Por Xerardo Rodríguez. 

¡Alto ahí!

Eh, diputada, diputado… senador, senadora… parlamentario y parlamentaria autonómicos concejal, concejala…   El pueblo no te ha elegido para que lo mandes al paro, para que le bajes las pensiones, para que vendas las viviendas sociales a los buitres, para que te pongas a las órdenes de la oligarquía financiera, para que suspendas los mínimos servicios sociales, para que hagas que desaparezca la clase media, para que solo los ricos tengan derechos, para que te pases la Constitución por el forro, para que nos tomes el pelo subiendo, subiendo y subiendo hasta que todo resulte inalcanzable. Todo… todos los impuestos, todos los tributos y todo lo que compramos… Y bajando, bajando, bajando los salarios de esclavos que padecemos y las pensiones y todo lo que nosotros vendemos…

No diputada y diputado, estatal, autonómico, provincial, local… Los españoles se rebelan, incluso aquellos que ya no quieren ser españoles. Y por eso hemos vuelto todos a las calles nuevamente… que no hay día en el que no protestemos.

¿Por qué os habéis vuelto tan sordos? ¡Despertad! Que cuando la gente grita… algo va mal, muy mal. Y cuando los jueces siguen jugando a la política… es que la vida sigue igual.

O cambias, diputado, diputada, señorías, y nos representas –al pueblo, digo- o el pueblo te dará la espalda… Y si hace falta “tomará el Palacio”, esta vez sí, protegido por los soldados…

Anda, díselo a los de tu partido. Atrévete a cantarle al Líder las cuarenta… antes de que te quemen en la hoguera del desprecio más despreciable.

Porque el 29N está al caer… Y antes, el 11N, la gente va a la huelga general…

¿Con quién estás tú, diputado, diputada?