RETORNO
Al frente del centro territorial de TVE, en Compostela, estaba el periodista Domingo González, amigo desde tiempos inmemoriales. Germán Losada lo tenía cruzado porque “no se ajustaba al plan económico que se le había encomendado y gastó en flores lo que tenía para programas”. El director de Centros había observado el vistoso jardín que adornaba el edificio construido como centro de producción de Televisión Española en Galicia y no le parecía un buen signo de austeridad en plena crisis económica de los medios públicos. Hasta tres veces Germán quiso cesar a Domingo y otras tantas lo frenamos. Insistió una cuarta y el comité de dirección aceptó la propuesta…
En ese momento, Jordi García Candau -buen conocedor de mi morriña- me nombró a mí director de TVE-Galicia y a Domingo del centro de RNE en A Coruña. Me convertí entonces en un emigrante retornado con muchos proyectos en la maleta, pero sin un euro en el capítulo de producción, así que había que echarle imaginación a todo.
Primero transformar el informativo territorial y luego llevar a cabo alguna producción financiada. No tenía el Centro excesivos recursos humanos y la mitad de los que había pertenecían a la clase funcionarial de afiliados al sindicato, buenos conocedores del Estatuto de RTVE que restringe las locuras colectivas, aunque haya gente que quiera hacerlas voluntariamente.
—- ¿Qué quieres decir?
—- Qué, en aquellos tiempos, para hacer un programa decente, sea del tipo que fuere, tendrías que pactar con el personal un plus económico a mayores, porque el horario de trabajo y la disposición de algún lumbrera no permitía realizar una producción sin financiación externa. Con turnos estrictos de seis horas no se podía hacer un programa de televisión.
Por eso aquel primer fin de semana tras la vuelta a casa, Gloria y yo emprendimos la vuelta al Morrazo para volver a disfrutar de mi costa favorita. Fuimos en busca del oráculo marinero. Te digo…
Descubrí Cabo de Home volando en avioneta. El plano cenital del Monte do Facho y la panorámica aérea del conjunto de la Costa da Vela, son para mí muy especiales desde entonces.
También navegué esta lengua atlántica y me impresionó tanto que luego fui por tierra, para recorrer a pie todos los senderos que conducen al monte, al faro y al cabo, un triángulo mágico en medio de la exultante belleza de un paisaje único.
Cuando las dudas te asaltan… dejas que te envuelva toda la perspectiva con su fuerza telúrica para adquirir el conocimiento.
Facho se traduce al español como antorcha y es de suponer que se encendían muchas en este monte ya que aparecieron más de 161 altares dedicados a un dios todopoderoso llamado Berobreo, historia que cuenta aquí gente seria.
En realidad, O Facho fue el gran santuario galaico-romano de los siglos II al IV, cuando era el gran centro de peregrinación de la Gallaecia. Desde él se controla todo el Mar de Vigo y el gran océano.
Los peregrinos subían a la cima del monte para levantar allí su ara o altar, una columna de piedra labrada, que dedicaban al dios único, a Berobreo, para pedirle salud, como reza la inscripción latina que nos legaron: Deus lari Berobreo aram posuit pro salute.
Tras los rezos admiraban el Atlántico, las islas Ons al norte y las Cíes al sur, siguiendo la línea de la rompiente de la Costa da Vela.
Lo mismo que hago yo, peregrino de la modernidad, cuando tengo que aclarar mis ideas persiguiendo la belleza. Y me ocurren cosas como esta:
El lusco fusco estaba próximo y sobre el horizonte emergió el puerto de La Guaira invitándome a recordar aquellos días en Caracas, de vacaciones, gozando de la compañía de mi primo Alvarito y de sus numerosos amigos que terminaron siendo también los míos.
Por ejemplo, los hermanos Piñeiro, Pepe y Ramón, el primero socialista y el segundo simpatizante de la derecha. Ellos conseguían que su restaurante, El Portón, -lleno hasta los topes al mediodía y por la noche- resultase un gran foro de educada discusión sobre la política española, principalmente sobre la gallega, al que ponía fin el sonido del arpa de los Barreiro, mezclando el alma llanera con la música de las meigas.
Aquella tarde, en el Facho, a Gloria y a mí nos llegaba el sonido del Arauco al que contestaba la gaita de madera de aliso junto al faro…
—- ¿Te acuerdas de aquella noche en Caracas? Te están recordando que les debes algo…
—- ¿Quiénes?
—- Tu primo Alvarito y su gente…
—- ¡Ah! Lo del puente audiovisual.
¡Berobreo no falla!
EL INFORMATIVO
Entonces, como té conté, tratamos de revitalizar el Centro Territorial de TVE, muerto por el desuso y la falta de ganas de trabajar de la mayor parte del personal. Había excepciones, claro, como mi secretaria, Maricarmen Higueras: lo que hacía todos los días era pedirme más trabajo porque se aburría. Es que… un centro de producción sino se produce… o te resulta aburrido… o bajas al nivel de una mera corresponsalía.
Así era. Cuando yo llegué, aquel edificio con dos platós y espacio abundante para el trabajo de casi cien personas servía solo para alimentar de noticias -sucesos y política- al TD estatal y para hacer un informativo territorial de formato mini que para nada competía con el Telexornal de TVG, con muchos más medios técnicos y amplios recursos humanos.
Lo primero que hicimos quienes estábamos por la labor, fue cargar el informativo de interés social y olvidarnos de los actos institucionales, de las presentaciones de los planes de los conselleiros y de las visitas a obras que iban avanzando a conveniencia de la administración. Yo revisaba a primera hora una escaleta de contenidos populares con los que sustituimos la propaganda oficial. La cultura, la nuestra, ocupaba espacios preferentes y en deportes dábamos cuenta de algo más que futbol. El cambio fue el de un “Diario Oficial de Galicia” por un modesto espacio televisivo de interés general.
La audiencia media de 1993 y 1994 que logramos con aquel informativo territorial fue de un 42%, muy superior al porcentaje de TVG, como se puede comprobar en el histórico de los audímetros de aquellos años y como os contaría con gracia de competidor mi amigo Alberto Barciela, quien se había autonombrado comisario político de TVG -pura coña- y ejercía el cargo de director de Comunicación de la corporación autonómica.
Logrado esto, faltaba una producción propia que convirtiera aquel centro en la ventana por la que el mundo conociese el país, este nuestro paraíso del que hemos estado presumiendo durante toda la vida, el orgullo de quienes vivimos aquí y de todos los gallegos residentes en el exterior.
Pero ese capítulo toca mañana, que las nubes de agua se me han puesto en los ojos y vuelvo a creerme que a pesar de vuestros laureles no paso de pringao, como me llama mi otro yo…
XERARDO RODRÍGUEZ

