Desahucio criminal

Otro apunte de interés, a cargo de Xerardo Rodríguez

DESAHUCIO CRIMINAL

El miedo invadió otro hogar de ancianos octogenarios. Ella fue una gran señora toda su vida y él un trabajador que cumplió bodas de oro en el tajo y de platino en el matrimonio. Habían recibido una notificación de desahucio de esas que mandan los jueces a petición de los bancos. Leyeron…

—- Nos quedan solo quince días… Luego tenemos que dejar la casa.

—- ¡Ay, Dios mío! ¿Y qué vamos a hacer?

Lacónicamente, como un hombre derrotado por una sociedad cruel e injusta, le dio un beso en la frente y le contestó…

—- Morir, cariño, morir…

Y se suicidaron para alimentar con su muerte la riqueza de unos y agregar dos cadáveres más a la escaleta del Telediario. Hay que ver como se diluyen nuestros sueños en un papel de un juzgado de primera instancia…

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