Alborada...) Las voces del Pueblo
He de encaramarme esta vez a los montes próximos, esos que rodean el pequeño espacio de mi vida, para redescubrir los mil paisajes mágicos que nos envuelven. Ya sabes, esas cumbres suaves que se alzan hacia la cúpula del cielo desde la profundidad de mi valle y que me permiten alcanzar a la vez el mar y la tierra. Por entre los árboles fantásticos que pueblan el bosque encantado de este paraíso vagan las hadas y en el río pequeño lavan las meigas sus cabellos. A unas y a otras me encomiendo esta vez para contarte hoy lo que tengo que contarte.
El momento del día que más me fascina, sin embargo, es ese en el que agotamos las últimas horas de la noche a la espera de que el sol se asome por detrás de los montes. Porque es cuando despiertan todos los habitantes de estos parajes y suena la gran sinfonía de la Naturaleza para convertir la perspectiva en leyenda. Solo habían pasado dos minutos de las siete y media cuando sucedía hoy el milagro.
Este lunes vuelve el calor. La temperatura irá subiendo desde los 17 grados a los 32. Tendremos que beber y beber agua de la fuente del San Antón para que nos hidrate y de paso cauterice nuestros males. Otro día en el que, los que están de vacaciones volverán a buscar el mar o el río y los demás nos conformaremos con estar vivos.
Así que, vamos al New York en busca de la visión popular de lo que está pasando y nos están contando.
LAS VOCES DEL PUEBLO
Hoy solo están mis Marías, porque he llegado antes de la cuenta y los chicos que levantan los edificios próximos madrugan para evitar los calores…
— En la construsión trabajá con calor es mu duro, hermano.
A todo hay quien gane. Y tú quejándote de que el aire acondicionado del Centro de Salud no funciona bien. (El viernes, dos pacientes discutían con voces demasiado altas, que sí mucho frío era o no conveniente a nuestras edades).
— ¡E peor pasar calor!
A mi entender sí, lo peor es que te de un golpe de calor; por eso va el personal en busca de refugio a la cafetería con aire acondicionado, que a esta hora ya no hay quien pare por la calle.
— Bós días, señoras. Hoxe están vostedes moi serias…
Parece que interrumpí a mis Marías y no les gustó:
— Estábamos falando do piso da Ayuso…
— ¡Dos pisos, dirás!
— Bueno eso. Estás dúas dín que lles cheira a corrupción i eu lles digo que iso e moito dicir. Pero os do PP andan cabreados con ela porque seica está un pouco tola, que as falcatrudas que fai estando en política non son normais.
— ¿E logo non foron onte a verbena?
— ¿E nós a qué íamos ir? ¿Con quen bailamos si os nosos maridos xa andan por ahí arriba?
— ¡Ou por ahí abaixo, que están mais quentes!
— ¡Mal rayo te parta!
En esto entra Balbino por la puerta y sus buenos días se escuchan en todo el valle… y su petición de café solo también.
— ¿De que estades a falar?
— Da Ayuso e das festas…
— E logo… a vos… ¿Non vos preocupa que se vaian todos de vacacións e ises pobres cativos que chegaron a Ceuta por miles non teñan nin comida?
— Claro que sí señor, pero nos non lle temos que facer. Pero si fai falla eu acollo na miña casa a algún deles.
— Pois nesta España chea de insolieridade é como imos que ter que facer os que ainda temos sentimentos.
La historia se puso seria y las Marían bajan del cielo a “todos los santos metidos en un garrafón y la Virgen de tapón”, que hasta para mostrar su indignación son originales.
— Estano facendo tan ben todos que xa veremos a quen votamos nos.
— De momento o noso alcalde, que o Blas estao a facer moi ben.
Lo dice su prima María, que es su defensora. Es un gran tipo pero según la María, mi vecina, le pone un pero…
— Se non fora socialista.
Y aquí lo dejamos todos que hay que ver que forma mas tonta de consumir el único tiempo de tertulia que tendremos hoy…
XERARDO RODRÍGUEZ


