UN FRENTE MAS AMPLIO QUE PODEMOS
Podemos no se presentará finalmente a las elecciones del 29N dentro del Frente Amplio, salvo en Valencia y Canarias. Aun así, las izquierdas concurrirán más unidas que nunca puesto que 15 organizaciones forman la coalición electoral, que encabezan en Madrid, Emilio Delgado y en Barcelona, Ada Colau. Los dos culpables de que no haya sido posible la unión total de las izquierdas han sido Rufián e Irene Montero, que pese a la generosidad de todos los partidos que conforman la coalición, uno sigue en su proyecto de siempre, ERC, y la otra será la “reina” de una formación a la que todos consideran poseída por los egos personales y que afronta los próximos comicios como perdedora.
Porque yo creo que la respuesta de la gente de izquierdas e incluso la de los militantes de Podemos será votar al Frente Amplio y olvidarse de la formación morada para siempre.
Las razones son obvias, han traicionado al electorado de izquierdas y han tirado por la borda el escaso capital político que les quedaba.
Irene Montero -por su desmedida ambición- llevará el arca del 15M contra las piedras y se hundirán todos los egos con ella. Podemos será una fuerza puramente testimonial en la próxima legislatura, seguramente los últimos cuatro años que permanecerá en el panorama político, luego se diluirá como UPyD o Ciudadanos.
Si eres de izquierdas, si tus ideas y tus valores políticos se sitúan a la izquierda del PSOE; si quieres que no nos gobierne la ultraderecha, no te queda otra: vota por el Frente Amplio.
CUANDO EL GLAMOUR DUERME EN LA AZOTEA
Le he preguntado al espejo si yo era un intelectual… porque últimamente filosofo mucho conmigo mismo, perdido en la soledad de mis pensamientos o entregado a la muy deseada tarea de la lectura de los demás y de lo que yo mismo he escrito.
No; el espejo me miró a los ojos y estos hablaron por sí solos. Los intelectuales son otra cosa, me dijeron.
Luego, me acordé de mi vieja vocación de artista y de su porqué. En realidad, lo que envidiaba de mis amigos pintores y escultores era la libertad en la que se movían para desarrollar su creatividad. Yo nunca gozaría de ella.
Como jamás disfrutaría con la popularidad de la que aún hacen gala algunos de mis amigos actores, presentadores, cantores… Si es que a mí nunca me gustó viajar y tampoco me entusiasma eso de perder lo único que tengo, la intimidad.
Sí, ya no me inquieta moverme solo entre mi yo y mi entorno más íntimo.
Y… ¿sabes? Eso es lo que realmente me presta. Ahora que puedo mantener el teléfono alejado de mis instintos humanos me gusta perderme en mi propia soledad. No es tan mala como nos la pintaban.
Reflexiono así después de leer la historia real del modelo, actor y fotógrafo neoyorkino Mark Reay, que vivió cinco años en una azotea porque no podía pagar el mísero alquiler de un apartamento…
—– Lo peor era esconderse de los vecinos del edificio para que no te descubrieran.
Por el día Mark vivía rodeado de glamour y por la noche era un vulgar mendigo que extendía su saco de dormir y encima se echaba una lona para evitar los quince grados bajo cero. Él fue, durante ese lustro, la negra sombra del famoso sueño americano en Nueva York, una ciudad que si tienes menos de treinta mil dólares al año… te devora.
Mark Reay comenzó su juventud desfilando para Versace y las respuestas a todos los porqués que nos podamos plantear las hallaremos en el documental “Home Less”.
Aunque a Mark Reay no le gustó mucho su azotea, por eso volvió al lujo.
Ahora vuelve a vestir radiante, con pantalones de Armani, camisa también de marca y chaleco de diseño. También duerme confortablemente en su piso, en el mismísimo corazón de Brooklyn… y en los mejores hoteles del mundo.
