DONDE NACE EL MAL

Zulema era una bruja que tuve el placer de conocer en mis incursiones por el Sáhara. Al contrario de su gente, que vivía en “jaimas”, ella habitaba una cueva en las montañas negras de Aussert. Una de las muchas que había y en las que por la noche escuchabas como lamentos que partían de entre las piedras, últimas huellas de los antiguos ríos que al secarse agrandaron el desierto. La bruja Zulema me habló de aquellas montañas como el origen de la maldad que el diablo había sembrado en el planeta y que transmitía por las noches el aliento de un león de fuego.

No sé si creer a Zulema en esta era de virus mortales en el centro de África y de drogas de diseño hasta en Muxía. Virus que matan y drogas que convierten a las personas en salvajes con instinto caníbal.

Aquella vez me quedé asombrado con la historia que me contó Zulema, pero recordando que a meigas y a meigallos no había quien nos ganase en el mundo. Que en la Tierra Única habitan hidras malas de los bosques y hadas buenas de los caminos. Maruxainas que con su canto engatusan a los mariñeiros y leucoiñas que salvan vidas de náufragos. Demonios que se te meten en el cuerpo y vírgenes que te los sacan. Mouras que te vuelven loco con el oro que guardan en su Cova y meigas buenas que te curan las penas y te cauterizan las heridas. Además, las meigas, predicen el futuro. Mi meiga me ha contado que en la Galicia Única debiéramos de estar tranquilos… porque los trasnos y los diaños se han ido mas allá de la frontera de A Gudiña, en donde está el lío. Esta es tierra de paz.

Así que, hoy me he levantado tranquilo antes del amanecer y a eso de las ocho el sol se hizo paso entre las nubes como posando para la fotografía. En nuestro astro rey encuentro la energía y la fuerza para seguir entre los vivos a pesar de haber estado algunas veces entre los muertos. He decidido ir a la Playa do Trece, en donde la luz y el mar me regalarán la fuerza telúrica que necesita mi cuerpo viejo para que no lo invadan aún los gusanos. 

LA XUNTA NO SABE HACER CARRETERAS

Obras en la autovía Brión-Noia

Si me da pereza ir a las playas de la Costa da Morte es porque sus carreteras son de las peores del país. Por la Xunta te dicen que ya vendrán tiempos mejores para terminar la red… pero da pena ir a Noia y ver cómo van los tiempos para que continúe como autovía desde Brión hasta la ría. En algunos tramos no ves ni una sola máquina cortacéspedes trabajando para eliminar las malas hierbas.

Esta era la gran obra de aquel Feijóo, conselleiro de Infraestructuras, que en el 2003 quería acercar el mar a Santiago y la Costa de la Muerte a la civilización.

Pasaron 23 años y en la autovía solo se iniciaron las obras en el tramo Brión-Urdilde, de 4’9 kilómetros. Hace un mes se estaban modificando los enlaces para adaptarlos a la configuración de autovía. Y ahí siguen.

Del siguiente tramo, entre Urdilde y Sedofeito, solo está aprobado el proyecto y ni una sola máquina está trabajando en él.

¿Cuándo veremos transformada en autovía de dos calzadas la actual carretera? Dicen en la Xunta que será completada en el 2028, pero le he preguntado a la IA si podía fiarme de esta fecha y me contestó:

— Toma la fecha como previsión y no como compromiso firme.

Si tardamos en adaptar 25 años la doble vía de una carretera en la que han evitado los túneles con unas cuestas en las que se te puede hasta calar el coche; en la que además la segunda vía quedó asentada y solo se precisa el asfaltado y el modificado de los enlaces… ¡Qué no tardará la Xunta en planificar la tan necesaria vertebración del rural gallego!

Tenía razón mi amigo José Luís Baña cuando decía…

— La Xunta no sabe hacer carreteras, eso es lo que pasa.

No sé yo si verán mis ojos acabada la gran obra de Feijóo.  

EL MALTRATO LABORAL

Los gallegos comenzamos hace tiempo un nuevo éxodo a la vista de lo que por aquí ocurre: dice el Instituto Nacional de Estadística que somos los más trabajadores pero los que menos cobramos. A las empresas de aquí les costamos 500 euros menos de lo que pagan las del resto de España y esto empieza a mosquear al personal.

No, no vamos a pedir la independencia porque yo creo que somos muy diferentes a los catalanes. Nosotros no hacemos ruido, que no estamos acostumbrados porque somos gente paciente y pacífica. Los gallegos emigramos, buscamos nuevos horizontes o igual trato que el que se da en el resto del Estado. Por eso, cuando paseas por la aldea o por la ciudad, ves muchos más viejos que jóvenes.

Hoy en día ya son muchos los que buscan trabajo en toda Europa menos en Ucrania. Y los hay que han vuelto a cruzar el océano a pesar de los tiempos revueltos por los que atraviesan algunos de los grandes países latinos hermanos.

Mi amigo Amarelo de Castro encontró un documento de los años sesenta en el que se cifraba en tres millones y pico el número de gallegos emigrados por todo el mundo. Es decir, entonces había tantos gallegos fuera del país como habitantes tenía Galicia.

