EL VERANEO IDEAL

Los guiris que repiten verano están encantados porque nunca gozaron tanto en las playas gallegas como este año, de sol que quema y calienta el agua del mar por encima de la normalidad. Puedes elegir temperatura, que el Atlántico y las Rías andan entre los 19 y los 26 grados, a elegir. Como para nadar en aguas fresquitas o quedarte en el mar recibiendo las olas que parecen llegar desde el Caribe el tiempo que quieras.

Menos humedad, temperaturas ideales para el baño yodado por el día y noches frescas para ir a la verbena con un jersey o dormir como un lirón.

Y luego están esas viandas que tanto agradan a los paladares propios y foráneos: los mejores mariscos, pescados y carnes, para terminar con postres caseros, acompañado todo de vinos blancos y tintos que solo aquí se elaboran.

No me extraña que la Galifornia también este a tope estos días.    

PRECIOS DE RUINA PARA OTOÑO

También será caliente el otoño, pero en cuestión de subida de precios. Todo, por culpa de los dos cretinos que mantienen la guerra de Oriente Próximo. Uno, el Trump, que se cree el rey del mambo y otro, el genocida Netanyahu que sigue robándole tierras a los palestinos y a los libaneses. De esto se deriva el cierre del Estrecho de Ormuz y el alza del petróleo en todo el mundo, lo que provoca la inflación.

En España no nos libramos y los carburantes y la electricidad son lo que suben la tasa de la inflación en este agosto por encima del tres por ciento, que ya le vale. María Asunción, una de mis tres Marías, me dijo esta mañana.

—- Vengo del Gadis y me he dejado en la compra de la semana 400 euros… ¡Y carallo, no hay derecho, porque somos dos y la comida es sagrada!

Tiene toda la razón en cabrearse, pero aún no sabe la que le espera este otoño porque las gasolinas van a encarecerse aún más, un 20% y eso significa que la cesta de la compra le va a la zaga. Solo un milagro nos salvará del desastre… Lo que yo te aconsejo es que no leas las estadísticas económicas del INE, por lo menos no te enteras.

DEL ECLIPSE Y LAS GAVIOTAS DE LAS SISARGAS

Las Sisargas son la Illa Grande, la Chica y la Malante. Esconden leyendas que señalan al pirata Drake y a normandos invasores. Las azota el viento del oeste y las esculpen olas bravías. Aquí habitan todas las aves marinas: el arao, el cormorán… pero la gaviota es la reina de este cielo de nubes transparentes, que el sol de verano atraviesa hoy buscando la costa. Mírala como va del cielo a la arena de Malpica, presumiendo de acrobacias.

En la costa que va desde la Punta Nariga hasta el Cabo Prior hay mas de mil miradores para admirar el eclipse mañana. Te lo digo por si no se te había ocurrido que en ellos no cobran entrada y las ricas viandas del Atlántico están al precio de siempre, al igual que mas de cien alojamientos rurales en los que descansar después de la gozada. Olvídate de A Coruña y de Oleiros porque ya tienen preparado el sablazo todos los hosteleros y los que lo son solo por un día. Yo te aviso, porque el eclipse no te causará daño alguno pero estos buitres te dejarán sin un ojo de la cara.

Me pregunto que harán las gaviotas de las Sisargas para vivir el fenómeno…

LA ÚLTIMA POSTAL

Ayer tarde, contemplando el agua del río, los reflejos y los árboles nadando al revés, me dije que solo podría cambiar este paraíso por la Illa y así viviría rodeado por las calmosas aguas de Arousa. La recuerdo virgen, cuando ibas en barco mitad de pasaje y mitad de pesca, que a ambas faenas se dedicaba aquel patrón de la estirpe marinera de Vilanova de Arousa cuyo nombre se me perdió en el tiempo.

Hay que ver como resucita recuerdos ese mar. El de aquel día en que mi tocayo el presidente Fernández Albor cortó la cinta del puente más largo del país o la primera vez que hice senderismo de salud hasta Punta Carreirón, lugar de encuentro de aves viajeras en el que los ojos de los humanos buscan conciliar la luz contraria que te llega desde Ribeira.

En esta Illa me gusta tanto la playa espaciosa como la postal de la plaza con los niños jugando y los hombres sabios conversando sobre el pasado de este mar tan bondadoso por sus frutos cómo sus corazones. Y el puerto, el nuevo y el de siempre, a la hora en la que van llegando los barcos.

Pero, sin duda, la última es la postal más bella, la que derrota toda transparencia en el azul del agua entre las bateas. Entonces es cuando en la playa de la luz y de la vida, en el territorio quebrado del pequeño acantilado, en las dunas, en todo esto que me asombra… se posa la luz de oro de un sol que todo lo inunda.

Por eso A Illa de Arousa es mi paraíso de mar…

Déjame que marche hoy temprano, a ver si llego a tiempo para disfrutar de los placeres de la Ría y de la Illa de Arousa, que alguien habrá que se apunte a un pulpo con sabor a estas aguas y a un pescadito rico. Nos vemos mañana, amigos. Gracias por leerme.

¡Buenos días y buena suerte!