¡Ay, qué tragedia!) Le dijo a don Edmundo : ¡lánzate!. Y resultó que la piscina no tenía agua...

La cara y la cruz del 4 de mayo en Madrid

4 de mayo. La ciudadanía madrileña ha dado la espalda al que se decía "el partido de la ciudadanía". No le ha dado los votos suficientes para tener, si quiera, el mínimo que le permitiese tener representación en la asamblea de la Comunidad de Madrid. Bal, don Edmundo, se tiró a la piscina... y no había agua; el batacazo es tremendo, políticamente hospitalizado el hombre y en estado muy grave... no sabemos cómo va a salir de esta.

Refugiada en la cueva está Inés, la chica lista que apañó unos votos en unas elecciones catalanas, traicionó a aquel electorado que le dio su confianza y huyó a Madrid a las primeras de cambio. Inés, Inesita para los más allegados, debería -en buena lógica- de dimitir esta noche, esta madrugada, mañana por la mañana... y con ella la corte que ha llevado a Ciudadanos a donde está... agarrado como puede, solamente con las manos, tras haber perdido pie en Madrid, en el borde del abismo, en posición ahora ya con el cuerpo político suspendido hacia el precipicio. 

Pero : ¿dimitirá por fin Inés, Inesita, Inés... o aguantará ahí, impertérrita, inasequible al desaliento, a la espera de que lugar a lugar, la ciudadanía siga dando la espalda al que dice llamarse "el partido de la ciudadanía"?. ¿O hará Inés, Arrimadas, lo mismo que su cónsul en Galicia, la famosa Beatriz, que tras el descalabro de las autonómicas gallegas, en donde no obtuvo Ciudadanos diputado alguno, siguió pegada a la silla de "coordinadora" (cada vez menos a los que "coordinar") de modo tan ostensible que ni que se hubiese aplicado "loctite"?.

¡Ay, don Edmundo, qué ingenuo usted -¡y qué valiente!- lanzándose a esa piscina madrileña, sin percatarse que en ella practicamente no había agua!. ¡Pero hombre, por Dios, si la que tenía la obligación de haberse lanzado era doña Inés...!.

¡Ay, qué tragedia!.

P.S. / Cuando Ciudadanos (Arrimadas) diseñó aquella operación para matrimoniar con el PSOE en la región de Murcia y derrocar al PP -y a sí mismos- allí gobernantes, doña Inés no imaginaba que aquello le iba a salir en tiro por la culata... y que, a continuación, la señora Ayuso iba a maniobrar de golpe y porrazo en Madrid, con tal contundencia que iba a barrer del mapa al "partido de la ciudadanía" que, ahora, va camino de ser el partido de "Arrimadas y unos cuantos más". Solo por esto, Arrimadas debía haber dimitido a las ocho y cinco de este martes 4 de mayo. Pero a esa hora no lo hizo... Y más tarde, cuando don Edmundo dio la cara para contar una especie de cuento chino, resulta que a su lado no estaba doña Inés Arrimadas. Feo gesto, este de dejar solo -en la hora de la derrota- quien al menos fue valiente para aceptar una candidatura, la de Madrid, que de suicida tenía mucho...

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