Cada día aparece en la tele una señora de Bruselas hablando de España. Lo hace con soltura, además, como si hubiese vivido aquí toda la vida. No, no se dirige a ningún Parlamento sino a una nube de periodistas de todos los países, tanto de Europa como de América, con sus cámaras digitales y toda serie de aparatos modernos que recogen fielmente lo que ella dice.

—- ¿Y qué dice?

—- Lo que le da la gana…

Por ejemplo, esta semana habló de Ceuta y contó que era una frontera europea y que por lo tanto había que brindarles el apoyo común, pero que la ciudad autónoma tenía el deber de defender ese linde y evitar, “como fuera”, la entrada de migrantes ilegales.

—- ¿Explicó cómo es “como fuera”? ¿Qué tenía que hacer España para frenar la entrada de 70 mil ilegales?

—- El “como fuera” lo explicaron algunos partidos europeos, incluso la derecha española representada en el Parlamento común. Los mismos que pidieron a gritos que el Ejército los pusiera de patitas en Marruecos; a los menores también.

Es decir, las señoras de Bruselas dan órdenes o consejos, pero no ayudan ni siquiera económicamente. Porque si lo hicieran, el gobierno de Ceuta podría fletar unos barcos de esos grandes en los que se pueden alojar cuatro mil personas en cada uno de ellos, tal cual hizo Rajoy con los maderos que mandó a Cataluña a dar palos por lo del referéndum aquel que se inventara el Puigdemont.

Con un barco de esos, los migrantes ya tendrían un techo donde dormir sin molestar a nadie y además hasta podrían comer, no pasar el hambre que están pasando, que vergüenza debería de darle a Europa, a España, a los partidos europeos de derechas y a las señoras de Bruselas que hablan para los periodistas.

Porque dicen que esto se va alargar hasta las elecciones, que ya visteis como Feijóo fue a celebrar el Día de Ceuta hace unos días. Porque el PP, exigido por Vox, tampoco en esto ayuda y no olvidemos que este bipartido gobierna en la mayoría de las comunidades españolas.

Escribo esto hoy para ver si las señoras de Bruselas nos mandan unos cuantos millones para los barcos, amarran en Ceuta, se callan de una puta vez todos y le decimos al mundo que nosotros no somos como Trump, que todavía nos queda un poquito de humanidad en el alma.

Al parecer hay mucha gente a la que no le importa que nos pongan a caldo el “New York Times” o el “Herald Tribune”. Pero hay otra cuestión…

—- Como siga aumentando la pobreza, progrese la usura, se deprecie más la sanidad y la educación públicas… los migrantes seremos nosotros.

Algunos quieren hacernos retroceder a los tiempos de Franco, cuando solo vivían los muy ricos y los demás se morían de hambre o directamente los mataban por rojos. Los tiempos en que los ministros robaban a espuertas, como el tal Solís, aquel que dirigía el Movimiento: había robado los solares de la Marbella de la época delante de las narices del mismísimo “caudillo”.

— ¿Y qué hacemos?

—- Te respondo como siempre…

Cuando lleguen las elecciones será el momento de cantar aquello de “Habla pueblo habla”, que fue la canción con la que nos vendieron esta democracia… ¡A ver si afinamos!