Mal tiempo. La Covid, Rodrigo Varela, C&A y el "Chacho" Coudet

Llueve. Sopla de cuidado el viento. Avisa el gran entusiasta de MeteoRed que toca andar con cuidado. Malos tiempos para todo, no solo para la lírica. Esto no marcha bien. Y ya nadie hace planes de nada, porque nadie, o casi nadie, se fía de nada. Está la cosa como para fiarse.

22 de enero, no sé por qué pero hoy me acordé de Rodrigo Varela, maestro de periodistas, del que no poco aprendí cuando yo estaba a sus órdenes en la Redacción del "Faro de Vigo". Enseñanzas periodísticas, pero también humanas (era una excelente persona). Tal vez vino a mi mente su recuerdo porque escribía unos deliciosos artículos, en los últimos años, sobre las cosas simples de la Vida, en donde incluía entrañables apuntes relacionados con el huerto que tenía en el Val Miñor. Rodrigo era de los que valoraban las pequeñas (grandes) cosas de la Vida y enseñaba a amarlas a través de su fina literatura. Los tomates que plantaba, el libro que leía bajo el árbol por el un día plantado, el mirlo que venía a verle a la caída de la tarde... Allá donde esté, le recordaré siempre.

Ahora, en estos tiempos de zozobra, no hace falta releer a Rodrigo Varela para recordar que las pequeñas cosas de la Vida, en realidad, valen mucho, son enormemente importantes. Ya está la Covid para hacernos entender que eso es así, como te digo y como Rodrigo preconizaba. Ya está la Covid para hacernos entender eso, por lo civil o por lo militar.

22 de enero. Me cuentan que aquella hermosa esquina de la gran calle del Príncipe, en Vigo, pasará a ser un banco (y no los de sentarse) y dejará de ser la tienda donde de vez en cuando comprábamos un pantalón los que tenemos menos posibles. C&A se va de Príncipe. Creo que es el Atlántico Diario el que precisa que con ello se van 30 trabajadores a la calle...  Esto es lo malo, es otra de las cosas que la Pandemia también va matando. Y lo que venga en el tiempo que viene por delante. Demasiado llanto, por los que han muerto; por los que sufren en los hospitales, por las otras consecuencias también que está arrastrando el maldito "nuevo coronavirus".

Coudet y el Celta. Ahora, atrancados. Una pena, porque pintaba muy bien. Pero en el fútbol, las campanas es mejor tenerlas atadas, para que no suenen antes de tiempo. Ya se sabe que tres, cuatro, cinco resultados llevan a eso... al repique de campanas; la euforia y el abatimiento son consustanciales a las rachas futbolíticas. Haya calma, nada está perdido. Pero conviene atarse bien los machos. En el fútbol y en lo que no es el fútbol, en el tiempo que viene...

Por eso Rodrigo Varela Rodríguez tenía razón. En las pequeñas cosas están muchos de los placeres y satisfacciones de esta Vida. Cuídense amigos. Y que Dios nos bendiga a todos. Falta nos hace. No hay duda.

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