Viernes, 21 de agosto, 2026.

Todo el mundo en el país está encantado con las nubes negras que se han puesto sobre nuestras cabezas y esa lluvia de verano que otro medio mundo ansiaba en la Galicia veraniega. Todos -menos los turistas playeros- estamos encantados con este clima que era normal en los últimos diez días de casi todos los agostos de mi niñez, cuando ni se hablaba del cambio climático. No seré yo, pues, el que se ponga triste con este tiempo… en el que unos descansan y los otros trabajan.

Os diré que los gallegos sabemos mucho de chapuzones en el mar y mojaduras en la arena. Para mí es un verdadero placer, al igual que recorrer la extensa playa atlántica mojándome los pies con agua salada y la cabeza con agua dulce, que las piernas precisan fuerza para sostener los cuerpos, sobre todo los bien alimentados. Además, insiste mi médica: el que mueve las piernas mueve el corazón.

También te diré que no hay postal mas bella que la que reflejan las calles con las losas de piedra mojadas, sobre todo las de las ciudades monumentales de Santiago de Compostela, el Ourense antiguo, el Lugo romano o la Pontevedra romántica. Son las cuatro ciudades mas hermosas de esta Galicia Única, en la que hizo un sol de carallo durante setenta días seguidos de un verano ardiente; a ver si ahora salimos de esta situación de sequedad que sufren los mil ríos.

¡Necesitamos la lluvia como el comer!     


LA LLUVIA NOS TRAE EL AGUA DE LA VIDA

No te me vengas abajo cuando llueve, porque la lluvia genera la vida, aunque la identifiquemos con los inviernos crudos y prefiramos los veranos de sol. Es más, el ciclo completo del agua que cae del cielo hasta puede resultar lo más romántico que puedas imaginar. Piensa que todo lo bello que te rodea es consecuencia de la lluvia. Mírala con estos ojos…

El agua de la lluvia logra una fantasía barroca entre los montes. Sobrevive de salto en salto logrando la más expresiva combinación de los factores naturales:

Al caer al vacío entre los árboles y el rocoso paisaje geórgico, el agua impone el ritmo acelerado de la belleza.

También nos emociona con su canto rumoroso de fuente de salud, que entona su melódico latido para darnos la fuerza vital que precisamos. Avanza como regato entre rumores de bosque hasta procrear el fulgurante lugar que nos entusiasma…

El lago al que rodea un jardín natural de abedules, espejo de la estancia perfumada que cada día ilumina una luz diferente.

Luego, prosigue el agua su camino en busca del río grande, que será el que la devuelva a su origen, el gran océano. Allí, en el estuario magnífico, donde se acaba el paisaje fluvial comienza el marinero…

La bahía bonita. Las olas que duermen sobre el lomo de arena de playas interminables y el horizonte de azules sobre el que se posan suavemente un millón de estrellas…

Es el agua quien genera la perfección natural. El agua es la vida.

Mañana te espera otro capítulo de mi segundo libro y alguna cosa más que te contaré. Gracias por leerme. ¡Buenos días y buena suerte!