Jacobo, el diseñador líder...
JACOBO, EL DISEÑADOR LIDER
Uno de los compostelanos considerados por mí como un fenómeno es el diseñador de coches de lujo Jacobo Domínguez, autor del nuevo modelo BMW X5, fábrica en la que se asentó desde el 2023. Jacobo es el diseñador líder de los exclusivos Rolls-Royce Coachbuild, un programa de la marca solo al alcance de los muy ricos, que les encargan carrocerías “fabricadas con métodos artesanales”.
Los muy ricos, ya se sabe, son tremendamente caprichosos y como decía José Luís Alvite, siempre en nuestro recuerdo, “es que hay gente que le quiere mucho más al coche que a la mujer”.
Al precio que deben pagar por estos cochazos únicos ya les pueden querer ya. Pero los muy ricos también tienen choferes que los cuidan y los tienen impecables de limpieza y mecánica para que el señor suba en él y no manche su impecable traje que le traen de Milano, también exclusivo.
LA SALUD ES LO QUE IMPORTA
Eso es lo que me contestaba siempre Blancoamor cuando me preguntaba si yo le tenía envidia a los ricos… y le contestaba, a mis treinta y pico, que sí, claro, que yo les envidiaba el Rolls desde mi modesto R-8.
Entonces él me aconsejaba…
— La envidia es mala compañera, lo importante es la salud.
Siempre le hice caso a Eduardo en todo, pero la verdad es que ese día en que tocó hablar de la salud, con Arturo Benito Silva y Pepe Suárez como testigos… decidí tirar la envidia a la basura.
Hoy me acuerdo, por ejemplo, de aquel Jaguar que quería regalarme mi amigo Talarewich, también del gremio de los ricos, y rechacé modestamente agradecido.
Creo que entonces ya preveía que además del Parkinson y de la Artrosis, de la Bronquitis crónica y de la dermatosis, llegado el verano, con esta calorísima, se me iban a hinchar los pies, las piernas y las rodillas, que según mi médica se debe a una retención de líquidos… a pesar de lo bien que micciona mi encogido pene.
No es que haya crecido raro, es que solo faltan cinco días para que cumpla los 83… Ojo, lo anuncio tanto porque todo lo que pase del 15 de agosto, sobrepasa el colmo de mi felicidad.
XERARDO RODRÍGUEZ

