Sábado, 22 de agosto, 2021.

Cuando salí de casa, esta mañana, a las ocho menos diez, medio sol asomaba por el monte das Pedras como invitándome a subir a la cima para ver como llenaba de luz el Val da Mahía, que el cielo estaba limpio después de pasar las nubes de lluvia por la noche y regar mínimamente los campos. Dice mi amigo Lino que volverá a llover esta tarde, aunque no lo parezca; y también todo el domingo para paliar en parte la seca que nos trajo de regalo este verano. Ojalá se nos vayan llenando los embalses y en Neda dejen de repartir el agua con camiones cisterna porque el hermoso río Belelle recuperó su cauce. Ojalá. Que no necesitamos curas haciendo procesiones de santos milagreiros ni brujos con rituales para que llueva en las leiras, como antaño. A ver si esa nube negra que vuela sobre el Atlántico se acerca y se entera de que esta Galicia Única siempre estuvo de la lluvia enamorada… Ojalá que siga lloviendo, que las cuatro gotas de ayer nos supieron a poco.     

LA CONSELLEIRA QUIERE CONSTRUIR MAS EMBALSES

Os acordareis de que en enero y febrero llovió a mansalva este año, pero luego, la primavera y el verano resultaron ser los más secos de la historia. En este momento, mas de doscientos ayuntamientos de la Galicia Única están en prealerta por sequía y 32 de Pontevedra y A Coruña están ya en fase de alerta. ¿Quién nos lo diría?

La actual falta de agua es el motivo principal utilizado por la conselleira de Medio Ambiente, Ángeles Vázquez, para reabrir un viejo debate que a mí y a todos los ecologistas del país nos ponen los pelos de punta nada más escuchar la propuesta: frente a la escasez de agua Vázquez propone la construcción de más embalses…

En un foro celebrado el pasado jueves en Oleiros, la conselleira de la Xunta de Galicia puso por delante la sequía para pronosticar que el problema de desabastecimiento afectará a más municipios. Dijo…

— Si a situación segue así, con falta de chuvias e a actual evolución dos embalses, os ríos e a demanda estacional, teremos problemas graves.

Ángeles Vázquez explicó que el agua acaba en el mar porque los ríos gallegos son muy cortos y se necesitan más embalses para retenerla.

Y por si algunos teníamos dudas, añadió…       

— Nalgún sitio haberá que encorar a auga para tirar dela.

Pero anticipando que habrá oposición a su propuesta, quiso dejar claro… 

— Aos do “non polo non” direilles que esta proposta non pasa por encher Galicia de encoros.

No, de eso estoy seguro yo, porque más no puede haber, ya los hizo todos Franco, que al dictador le encantaban estas macro obras que hacían más rico a su amigo Pedro Barrié de la Maza, el conde de Fenosa y a lo mejor algo quedaba en sus arcas.

Me parece que volver a sepultar las tierras fértiles y los pueblos bonitos no es una buena idea y por ello quiero dedicarle una canción que utilizamos como himno los que, en tiempos de dictadura, nos opusimos a la construcción del embalse de Castrelo do Miño… ¡Seguro que os gusta a todos!

LA LUZ QUE ATRAE A NUESTROS FANTASMAS

Los gallegos pagamos la luz más cara que nadie, pero “el uso industrial de los recursos hídricos para producción de energía eléctrica ha traído como consecuencia importantes alteraciones hidromorfológicas en los principales ríos. La construcción de presas y el elevado número de desviaciones de caudal alteran el ecosistema hídrico, comprometiendo el buen estado ecológico de casi cincuenta masas de agua”.

Esto es parte de un informe de la situación de nuestros grandes ríos que puedes leer en la web de la Confederación Hidrográfica Miño-Sil y que bien define el empeño de aquel nunca olvidado régimen, cuyo caudillo tenía como afición favorita inaugurar saltos de agua o pantanos, como dicen por Madrid.

Así se ha llegado en este país a construir 106 instalaciones hidroeléctricas, de las que 36 son grandes centrales. La potencia total instalada alcanza los 4.402 megavatios y la producción por hora es de 14.143 gigavatios. Esto supone casi el diez por ciento de la producción total peninsular, suficiente para abastecer más de dos millones de hogares.

Pero da igual, porque a los gallegos, las empresas eléctricas, nos han tomado por primos y nos calcan en la factura un 6% más que, por ejemplo, en Cataluña.

—- ¿Para qué nos hacía falta, entonces, destrozar los ríos principales y su ecosistema?

El embalse más grande del Miño es el de Belesar, con una capacidad total de más de setecientos hectómetros cúbicos. Hace unos días estaba bajo mínimos, a menos de un 25%. Fue suficiente para que su escaso caudal nos recordase que habíamos inundado fértiles tierras y viñedos de gran calidad, pueblos enteros y hasta monumentos irrepetibles. Es decir, hemos echado agua encima de las zonas agrícolas más ricas de las comarcas de Lugo y especialmente de Chantada.

Entre los muchos tesoros sepultados por el salto de Belesar está el Castro Candaz, que la sequía dejó al descubierto hace unos días. Se trata de un poblado castreño sobre cuyas ruinas, en la Edad Media, se construyó una fortificación que pertenecía al linaje de los Taboada. Del castro y de la casa-fuerte solo quedan visibles, cuando la sequía lo permite, algunas piedras.

Los arqueólogos que tuvieron la suerte de visitar el Castro Candaz dicen que su acceso debía de estar construido por plataformas a distintos niveles. Lo visitaron cuando Fenosa tuvo que llevar a cabo ciertas obras en su central eléctrica, hace unos años, y quedó al descubierto casi todo el emplazamiento de la antigua citania.

XERARDO RODRÍGUEZ