Domingo, 23 de agosto, 2026.

El de hoy en el Val da Mahía fue un amanecer espléndido. Faltaban aún diez minutos para las ocho cuando rompió la alborada y tiñó de cárdeno unas cuantas nubes que se quedaron a contemplar el espectáculo. No me canso de observar como la luz diurna va acabando con la oscuridad de la noche y pinta el gran cuadro de los pequeños pueblos asentados sobre el verde y detrás de ellos va apareciendo el otro verde, el de los pinos. Aprovecha bien el día, te digo, porque agosto nos dejará a partir de mañana lluvias intermitentes para que acabe la sequía nunca vista y las temperaturas nos permitan respirar profundamente. Hoy no pasaremos de 25 grados de máxima y mañana nos tendremos que mover ya entre los 14 y los 24, ideal para estas fechas. Así pues, le daremos la bienvenida al agua de la vida por la que estamos suspirando…

EL FUTBOL SALVAJE

En España hace días que empezó La Liga sin incidentes, lo mismo que en Francia e Inglaterra; pero también es verdad que hay partidos de esos que la policía define como de “alto riesgo” en los que los forofos, es decir, los hinchas mas salvajes, la arman.

Acaba de pasar en Alemania, un país que si por algo se caracteriza es por el respeto y el orden. Ocurrió en el estadio Carl-Benz de Mannheim, en donde el Waldhof Mannheim y el Kaiserslautern, disputaban un partido de Copa. Tras 90 minutos sin goles jugadores de uno y otro equipo se pelearon en el terreno de juego y los hinchas del Kaiserslauten comenzaron a lanzar fuegos artificiales contra la grada contraria. Hubo invasión de campo y una masa de mas de diez mil personas se enfrentó a la policía. El resultado fue un descontrol tremendo, con 85 heridos, de ellos treinta agentes. Dice mi compañera que…

— No hubo muertos porque nadie tenía su día.

— ¿Se nos estará yendo de las manos el futbol?

Es posible, porque los intereses económicos son brutales, que hay que ver el dinero que están moviendo estos días los clubes europeos en el traspaso y la compra de jugadores, ¡miles de millones!

Lo que yo digo. Hay que exigirles a los equipos en sus estadios un mínimo de seguridad. Es inadmisible que los ultras puedan pasar fuegos artificiales y bengalas, material que está rigurosamente prohibido por la UEFA. Cualquier día, esos salvajes del futbol, pasan armas y empiezan a tiros con el rival, si el resultado no les es favorable… o simplemente porque buscan líos.

La seguridad es primordial en los estadios, un padre debe de poder llevar a su hijo al futbol con la misma tranquilidad que lo lleva al cine o a un concierto de su cantante favorito. Debe de prohibirse la presencia de los radicales en las gradas porque, entre otras cosas, se trata de bandas organizadas que portan símbolos nazis y van al futbol a armarla.

Espero que las sanciones sean ejemplares.  

XERARDO RODRÍGUEZ