Miércoles, 19 de agosto, 2026.

Dicen los meteorólogos que hoy el Sol quiere jugar con las nubes y que por ese detalle comienza a remitir el calor africano que nos acosó estos días. Tendremos entre 16 y 28 grados, lo que resulta ya una temperatura soportable y nos da para pasar un buen día de playa, si queremos. Incluso habrá que llevar una chupa el sábado al San Xaquín da Illa de Ons, donde -a pesar de la prohibición de celebrarla por parte de la dirección del Parque Nacional das Illas Atlánticas-, los vecinos no renuncian a su fiesta patronal. Hacen bien porque se trata de una tradición secular que empezaron sus ancestros mucho antes de que los turistas fuesen a perturbarles. Los colonos de Ons fueron quienes más cuidaron las islas y nadie puede prohibirles una verbena amenizada por una orquesta “pequecha”, el día de su patrón por mucho parque nacional que sea. Un servidor se solidariza con los vecinos.

¡Viva San Xaquín!

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EL EDÉN

Si para recomponer el Edén buscásemos un modelo, O Courel sería el que más se asemeja.

Aquí, donde el tiempo parece no existir y las aldeas parecen brotar de la tierra como pequeños cúmulos de setas, la naturaleza encierra un universo de fauna y flora único y unas formas tradicionales de vida que se han mantenido casi inalteradas desde hace siglos.

O Courel está lleno de prados y de regatos de aguas limpias que el sol suave llena de caricias. Posee hermosas devesas y soutos de centenarios castaños. Es un trozo de tierra silenciosa que, curiosamente, preside un pico al que llaman Pía Paxaro. Y en las pocas aldeas que aparecen enraizadas en las laderas, los gallos cantan una nueva alborada porque nuevas gentes han venido a habitarlas.

Pero además sigue siendo la tierra mágica de Parada, la aldea de Novoneyra, el poeta que nos enseñó a interpretar el lenguaje de la sierra, contemplando desde la vieja casa como transcurre la vida feliz en la gran montaña.

En este lugar de fuerza telúrica, las montañas tocan el cielo y los bosques se transforman en un mar infinito de verdes que nos invita a perdernos en él para descubrir sus secretos y las pequeñas maravillas naturales que esconde.

Estaría bien que, el otoño que viene, te plantearas un fin de semana largo en ese paraíso para conocer todos los colores mágicos que nos regala la Naturaleza. Hoy nos quedaremos mejor en la playa de Morouzos para sacudirnos el calor y ver la puesta de sol.

Te espero mañana. Buenos días y muy buena suerte.