Glória, honra e louvor a São Gonçalo de Amarante
Glória, honra e louvor a São Gonçalo de Amarante que representa o triunfo da santidade popular sobre os processos formais da Igreja
En la foto : imagen titular de quien para la Iglesia es... "beato" Gonçalo de Amarante (para el pueblo liso y llano, ayer, ahora y siempre, será... "São" Gonçalo de Amarante)
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"Começaste na terra de Amarante / construíste uma ponte para os pobres / corrupção e a mentira rejeitaste / Deus foi fonte da verdade pra você.
Missionário do Senhor fostes enviado / Que semeas vida nova e amor / Espalhastes alegria e misericórdia...
Vamos já todos juntos a lutar / esperança que a muitos vai mudar / vida nova para todos chegará..."
(De algunas de las varias letras e himnos a São Gonçalo dedicados en Portugal... y Brasil)
Fuimos a Amarante, a visitar, una vez más, la tumba de quien el pueblo liso y llano obligó a considerar santo, a pesar de las renuencias de la Iglesia de aquel tiempo, tantos siglos atrás...
Será porque era domingo tras los meses de lluvias e inundaciones, será por las ansias de pasear al aire libre, pero en Amarante, este domingo, había un gentío inmenso que abarrotaba sus calles y lugares céntricos...
Cuando anochecía y decidimos entrar en la Iglesia-Basílica-Convento, creyendo que hallaríamos cierta tranquilidad allí, nos topamos con una misa solemne (de órgano y coro) que acababa de comenzar, misa de final de tarde de un domingo.
Nos quedamos. Para asistir a la Misa, que nunca está de más... y para lamentar que a São Gonçalo, el cura oficiante lo citase una sola vez y de pasada, cuando detrás de aquel altar, a dos pasos tan solo, está la mismísima tumba del gran amigo y benefactor de tanta gente... aquella es su iglesia, su templo, aquel es su lugar... y la Iglesia (con mayúscula) debería tener otra consideración por San Gonzalo, más allá de citarle en las misas de pasada con un simple "São Gonçalo e todos os Santos".
Por ejemplo, con tan magnífico órgano que aquella formidable iglesia tiene, todas las misas allí celebradas deberían obligatoriamente terminar con la interpretación del himno de São Gonçalo de Amarante, una vez llegados a la despedida de la Santa Misa con la correspondiente bendición... Pero no, los curas que administran el lugar, a donde acuden miles y miles de personas cada mes para ver y rezar ante la tumba de "Don Gonzalo" (como cariñosamente nosotros le decimos) recogen bien las limosnas que tantos fieles dejan en los petos al lado de las imágenes del santo, pero... ponerle en valor, destacarle, hacerle presente en todo momento y celebración -aunque esta sea ordinaria-... eso ya es -o parece- harina de otro costal.
No nos cansaremos de hacer presente esta queja, como la hicimos presente años atrás, porque en el día de la fiesta grande de Junio, en el "día grande" de São Gonçalo... aquella misa mayor a la que asistimos, ni mereció una homilia expresa y dedicada al Santo y su obra eterna... simplemente tocaron el himno cuando la iglesia comenzaba a vaciarse, al final de la Misa y... ¡hala, hasta el año que viene!
¿Por qué la Iglesia y sus curas allegados son tan cicateros con la figura entrañable y eterna de "Don Gonzalo"?. ¿Por qué tantos siglos después... cuando no les quedó otra que considerar santo a quien el pueblo exigía que así fuese proclamado... siguen teniendo al pobre "Don Gonzalo" como una especie de santidad de segunda división, una especie de pobrecillo al que solamente hay que citar de pasada... como si se avergonzasen de el...?
¿Qué creen estos señores curas, como el que ayer ofició en Amarante, que la gente abarrota aquella iglesia enorme, como ayer, que no cabía un alfiler... para ir a ver la cara al oficiante de servicio?... Evidentemente allí van, allí abarrotan aquello, por Dios Nuestro Señor, por la Santísima Virgen y... por -les guste o no- São Gonçalo de Amarante, el santo del pueblo... o santo do povo. Y esto es así, constatable, salta a primera vista... Si allí no estuviese aquel "túmulo" con la "efigie" de un São Gonçalo descansando, fallecido... ya veríamos cuántos abarrotaban aquella iglesia en una misa de fin de tarde, en un domingo...
La actitud de la Iglesia y sus "ministros" respecto a "Don Gonçalo" no va a cambiar, así nos parece. Y cuanto más así sea, más reivindicaremos los devotos de São Gonçalo, su figura entrañable, su abnegada vida y su obra, su infatigable trabajo como benefactor de las comunidades a las que sirvió, su entrega a los más necesitados, su humildad y su cercanía...
EUGÉNIO EIROA
