De lluvia en los cielos y mares en calma...
Jueves, 27 de agosto, 2026.
Tampoco hoy puedo hablarte de amaneceres, pero sí de impresionantes postales que me salieron al paso en hora temprana y fría, de este agosteño día húmedo, en el que te has de poner una rebeca y llevarte un paraguas por si acaso la lluvia es de esa poderosa, de la que encharca los caminos. Hoy y mañana seguirá aún con nosotros, sorprendiéndonos, anticipándonos el otoño, mojándonos, porque seguimos creyendo en el verano, aunque la temperatura solo suba un grado de veinte…
Con este panorama me he metido en el bosque de mi proximidad para ojear las setas y los hongos verdes que trepan por el tronco de los carballos… desde un suelo de hojas húmedas que fueron al anochecer juguetes del viento.
Me saludó el zorro con chulería, levantando su cola y preguntándome que pintaba yo a esa hora en su feudo, pero se marchó raudo y veloz después de ver como una liebre se desperezaba preparándose para la primera carrera del día.
Tiene razón Fernández Flórez cuando dice que el bosque se anima a primera hora de la mañana, al despertar todos los animales. Yo camino en busca de la belleza por entre los árboles deformes y también procuro encontrarme con la buena gente camino de la aldea.
Esta es tierra en donde la tertulia surge al pie del camino que atraviesa el agro y conduce al viejo molino de Proupín, de tantos recuerdos para los amienses que hace años emprendieron ese viaje a la aventura para matar la necesidad, episodio de nuestra historia al que todos llamaron luego emigración.
Muchos aquí están ya de vuelta tras tantos años de ausencias y es un placer conversar con ellos y conocer historias que sucedieron aquí y allá; relatos de sacrificios, fracasos y pocos éxitos, de amores y desamores…
—- Eu tiña moza en Ames pero esta rapaza maracucha namoroume e aquí andamos os dous, agora, esperando o que ten que vir…
Con un saludo, Bernardo y Kety me contaron sus vidas: ella es de Maracaibo, a donde él emigró cuando tenía veinte años, pero tal como se puso Venezuela ambos se vinieron a su otra patria.
Los protagonistas de estas historias escribieron poemas épicos por el mundo y yo me siento tan identificado con ellos que me encanta la diversidad que se nota hoy en día por las calles de Bertamirans, la capital del municipio.
La gran villa es el epicentro del cosmopolitismo. En sus plazas se escuchan acentos distintos y en esos rostros bien se ve el resumen de la historia escrita por los corazones errantes.
En la Plaza del Ayuntamiento debieran plantar una lagestroemia para darle la bienvenida a esta enriquecedora diversidad. Aquí florece a mediados de agosto, pero en casi todo Latinoamérica lo hace todo el año.
TIEMPO DE OCIO
Me he reencontrado en el periódico con Elisardo Becoña, que además de ser un excelente psicólogo clínico experto en adiciones, es una bellísima persona a la que han de estar agradecidos muchos miles de gallegas y gallegos que dejaron de fumar e incluso de drogarse, gracias a sus sabios consejos y técnicas.
— La clave en vacaciones es no hacer nada.
El maestro no cree en el cambio de actividad, ni siquiera en la propia actividad profesional mientras dure el tiempo de ocio. Hay que cargar las pilas para retomar el trabajo en septiembre, que es cuando realmente comienza el año nuevo.
Becoña lleva dos años en Cambados pasando sus vacaciones. Cada uno tenemos nuestro propio paraíso y este bien sirve para cumplir las premisas que busca el bueno de Elisardo: vivir sin presiones, despacio y con orden…
— Mantener ciertos hábitos resulta clave: levantarse y comer a la misma hora, evitar los excesos… Se trata de trasladar la teoría a la vida cotidiana, pero en un plan totalmente relajado, tranquilo y sin agobios… Quizás, la clave esté ahí: sin estrés y sin presión el tiempo pasa volando y se disfruta mucho más.
Además, Elisardo Becoña, toda una figura a nivel internacional y catedrático de la USC, no cambia sus vacaciones en Galicia por ningún lugar del planeta…
— La gente piensa que hay muchos paraísos en el mundo, y los hay, pero los que hemos viajado por cuestiones profesionales vemos que, realmente, Galicia tiene unos valores impresionantes: el clima, la gente, el paisaje, las playas… Siendo de aquí, ¿por qué no explorar, a fondo, lo que tenemos cerca? Yo me considero un privilegiado por conocer tanto el interior como la costa. Los paraísos que vemos en la tele los tenemos aquí, pero la gente no se da cuenta.
¡Ya somos dos que pensamos lo mismo! Si leer lo que este hombre le cuenta a un periodista es meterse en las profundidades del conocimiento imagínate lo que debe de ser pasar con él unas vacaciones, siguiéndole como mesías que es de la nueva vida.
EL MAR EN CALMA
Te recomiendo que hoy busques la calma en un mar sosegado que baña una costa rica en espacios naturales y es el espejo donde se mira un territorio de islas y villas con encanto. Busca el sosiego en la ría de la luz de oro… a veces de mañanas lluviosas, sí, pero también de mediodías resplandecientes de plata y cielos rojos de atardecer.
Ese es el mar de Arousa, el de los intensos azules, de acuarelas en sus puertos, de playas amarillas que nos hacen sentir la pleamar en los pulmones, del sol que camina sobre el agua creando torbellinos de colores, para que confluya la belleza del alma marinera con el grandioso espectáculo del marisqueo. Date un paseo por sus ribeiras y verás que paz… y si no está el día apropiado para la excursión… busca en Carril las mejores almejas del mundo y date el gustazo.
Punto y final a la crónica de hoy. Vuelvo mañana, seguro que con lluvia, espero que con buen humor y ganas de hacer amigos. Así que… ¡Buenos días y buena suerte!






