peores parámetros ambientales que Ence-Pontevedra), en España nos encontramos con manifestaciones públicas como las suyas, que deprecian una planta modélica por su comportamiento medioambiental.

Déjeme que le recuerde que la biofábrica de Ence en Pontevedra es una de las dos únicas en Europa, y de las pocas del mundo, que blanquea la celulosa con agua oxigenada (no utiliza cloro). Su actividad industrial se rige por los más altos estándares de responsabilidad medioambiental, gracias a lo cual sus parámetros mejoran ampliamente las más exigentes normas y autorizaciones ambientales europeas y españolas. Y qué mejor prueba de ello que la actividad de marisqueo delante de la biofábrica en marea baja dos veces al día. Porque, en efecto, y como usted sabrá, hay importantes bancos de marisqueo en Os Praceres, que está junto a la biofábrica, así como en las localidades próximas de Lourido, Combarro y Raxó. O también que en el área de la Ría de Pontevedra próxima a la biofábrica hay cinco playas próximas con el distintivo de bandera azul de la Unión Europea y ninguna playa de la Ría de Pontevedra está incluida en el Informe 2018 de Banderas Negras que realiza Ecologistas en Acción.
Y España y la Unión Europea no son como Venezuela; aquí la Ley se cumple: si Ence-Pontevedra tuviese un impacto ambiental fuera de la ley estaría cerrada, habría perdido su licencia medioambiental, y si las almejas que se recogen delante de la playa no fuesen aptas para consumo humano, según las leyes europeas no se mariscarían, y si las playas de Cabeceira, Portocelo, Mogor, Aguete y Santo do Mar no cumpliesen los estándares de playa bandera azul de la Unión Europea, no la tendrían.

Sra. Presidenta, creo que antes de juzgar el impacto medioambiental de Ence-Pontevedra es necesario tener en cuenta todos estos hechos. Y también que cuenta con reconocimientos medioambientales de importantes organismos internacionales: desde 2014, la biofábrica de Pontevedra cuenta con la etiqueta ecológica Nordic Swan (la ecoetiqueta oficial de los países nórdicos) por cumplir con los más exigentes criterios de respeto ambiental. En 2015 la Comisión Europea concedió la Distinción Oro a la biofábrica de Ence en reconocimiento a su mejora ambiental en los últimos 15 años.
Le pediría que la próxima vez que hiciera valoraciones sobre el futuro de nuestra biofábrica de Pontevedra tuviera en consideración todas estas realidades. Y, por descontado, piense en las cerca de 5.100 familias que dependen directamente de su futuro y en las 200.000 familias productoras forestales que verán fuertemente mermar sus ingresos, y en todo el monte que se abandonará y se dejará a la merced de los Incendios.

Sin otro particular, se despide,
Ignacio Colmenares.


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