Si su historia te la cuenta él mismo en un café jamás le creerías… pero esta es la verdadera traza de una sociedad que camina hacia la deriva; un planeta poblado por gente que se mata trabajando a cambio de miserables sueldos… para que unos pocos acumulen la riqueza.
A mí lo que me asusta de esos pocos es que no les importa que haya gente durmiendo en la azotea. Por eso busco refugio en mi propia intimidad para alejarme de ellos… en mi azotea secreta.
DESDE SU CIELO FORGES ESTÁ EN CAMPAÑA
LA SALUD ES LO QUE IMPORTA
Porque la salud es lo que más importa, el sistema sanitario debe de ser la gran prioridad del gobierno del país, de quien depende el SERGAS o Servicio Galego de Saúde; y también la del gobierno español y del resto de gobiernos autonómicos, con desiguales intenciones futuras, que provocan estos días la contestación popular a la privatización escalonada, como está ocurriendo en Madrid.
Sin la pretensión de establecer comparaciones, bastaría comprobar cómo en todo el continente americano y en buena parte del europeo, la sanidad se basa en seguros médicos que dan acceso a una atención privada, que solo pueden alcanzar los más favorecidos. Seguros que, por otra parte, también aquí existen y tienen cierto éxito entre las clases más pudientes, pero no llegan a la mayor parte de la población por su alto coste.
Esta es la eterna discusión entre lo público y lo privado que ciertas políticas provocan siempre para evitar un gasto fundamental, el que más justifica el pago de impuestos y la organización de un territorio como sociedad.
El sistema sanitario gallego se basa en la afiliación a la Seguridad Social y todo el mundo tiene acceso a él por una cuota accesible por la que también tiene derecho a su pensión y a los subsidios de desempleo. Es público, y aún en la peor época de nuestra historia, sigue estando altamente valorado por los que aquí vivimos y por aquellos que lo conocen, como numerosos médicos extranjeros que han publicado un sinfín de artículos defendiendo su importancia como sistema de salud para todos.
Critican algunos que hay ciertas insuficiencias estructurales pero las suple con entusiasmo y mucha eficacia un extraordinario plantel médico y personal auxiliar. Un ejemplo: los hospitales gallegos ya superan la cifra de los 20.000 trasplantes de órganos.
En materia sanitaria siempre harán falta más medios; pero si chequeamos el actual sistema gallego hemos de convenir que, a pesar de todo, goza de buena salud. En el confiamos y por ello no deseamos ni reducciones de plantillas ni cierres de centros como se intenta llevar a cabo en algunas autonomías.
ESTAMOS TODOS EN GUERRA
La verdad, mi gente, que este mundo anda desquiciado. Le doy vueltas mentales a aquella esfera que había en la escuela de mi madre y pose donde pose mi dedo, la tenemos armada. Si estoy medio dormido, a veces, hasta veo como corre la sangre por el mapa del planeta sin que a nadie parezca importarle.
Hay signos de alarma escritos en las nubes como si desde la Galaxia quisieran advertirnos de que, cualquier guerra, sea la que sea, es también nuestra guerra. Y no hacemos caso ni cuando la dana nos ahoga.
Somos testigos de cómo las potencias mundiales siembran de bombas ciudades en donde viven mujeres, ancianos y niños, con el único afán de robarles sus territorios y no hacemos nada.
Tampoco nos preocupa que asesinos locos sigan con sus matanzas, tiñendo de rojo los ríos.
Vivimos un sinvivir desde la ventana, contemplando horrorizados como el miedo tiende su manto negro sobre las ciudades del mundo, pero tampoco nos importa demasiado.
El tiempo me dice que estamos en el siglo de los horrores y la cruda realidad es que, sí, estamos todos en guerra.
LA SALETA, UN PARAÍSO PRIVADO
Sentí un enorme placer, hace muchos años, al conocer a Margaret y Robert Gimson en su finca de La Saleta, en Meis, un paraíso que Robert te mostraba con mimo y con un desmesurado cariño hacia las plantas y árboles que convirtieron en jardín botánico lo que, en aquella época, era solo su nido de amor.
