En el cierre de Pontevedra : Roca Rey es lo mejor, pero Marco Pérez también abre la Puerta Grande
rbtribuna
En el cierre de Pontevedra : Roca Rey es lo mejor, pero Marco Pérez también abre la Puerta Grande

Cerró Pontevedra la mini-feria de los Lozanillos, como cariñosamente les dicen algunos. Había sido una figura, José Tomás, quien hace 17 años logró que se colgase el cartel de no hay billetes. Y han tenido que pasar 17 años para que otra figura, Roca Rey, colgase otra vez el cartel de todas las localidades están vendidas.
¿Por qué no se ha colgado más veces el letrero de «no hay billetes»? : muy sencillo, porque antes los Lozanos y ahora sus descendientes, los Lozanillos, han practicado y practican una política de precios caros o muy caros y esto no estimula a gastarse los cuartos a los que menos poder adquisitivo tienen y que son realmente los que llenan las plazas de toros. La de Pontevedra tiene 7.800 lugares de aforo, podía con ese aforo tener una política de precios que invitase a la asistencia de los menos pudientes... pero : a los señores empresarios les sacas de sus acuerdos con los llamados «peñistas» y... al resto de los aficionados que les den morcilla. Y claro, así es muy difícil llenar las 7.800 localidades. No hay más historia que esa y la falta de un trabajo adecuado para que esta plaza de toros sea, de verdad, la plaza de toros de Galicia y no la plaza de toros de Pontevedra... Pero para eso, hay que trabajar mucho y diseñar estrategias adecuadas... y los que gobiernan la plaza no parecen estar por otra labor que la de hacer lo que se hizo toda la Vida y gracias...
Domingo 9 de agosto de 2026. El reclamo de Andrés Roca Rey, junto a Alejandro Talavante y el joven Marco Pérez, llenó hasta la bandera una plaza que vibró de principio a fin con el ambiente festivo de las peñas y el público.
Se lidiaron toros de Victoriano del Río (el segundo de Toros de Cortés): manejables, aunque varios justos de fuerza y casta, y alguno que acabó rajado.
Alejandro Talavante (verde y oro) abrió con un primero que no le acompañó. El animal, bondadoso pero flojo y con caídas, deslució el trasteo. Silencio.
Con el cuarto, un bonito colorado ojinegro, mejoró su toreo notablemente : lució verónicas, comenzó de rodillas, intercaló una arrucina y firmó naturales templados. Una estocada de rápido efecto le valió la oreja.
Andrés Roca Rey (nazareno y oro) fue el gran atractivo y lo demostró. Con el segundo construyó una faena de poder, profundidad y entrega : verónicas sólidas, naturales de mano baja, rodillazos, cambiados por la espalda y un desplante final que levantó un enorme clamor. Gran estocada y dos orejas rotundas.
Con el quinto toreó muy despacio, con temple y calidad, ligando muletazos de gran dimensión y llevando prendido el toro a la muleta. Solo la espada (pinchazo y una estocada) le privó de un nuevo triunfo que tenía ya en la mano. Silencio.
Marco Pérez (malva y oro), reapareciendo tras la cogida de Santander, firmó su debut soñado en Pontevedra. Con el tercero ofreció una faena larga, vistosa y de gran ligazón: verónicas cargando la suerte, derechazos de rodillas, molinetes, circulares e invertidos. Estocada atravesada y dos orejas.
Con el sexto, tras un farol de rodillas y luego una faena de pie con muletazos de cierta calidad por ambos lados, cerró con una estocada trasera que le dio la tercera oreja.
Roca Rey y Marco Pérez salieron juntos a hombros por la Puerta Grande entre una ovación cerrada.
Roca Rey -que fue lo mejor de la tarde- revalidó su condición de gran figura capaz de llenar cualquier plaza. Una tarde de gran ambiente, triunfos y esperanzas de futuro, si a los Lozanillos les da la gana de hacer un esfuerzo más y devolver a Pontevedra al menos «su» tercera corrida que el año pasado dieron y en este quitaron...






