Toros) La mala suerte del legendario "Marismero", un toro inolvidable de Murteira Grave

Lidiado con cerca de 5 años en la plaza de Lisboa, "Marismero" pesó aquel día 606 kilos nada menos. Esta foto de este invierno, con menos kilos, afectado por las cornadas recibidas de otro toro, 30 de agosto pasado, en la finca "Galeana", nos presenta al legendario morlaco probablemente debilitado. Finalmente ha muerto, pese a los esfuerzos ímprobos del ingeniero Joaquim Grave por salvarle la vida... (Imagen : Murteira Grave)

"Marismero", el famoso toro de Murteira Grave, que alcanzó la fama porque primero envió al hospital al dueño de la ganadería - en septiembre de 2019-, el ingeniero Joaquim Grave, y posteriormente, cuando al año siguiente fue lidiado en la plaza de Campo Pequeno, en Lisboa, fue indultado tras un desempeño memorable... vuelve a ser noticia, porque ha muerto en la finca Galeana, sede de la ganadería lusitana citada.

"Marismero", tras el indulto de Lisboa -6 de agosto pasado-, volvió a la finca de procedencia, en el deseo de convertirlo en uno de los sementales de la ganadería, pero... una vez curado por los veterinarios, tuvo la mala suerte de ser corneado -el 30 de agosto pasado- por otro toro que no admitió la competencia que "Marismero" representaba. Las cornadas fueron notables y el toro, aunque pareció sobrevivir, en unos meses se ha ido... Aquel día final de agosto 2020, en que un toro de Murteira corneó al legendario "Marismero", una veterinaria española que estaba por las inmediaciones de la finca "Galeana" salvó la vida al semental gravemente herido... Matilde Albarrán evitó la muerte en pocas horas de "Marismero" que tenía la región estomacal a la vista y sangrante tras las cornadas recibidas... Pasaron meses desde entonces, parecía que "Marismero" saldría adelante, pero lamentablemente solo sobrevivió un tiempo...

El ingeniero Joaquim Grave, con la buena literatura que le caracteriza, describió hace unas horas, en su cuenta de Facebook, cómo se siente...

MARISMERO
O Marismero morreu! Nunca conseguiu recuperar da terrível cornada que um irmão de camada lhe infringiu no dia 30 de Agosto do ano passado. Tentámos tudo para o salvar, mas o destino dele estava traçado, os destroços internos que sofreu eram enormes.
Foi um toiro com história e que faz parte da história da minha vida. Passei muitas horas a olhá-lo e ele a mim; cruzámos as nossas miradas longamente...ele o tótem dos campos, dos montados, relâmpago de fúrias, símbolo da virilidade cósmica, sagrada e humana e eu um simples humano que cismava porque sempre fui um homem que escolheu viver em perigo para colher o maior gozo da existência como sentenciou Nietzsche. Não nos salvámos a vida um ao outro, não! Como me corrigiu o meu querido amigo Chico Garcia, perdoámo-nos a vida um ao outro o que é bem diferente! Para salvar a vida a alguém basta com estarmos no sítio certo à hora certa e sermos um herói acidental; perdoar a vida é bem diferente, é decidir se deixamos viver ou não, é prerrogativa de reis, vive ou morre!
O Marismero deu-me que pensar! Fez-me pensar na vida, na morte, nos toureiros que regam com o seu sangue as hortas espirituais que alimentam os nossos espiritos boémios a acreditar na fantasia e a exilar definitivamente a vulgaridade.
Estou triste, mas não desisto da paixão de ver em cada bezerro que nasce
uma maravilhosa possibilidade de bravura. Fechou-se um ciclo, mas a vida está aí, não pára e peço a Deus que nunca me tire a paixão de vivê-la intensamente.
P.S.: agradeço a todos do coração todas as manifestações de carinho que tiveram para o Marismero 44.
Joaquim Grave

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