Si los economistas dicen que estamos en la misma situación de entonces, al paso que vamos, mis amigos, volveremos a ser protagonistas de un éxodo aún mayor.

Porque ahora, como sabes, todo está más cerca y al alcance de casi todas las posibilidades. Lo curioso es que a los políticos no les preocupe que de estos nuestros lares se vayan los jóvenes en busca de un futuro que aquí no tienen… ¡Ya les vale!

LA AUSTERIDAD

El sol aprieta y apetece buscar algo de aire acondicionado. A quien se le diga que estamos a 35 grados en septiembre no se lo cree.  Entro en el New York y todo me invita a la reflexión, ahora que nos ahoga el consumo porque nos abruman los charlatanes catódicos con sus ofertas: auto, barco, casa, dólar, euro, inversiones, ganancias, joyas, lujo, moda, oro, usura…

—- Aquí, xa ves. Vivimos sin moitas necesidades.

—- Imos tirando…

—- Bueno, algo que cultivamos na terra e algo que nos pagan, xa nos chega. ¿Ou non?

—- O caso e ir indo.

—- Quen gasta un euro menos do que gaña xa é rico…

—- É ó… ¡Moi rico!

—- ¡Bah! ¡Non faga-lo parvo, que as cousas son así…!

Y deben de ser, me digo a mí mismo mientras escucho a mis oráculos de la City y contemplo como aún se mezcla en la estancia un pasado de subsistencia y la revolución esencial.

En las edificaciones de la aldea notarás que hay una especie de vuelta a los orígenes, que en el caso gallego están casi siempre en los pueblos. Algunas de las personas que aquí habitamos hemos dejado a un lado una vida llena de excesos para reencontrarnos con la sencillez, con lo básico, con lo natural, con lo puramente artesano.

Algunos hemos elegido la austeridad, que es algo que nada tiene ver con los ingresos o el nivel cultural. Ser austero es saber apreciar lo grandes que son esos pequeños goces que nos conducen a la vida feliz.

Para llegar a esto solo tienes que identificar las cosas básicas que tú precisas para sentirte bien; y deshacerte de aquello que nada te aporta, al contrario, supone para ti una carga.

Verás. Yo he dejado de conducir porque a mi edad soy un peligro en la carretera. Me he dado cuenta de que el coche, una vez jubilado, me sobraba… porque era una carga económica que aún encima me estresaba. Ahora he descubierto que en Ames hay estupendos taxistas que te llevan y te traen a un precio infinitamente inferior al del mantenimiento de un vehículo.

Si quieres ser austero no hagas caso a los gurús de la economía, que es gente embobada con el consumo. Procura deshacerte de lo que te sobra y quédate solo con lo que realmente enriquece tu vida.

Eso sí, cuando lleguen los anuncios procura cambiar de canal; la locura del consumismo intentará meterse en lo más profundo de tu cerebro.

—- Pois é así, como digo eu, Balbino. A nós aquí non nos falta de nada.

—- Sí ti o dís, será…

ESTE DOMINGO: CEDEIRA, COLOR Y SABOR.

Este domingo te recomiendo un viaje al norte con dos claros objetivos: gozar del paisaje idílico de una costa mágica y saborear los más sabrosos platos de la gastronomía gallega. Venga, anímate a ir a Cedeira.

Para adquirir nuestra primera perspectiva, al margen de las que nos ofrece el trayecto entre la playa de Pantín y la villa, subamos a la Fortaleza de la Concepción, que es fortín del siglo XVIII, y a la capilla de San Antonio del Corveiro, que protege a quienes se atreven a doblar la Punta Candieira, procurando el Atlántico más bravo. Verás…

La Ría es calma y la Costa atlántica es Magia.

La Ría está provocada por el río Mestas creador en su desembocadura de un espacio natural protegido.

El gran espectáculo atlántico está ya en Punta Candieira, pero podemos comprender mejor tanta belleza desde el mar o desde los miradores de privilegio del Monte de Vilar o desde la propia sierra da Capelada, que también nos mostrarán con especial interés la ensenada de San Andrés.

Otro de los placeres paisajísticos lo sentiremos en la conocida Garita de Herveira, desde donde se aprecia el acantilado más alto de Europa, el que se extiende desde los islotes de Gabeiras hasta la Punta Robaliceira.

Estamos sobre los “Cantiles de Cuadro”, pared casi vertical que va de la sierra al mar, por encima de las rocas de aguja más traicioneras de esta costa.

No hemos hecho más que bordear la costa más bella del Atlántico norte gallego para entusiasmarnos con el paisaje. Así que, volvamos a la villa que hay numerosos restaurantes esperándonos para ofrecernos su menú final del verano…

Por ejemplo, unos buenos percebes; un pulpito de la ría, una merluza del pincho preparada con almejas y un flan casero hecho con huevos de casa. ¡Que aproveche! ¿Verdad que tienen buena pinta?

Dejamos para mañana otras historias y yo si me lo permites voy a dormir la siesta, que hoy me he levantado demasiado temprano. Buenos días y buena suerte.

DIRECTOR DE GALICIA ÚNICA