Mientras en Portugal el Constitucional echó atrás la ley... en España ya reina la eutanasia

El pleno del Congreso de los Diputados ha dado este jueves el visto definitivo a la ley de eutanasia, que se convertirá en una nueva prestación del Sistema Nacional de Salud. Después de algo más de un año de tramitación parlamentaria, que se vio interrumpida por la pandemia, esta propuesta de regulación de la eutanasia presentada por el PSOE ha sido aprobada en el pleno y entrará en vigor dentro de tres meses.

La ley de eutanasia promovida por el Gobierno español sale este jueves adelante sin tener en cuenta el informe negativo del Comité de Bioética de España o la opinión contraria de la Organización Médica Colegial. La eutanasia supone dejar a la vida más vulnerable al albur de estados de ánimo, de presiones sociales e intereses espurios. En el parlamento no se han escuchado las voces de los profesionales, ni de los enfermos crónicos, ni de las personas con discapacidades severas. Tampoco se ha abordado el tremendo déficit de los cuidados paliativos en España.

La nueva normativa que permitirá la muerte asistida incluye la creación de una lista negra donde figuren los médicos que se nieguen a practicarla. En este contexto tan desfavorable, los médicos no lo van a tener nada fácil, pero como les pidió el Papa Francisco en su Mensaje para la Jornada Mundial del Enfermo, los sanitarios deben resistir con firmeza y no ceder ante la eutanasia, incluso cuando la situación del enfermo es irreversible. El médico no está para propiciar la muerte de nadie, sino para curar siempre que pueda y, cuando no sea posible, para cuidar, aliviar y acompañar en el dolor a quienes padecen la enfermedad.

Además, esta ley ignora las posibilidades que ofrecen los cuidados paliativos, como ha explicado este jueves en el Congreso el portavoz de Unión del Pueblo Navarro, el diputado García Adanero. "En España, en estos momentos, la mayoría de los centros hospitalarios no tiene los medios adecuados para cuidados paliativos. Con estos mimbres, no se puede hacer el otro cesto. Porque entonces estamos haciendo ciudadanos de primera y de segunda", ha dicho.

Esta ley acepta, además, que puedan solicitar este tipo de suicidio asistido los discapacitados, enfermos mentales o nuestros mayores. Y no solo a los enfermos terminales, ya que incluye a todas aquellas personas que sufran, dice, un “padecimiento imposibilitante”.

(In Cope.es)


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