Cerró Pontevedra la mini-feria de los Lozanillos, como cariñosamente les dicen algunos. Había sido una figura, José Tomás, quien hace 17 años logró que se colgase el cartel de no hay billetes. Y han tenido que pasar 17 años para que otra figura, Roca Rey, colgase otra vez el cartel de todas las localidades están vendidas.
¿Por qué no se ha colgado más veces el letrero de «no hay billetes»? : muy sencillo, porque antes los Lozanos y ahora sus descendientes, los Lozanillos, han practicado y practican una política de precios caros o muy caros y esto no estimula a gastarse los cuartos a los que menos poder adquisitivo tienen y que son realmente los que llenan las plazas de toros. La de Pontevedra tiene 7.800 lugares de aforo, podía con ese aforo tener una política de precios que invitase a la asistencia de los menos pudientes... pero : a los señores empresarios les sacas de sus acuerdos con los llamados «peñistas» y... al resto de los aficionados que les den morcilla. Y claro, así es muy difícil llenar las 7.800 localidades. No hay más historia que esa y la falta de un trabajo adecuado para que esta plaza de toros sea, de verdad, la plaza de toros de Galicia y no la plaza de toros de Pontevedra... Pero para eso, hay que trabajar mucho y diseñar estrategias adecuadas... y los que gobiernan la plaza no parecen estar por otra labor que la de hacer lo que se hizo toda la Vida y gracias...
Domingo 9 de agosto de 2026. El reclamo de Andrés Roca Rey, junto a Alejandro Talavante y el joven Marco Pérez, llenó hasta la bandera una plaza que vibró de principio a fin con el ambiente festivo de las peñas y el público.
Se lidiaron toros de Victoriano del Río (el segundo de Toros de Cortés): manejables, aunque varios justos de fuerza y casta, y alguno que acabó rajado.
Alejandro Talavante (verde y oro) abrió con un primero que no le acompañó. El animal, bondadoso pero flojo y con caídas, deslució el trasteo. Silencio.
Con el cuarto, un bonito colorado ojinegro, mejoró su toreo notablemente : lució verónicas, comenzó de rodillas, intercaló una arrucina y firmó naturales templados. Una estocada de rápido efecto le valió la oreja.
Andrés Roca Rey (nazareno y oro) fue el gran atractivo y lo demostró. Con el segundo construyó una faena de poder, profundidad y entrega : verónicas sólidas, naturales de mano baja, rodillazos, cambiados por la espalda y un desplante final que levantó un enorme clamor. Gran estocada y dos orejas rotundas.
Con el quinto toreó muy despacio, con temple y calidad, ligando muletazos de gran dimensión y llevando prendido el toro a la muleta. Solo la espada (pinchazo y una estocada) le privó de un nuevo triunfo que tenía ya en la mano. Silencio.
Marco Pérez (malva y oro), reapareciendo tras la cogida de Santander, firmó su debut soñado en Pontevedra. Con el tercero ofreció una faena larga, vistosa y de gran ligazón: verónicas cargando la suerte, derechazos de rodillas, molinetes, circulares e invertidos. Estocada atravesada y dos orejas.
Con el sexto, tras un farol de rodillas y luego una faena de pie con muletazos de cierta calidad por ambos lados, cerró con una estocada trasera que le dio la tercera oreja.
Roca Rey y Marco Pérez salieron juntos a hombros por la Puerta Grande entre una ovación cerrada.
Roca Rey -que fue lo mejor de la tarde- revalidó su condición de gran figura capaz de llenar cualquier plaza. Una tarde de gran ambiente, triunfos y esperanzas de futuro, si a los Lozanillos les da la gana de hacer un esfuerzo más y devolver a Pontevedra al menos «su» tercera corrida que el año pasado dieron y en este quitaron...




