Portugal cierra la frontera. ¿Pedirán perdón los prebostes que decían "nunca más" en el acto de Badajoz/Elvas?

El Gobierno português del premier Costa, que lleva varios días con semblantes desencajados en no pocos de sus ministros, a medida que los cientos de muertos diarios van engrosando la cuenta tremenda de la Covid, ha entrado en fase de palos de ciego, con los que distraer o contentar (?) al personal, primero harto y ahora ya indignado con lo que está viendo desde hace días...

Uno de los palos de ciego con los que adornar el actual estado de cosas, es el cierre de fronteras (singularmente las terrestres, con Galicia, con España), anunciado ya esta tarde por el afamado Cabrita, el incombustible ministro que pasando lo gravísimo que pasó en el "servicio de extranjeros y fronteras" (SEF) a su cargo... resulta que no dimitió (ni le cesaron). Cabrita es quien hoy se ha encargado de anunciar el palo de ciego que nos ocupa.

Y Cabrita es uno de los que con el premier Costa (en el bando portugués), así como Marlaska y Sánchez (en el bando español), adornados con la presencia de Marcelo Rebelo de Sousa (presidente) y Felipe VI (rey) fueron a un acto solemne celebrado en Badajoz y en Elvas, cuando el verano pasado se anunciaba en el horizonte, para celebrar que se reabrían las fronteras entre Portugal y España. ¡Qué palabras tan hermosas fueron entonces proferidas por estos personajes, tan hermosas como falsas, tan hermosas como absurdas!. Escribíamos entonces, fiándonos poco, que aquellos que aquello decían, no creían realmente en lo que decían... Y ha bastado que la Covid apretase de nuevo, para que el Cabrita de servicio haya tocado la corneta nuevamente y todo está preparado ya para volver a poner los pedruscos y vallas, los guardias con metralleta y... ya tenemos otra vez la foto, la absurda y ridícula foto de la barrera y vigilancia extrema entre los dos países hermanos (?).  

¿Por qué no van ahora otra vez a Badajoz y a Elvas, hacen otro acto como aquel, y nos piden perdón por habernos engañado a los ciudadanos de a pie de ambos países, especialmente los que vivimos tan cerca de la raia?. ¿Por qué no se sonrojan...?.

Cuando todo Portugal y todos los que en Portugal viven... llevan semanas de confinamiento. Cuando la libertad de movimientos está prohibida por un específico estado de emergencia, hoy renovado por otros quince días... y luego vendrán otros 15, etc. etc.  Cuando en el caso de Galicia se lleva ya semanas y semanas, una tras otra, con el perímetro de la Comunidad Autónoma cerrado; con cierres petrimetrales en sus municipios, con toques de queda, con cierres de actividad a horas tempranas, un casi confinamiento general...

Cuando todo esto sucede desde semanas y semanas, cuando en Portugal no se mueve ni una mosca; no se permite a las panaderías y take-away vender una botella de agua para llevar con la comida a casa; cuando nadie puede sentarse en un simple banco de la calle porque están todos precintados... ¿Que sentido tiene esto del cierre de frontera impulsado por el Cabrita y restante gobierno socialista de Costa?. ¿Quien coño iba a querer ir de Galicia -por ejemplo- a Portugal sabiendo como están las cosas y semejantes limitaciones?.

El problema de Portugal y de la Covid portuguesa no está en tener abierta la frontera (al menos la terrestre con España). El problema de Portugal es 303 muertos y 16.432 infectados en un solo día, en el mismo día en que el señor ministro manda cerrar la frontera... Su problema no es la frontera (que al otro lado no hay cifras peores que las de Portugal); su problema es 303 muertos y 16.432 infectados en un día... y no saber qué hacer para parar de un modo efectivo semejante desgracia. Es ahí, en esa situación desesperada -y lamentable- en la que aparecen los palos de ciego, las medidas para distraer al ciudadano de a pie, para que haya debate y no se hable de lo que hay que hablar realmente...

En Portugal llevan varios días en que las televisiones retransmiten en directo el lamentable espectáculo de cómo durante horas y horas, numerosas ambulancias se agolpan en filas de espera, a la puerta de los hospitales. Ambulancias con enfermos dentro... que los hospitales tardan horas y horas en ingresar porque no hay camas libres en no pocos centros hospitalarios. Colas de ambulancias, en algún caso concreto de hasta ¡30 ambulancias!. Colas de ambulancias a la puerta de hospitales, con enfermos dentro de los vehículos que pasadas horas allí necesitan cuando menos mear... Colas de ambulancias a la puerta de hospitales, a las que vecinos de la zona se acercan y ofrecen a enfermos y a los bomberos que manejan las ambulancias, recipientes con sopas y comida caliente... Todo esto se ha visto en la televisión, en directo, no un día, sino varios...

Cuando Portugal salía de aquella oleada que llevó al país al primer confinamiento, desde el Gobierno Costa prometieron el refuerzo de camas de hospitalización anti-covid y también de uci´s anti-covid en los hospitales. Se habló de unas cifras determinadas. Ayer, Alexandre Lourenço (presidente de la Asociación Portuguesa de Administradores de Hospitales), en un artículo en el Jornal de Notícias, recordó que "hace pocos meses se anunciaba una capacidad pública de 17.000 camas para enfermos Covid-19, además de mil camas de cuidados intensivos"..."en este momento sabemos que son insuficientes".

La situación en Portugal por la Covid-19 no es fácil, claro que no. Pero no se soluciona precisamente con medidas folklóricas como el cierre de fronteras terrestres que no va a aportar nada en estos momentos en la lucha contra la enfermedad, pero sí va a complicar -entre otras cosas- la vida a los numerosos trabajadores transfronterizos existentes, como ya se la complicó y de qué manera, el año pasado.

Es una medida ridícula : en Portugal no hay ni un mal café abierto desde hace días; solo abren las tiendas de alimentación, los bancos de las aceras están precintados... ¿quien iba a ir desde España para esto?. ¿Quien iba a moverse desde una Galicia que tiene sus municípios "precintados"?.

La foto que vuelve, la del gigantesco trozo de piedra como obstáculo, la valla, el control policial, el guardia con la metralleta... es una foto que a quienes de verdad creemos en una Europa sin fronteras, mucho más en un Portugal/España sin fronteras, nos hace mucho daño, nos duele en el alma realmente... No les duele nada, por lo que se observa, a personajes como los que participaron en el show de junio en Elvas/Badajoz... "Nunca más..." decían entonces. Sepulcros blanqueados.

Luego vino la "Cimeira Ibérica" de Guarda. Con todos los respetos : otro paripé, otra charlotada. Se habló de idear una credencial de ciudadano transfronterizo... ¡Ja, ja... pobres ilusos los que andaban creyéndose ese cuento!. Desgraciadamente, sigue habiendo muchas fronteras entre España y Portugal, Portugal y España. No están instaladas en la cabeza de los ciudadanos de a pie de ambos países -estos sí, cada vez más hermanos-, ya no digamos en los ciudadanos que viven próximos a la raia. Están instaladas en la cabeza de no pocos políticos que, ya se ve, incapaces de resolver los verdaderos problemas de los administrados, alumbran soluciones que solo son palos de ciego.

Cabe esperar que, cuando un día abran la frontera de nuevo, no tengan la caradura de volver a montar otro esperpento como el que sirvió para engañarnos en junio pasado. 

Pero ya dijo Abraham Lincoln: “Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo.”


El ministro Cabrita. Popularmente conocido como "el filósofo de la cueva"


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