Caballero, Almuiña, el "nihil obstat", los rellenos, Jean Nouvel... "vira o disco e toca o mesmo"

"EL ÚLTIMO PARTE")  El nuevo presidente de la Autoridad Portuaria de Vigo debería de pedir perdón al alcalde de Vigo por haberse atrevido a aceptar el cargo en el sillón portuario. Y una vez otorgado el perdón por el regidor, pedirle consejo, iluminación para su camino, de modo que -llegado un momento- pueda alumbrar un proyecto revolucionario, de transformación de la fachada portuaria, como en su día Caballero -estando en el Puerto- ideó, causando tal revuelo en Vigo que, en cuanto se presentó -de inmediato- a las municipales, buena parte de los ciudadanos no dudaron en mostrarle su apoyo en forma de votos.

El pobre Sito (por "Sito" popularmente se le conoce) ya está señalado y en la diana del incorregible alcalde de Vigo, el caballero regidor Caballero. Ha tenido peor suerte Jesús Vázquez Almuiña ("Sito"), nuevo presidente de la Autoridad Portuaria de Vigo, que su antecesor Enrique López Veiga (popularmente conocido por "Quicón"). A este, Caballero aún llegó en un par de ocasiones a agraciarle con unos tímidos elogios, que -por contraste- aparentaban incluso encendidos, porque al anterior mandatario del Puerto, a López-Chaves, Caballero lo puso como hoja de perejil durante casi todo su mandato.

Al hasta hace poco conselleiro de Sanidad, un hombre educado, dialogante y elegante donde los haya, de perfil nada aguerrido, Caballero le ha dado ya un par de zarandazos a las primeras de cambio, sin dejarle apenas aterrizar en el sillón portuario; y hasta le ha puesto los deberes, le ha dicho lo que tiene que hacer. 

Cuando la Xunta designó a Vázquez Almuiña para ocupar el sillón del Puerto vigués, Caballero (que antaño ya calentó aquella misma poltrona) ya dijo que no le gustaba nada aquella designación. Sin duda, Feijóo tenía que haber pedido el nihil obstat al arzobispo Abel... 

De entrada, pues, Caballero marcó a Almuiña con la etiqueta del "no me gusta", aunque no le pidiesen su innecesaria aprobación. Para adornar ese "no me gusta", Caballero avanzó después con dos argumentos sobre la gestión sanitaria del hasta hace poco conselleiro. Y ahora, en nada de tiempo, le ha puesto los deberes, le ha indicado lo que tiene que hacer : que ni se le ocurra hacer un solo relleno para ampliar los muelles ("rechazo total. No va a haber rellenos en la ría, sea pilotado o compacto. Se acabaron"). Y es más, Caballero quiere que el nuevo Presidente del Puerto entregue al Concello unos cuantos terrenos del frente marítimo vigués para el regidor dedicarse allí a colocar -¡quien sabe!- a lo mejor uno de sus inventos...

Y es que -aunque la memoria colectiva es frágil y 13 años son 13 años-, cabe recordar que allá por el 2007, don Abel presidente del Puerto andaba a vueltas con el célebre arquitecto francés Jean Nouvel para colocar en el frente marítimo-portuario de la ciudad, entre otras cosas, una especie de gigantesco monolito para dedicarlo a hotel, parecido a la torre Agbar de Barcelona (exactamente se decía por el aparato de Caballero entonces : "un hotel con forma de monolito celta de 90 metros de altura, una gran pasarela desde la calle Colón y un jardín bañado por el mar". Algo que, se dijo, costaría unos ¡280 millones de euros!...). Poco después de colocar aquella historia de la remodelación de un trozo de la fachada marítima del Puerto, el presidente de la Autoridad Portuaria se presentaba a la Alcaldía de Vigo y... aquel proyecto quedaba en agua de borrajas, pues su sucesor en la Autoridad Portuaria intentó recortar aquellos sueños de grandeza su antecesor y aunque el equipo Jean Nouvel parecía tragar por ello... la realidad es que entre que seguía siendo una barbaridad de dinero y que alguien de la superioridad madrileña aconsejó a Paz no meterse en líos... el llamado proyecto Peirao XXI se estancó... y llegada Corina Porro al Puerto se quedó en nada.

Pero...¡cuanto se habló de aquello, sin duda tan llamativo como polémico! (que los hermanos portugueses suelen -para estos casos- denominar como "um mamarracho"). Eso sí, el medio afín al personaje, titulaba entonces el asunto como que "Vigo tendrá el honor de incluirse en los próximos años en la lista de ciudades por el prestigioso sello del arquitecto francés Jean Nouvel".

Vigo no tuvo el honor de nada, pues aquello de Abel Caballero se quedó -como otras cosas- en agua de borrajas (ficou em aguas de bacalhau, que dirían los lusitanos). Si acaso, el Puerto de Vigo tendría el honor de pagarle al ilustre arquitecto los gastos, estancia por aquí y un premio de 450.000 euros; tras darse por aquí una vuelta y protagonizar el show del esto que contruiríamos sería así y andando...

Pero no hay duda que con aquellos antecedentes, aquellos sueños de Caballero en el Puerto, a nadie puede parecer extraño que, en esa misma línea, dedique sus esfuerzos a colocar rampas mecánicas-vergeles cubiertos Gran Vía arriba, Gran Vía abajo... que no dejan de ser una calderilla comparado con aquel "Peirao XXI" con el que soñó.

¿Qué colocaría en los terrenos portuarios que quiere que Almuiña le entregue al Concello?. ¿Resucitaría  allí una historia al estilo del proyecto Nouvel?. ¡Quien sabe!.










(Imágenes-recreación divulgadas en su día por el equipo Jean Nouvel



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