En las Rutas Xacobeas, el hecho espiritual nos invita a caminar para llegar al Obradoiro y abrazar la imagen del Apóstol y sentir como rebrota la fe ante su sepulcro santo.

Esto es lo más común después de ochocientos años cristianos. Es el gran rito que permite al peregrino alcanzar el júbilo. Es el fin de la apasionante aventura del espíritu tras la peregrinación de la cristiandad.

El peregrino siente un interés hagiográfico en esta aventura de fe y solo sabe que llegó el final cuando el aire se llena de campanas y el corazón de paz, tras cumplir los ritos y contemplar la vieja catedral, su trascendente y espiritual meta.

La catedral fue consagrada como tal en la Semana Santa del 1211, por lo que ha cumplido ya 815 años como templo habilitado para el culto.

El acta de la ceremonia se conserva transcrita en el Tumbo B -libro de pergamino- que se guarda en la Biblioteca de la propia basílica. Nos cuenta el texto que entonces era obispo monseñor Pedro Muñiz, quien ofició un solemne acto presidido por el rey Alfonso IX y al que asistieron todos los obispos de Galicia y otros llegados de Castilla y de Portugal.

Según cuenta el Códice Calixtino la catedral era en esa época solo románica y la ciudad estaba rodeada por una gran muralla de dos kilómetros de perímetro, que la protegía de posibles invasores. Tenía siete puertas de entrada que es por donde llegaban los peregrinos y las mercancías.

La catedral sigue siendo hoy la gran obra arquitectónica religiosa de la capital de Galicia y fue en el origen su razón de ser. Historia y leyenda se asocian en ella para convertirla en el mayor centro de peregrinación de Europa, después de Roma, y uno de los más importantes del mundo.

La catedral del Apóstol Santiago supone la mayor variedad de estilos arquitectónicos, que merece la pena contemplar con calma desde las plazas exteriores que la rodean, para admirar sus fachadas barroca y románica, y la confluencia de estilos que se nota en sus puertas.

Las torres impresionan desde el tejado de piedra, todo un espectáculo monumental sobre todo si lo pisamos, o si nos recreamos en él desde los edificios que presiden la Plaza de la Quintana.

Esta plaza da acceso a la Puerta Santa, por donde los peregrinos acceden al altar mayor para reencontrarse con la imagen del Apóstol y abrazarlo, antes de visitar su sepulcro bajo el altar mayor. Pero esta puerta solo se abre cuando es año Jubilar, como el próximo 2027, aunque los demás ritos se suceden en el día a día, protagonizados por miles de peregrinos que asisten a misa y contemplan curiosos el vuelo del botafumeiro.

Dentro de la Catedral asombra el conjunto y en especial el Pórtico de la Gloria, el Evangelio escrito en piedra. Mas de un millón de personas ha visitado este 2026 el templo compostelano, de las que alrededor de 300 mil fueron peregrinos.