Explica la revista "Vida Nueva" que el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, ha publicado su carta semanal de fin de verano y ha dedicado un amplio espacio a la crisis de Ceuta con un lenguaje que contrasta notablemente con el de otros obispos españoles en estas semanas.
Para Sanz Montes, lo ocurrido en Ceuta no es "un flujo migratorio sin más" sino "una auténtica avalancha orquestada como una guerra híbrida con casi 80.000 personas" — "una calculada acechanza que ha puesto a la luz nuestra debilidad en el panorama geopolítico". Señala directamente a Marruecos y sus "enjuagues y chantajes con secretos bien guardados", y advierte de que Melilla y Canarias están también "en el punto de mira".
Sin embargo, el prelado no prescinde de la dimensión humana: los migrantes son "jóvenes invasores que igualmente son víctimas que habría que saber acompañar debidamente", personas que huyen de infiernos políticos, hambrunas y radicalismos religiosos. Y hace suyas las palabras de León XIV en Canarias: el Mediterráneo y el Atlántico no pueden ser "cementerios sin lápidas".
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