Al morir Robert, Margaret dejó de amar aquellas plantas y aquellos árboles y lo ofreció a la Administración por sesenta millones de las pesetas de entonces, unos cuatrocientos mil euros actuales. Era el año 1988 y a todo el mundo le pareció barato menos a quien debiera parecérselo y por eso este lugar maravilloso cayó en manos de particulares que lo usan y disfrutan y supongo que seguirán mimándolo como Robert Gimson.
Porque La Saleta, que fue adquirida por los Gimson en 1967, es en realidad un jardín de estilo inglés, diseñado por Brenda Colvin, que alterna especies autóctonas con plantas, arbustos y árboles provenientes de Australia, Nueva Zelanda, África, Sudamérica e incluso Japón. Posee una importante colección de camelias, siempre presentes en la Fiesta que anualmente se dedica a esta flor japonesa, aunque todo el mundo le diga “la de las Rías Baixas”.
Alguien sensato le otorgó la calificación de “Compromiso de calidad turística”, del Patronato de Turismo “Rías Baixas”.
Este paraíso se podía visitar hasta hace dos años, cuando los propietarios actuales decidieron utilizar su pazo como residencia. No les importó dejar de ser Jardín de Excelencia Internacional.
Cuenta con 20.000 metros cuadrados, con 1.500 ejemplares en total de 380 especies; y 170 camelias de 18 variedades. Es una maravilla en manos privadas que pudo haber sido de propiedad pública.
CÓMPRATE UNA ESTACIÓN DE TREN
Siempre me fascinó la vieja estación, la más pequeña, la de las villas que veían llegar el tren aquel que hacía patente su poder de hierro, entonando su trepidante cha-ca-chá, la gran sinfonía.
Aquella vieja estación era una especie de paraíso terrenal en el que transcurría la vida de mucha gente que esperaba subirse al vagón de las delicias.
Allí no solo esperabas. También imaginabas y soñabas mientras te tomabas el café de la madrugadora cantinera, que te miraba curiosa desde el faro de sus ojos deslumbrantes.
Aquel era todo un mundo sin prisa ni pausa. Daba igual porque no había más paisaje que el paisanaje. Por no haber no había ni viento, que nunca viajaba en tren, por eso la vieja estación siempre olía a humo de vieja máquina de vapor…
Aquella estación está ahora muerta de risa y como esa, 422 que la empresa administradora de los ferrocarriles españoles posee en todo el Estado y está dispuesta a vender.
No sé cuántas hay en Galicia y cuantas viejas vías están en desuso; pero si yo tuviera dinero me compraría una de esas estaciones para vivir en ella y abrir una cantina con una bella cantinera, al pie del camino verde que ya no tiene raíles… pero sí senderistas, gente que ama la Naturaleza. Como tú y como yo.
NOCHE SOBRE EL MAR
Cuando la noche derrota, por fin, la luminosidad de los atardeceres rojos en la pequeña villa se enciende la luz del bullicio, que es, para todos, la luz del placer. Neones que nos anuncian juveniles espacios y brillos sobre el mar, postal eterna de los más románticos, que buscan el disco blanco de la luna llena.
En las calles más marineras, grupos de sombras en el territorio humano. El tiempo se para y hasta se desconocen las distancias, siempre cortas cuando no hay prisa. La calma de la noche nos convierte en fugitivos solitarios para procurar, desde la otra orilla, la silueta iluminada del otoño… Sobre el mar, hay sirenas de colores que nadan ocupando el espacio.
Dejemos que la noche nos entregue esta vez a Morfeo para continuar comunicándonos mañana. Gracias por estar siempre ahí, mi amigo. Tu compañía le resulta indispensable a este anciano que lo único que no perdió fue su alma de poeta. Felices sueños y buena suerte.









