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"rías baixas tribuna") Por el final de las absurdas fronteras (políticas, sociales, económicas...) que aún subsisten entre España (singularmente Galicia) y Portugal...y que tanto perjudican a la ciudadanía ibérica

Miguel Henrique Otero, "El Nacional", la Venezuela del 82 y el Chavismo

"RIAS BAIXAS TRIBUNA" es una web que funciona sin ánimo de lucro alguno.  Es de agradecer el interés que muestras por esta opción....

"RIAS BAIXAS TRIBUNA" es una web que funciona sin ánimo de lucro alguno. Es de agradecer el interés que muestras por esta opción...

Con mi afecto y admiración para todos los que han integrado las plantillas y cuadros de los periódicos que en Venezuela pelearon por la Libertad de Expresión, comenzando por el desaparecido diario impreso "El Nacional".

Miguel Henrique Otero, además de excelente periodista y escritor, es un editor con gran sentido de lo que es y debe ser el Periodismo. Está actualmente exiliado en Madrid (su vida corría serio peligro en Venezuela). Fue y es el editor de "El Nacional" (o lo que queda ahora de "El Nacional" : una web de noticias). 

"El Nacional" era el periódico de más calidad entre los que en Venezuela se editaban hasta hace un tiempo. Y digo hasta hace un tiempo, porque a "El Nacional" lo asfixió el Gobierno chavista... que controlaba las importaciones de papel prensa y daba rollos de papel en mayor o menor medida -o finalmente en ninguna- según el medio fuese más o menos simpático con el Gobierno de Maduro. Y no solamente eso... como cabe pensar; a los medios críticos se les iban aplicando otras "medicinas"... que acabaron por hacerles cerrar la tienda como diarios impresos o medios de comunicación que eran.

Conocí muy bien Venezuela en 1982, enviado como periodista allá durante un mes largo, por el "Faro de Vigo". Tuve la suerte de conocer a fondo la realidad entonces del país. Traté por horas con Herrera Campins -entonces presidente-, con Carlos Andrés Pérez, con Rafael Caldera... pasé un día inolvidable en casa de Arturo Uslar Pietri, volé en helicóptero por encima del lago Maracaibo, fui asaltado por un "taxista" falso, de los que ponían para engañar un farolillo con imán en el techo del coche... Recorrí buena parte del país que, en aquel entonces, era un paraíso comparado con la dictadura y desastre que vino a ser  con la llegada y desarrollo del "Chavismo".

Pero allí, en aquel 1982, en el año del Mundial de España (Carlitos González era el locutor de moda en "Radio Caracas Televisión" -también luego asfixiada por el Chavismo-), vi ya serios avisos en el seno de una Sociedad en donde los pudientes, fuesen "adecos" o "democristianos" se codeaban por ver quien tenía el poder -al precio que fuere-, sin importarles para nada el bienestar de las gentes más desfavorecidas... mientras los índices de corrupción iban subiendo. Todo un caldo de cultivo comenzaba entonces a formarse, de modo que, años después, aprovechado por el populista y revolucionario de servicio (Chaves)... daría en lo que daría, a partir del caballo de Troya perfectamente ideado en la cárcel por el que devendría luego en gran dictador.

Las consecuencias no fueron otras que el desastre económico y social que todos conocemos, pero del que son directamente responsables (comenzando por el otorgador de indultos : Rafael Caldera) los políticos de los clásicos partidos Copei y AD, que se alternaron en el poder y que alimentaron con su dejación y mirar para otro lado, aquel caldo de cultivo que yo ya detecté en 1982, cuando pasé por aquellos barrios por veces infrahumanos, de lata y marginación tan tremenda, en donde había miles y miles de personas, sentadas a las puertas de sus casas(?) cruzados de brazos y sin hacer nada como toda ocupación... (Allí tocó luego su flauta Chaves y aquella millonada de parias se levantó y le siguió).

Digan lo que digan sus defensores, la revolución no arregló nada en Venezuela, empeoró enormemente las cosas, salvo -solo en cierta medida- para cierta nueva clase, la de los afectos al régimen chavista, los camisas rojas; y para eso, ni mucho menos todos... Se enterró la libertad y con ello, poco a poco, se han ido enterrando los medios de comunicación libres, todos los críticos con el Gobierno Maduro, quedando solo los serviles y aquellos que poniéndose de perfil, más o menos han sobrevivido en el marasmo.

Por supuesto que hoy no hay Prensa libre -en modo alguno- en Venezuela. La que existe es lo antes dicho, carece de calidad, de medios, de credibilidad, de solvencia. 

Conocí aquellos años ochenta del esplendor que tenía la Prensa en Venezuela. Visité las sedes de "El Nacional", "El Universal", el grupo o Cadena Capriles ("El Mundo", "Últimas Noticias"... Me impresionaba todo aquello. Cuando un botones del "Caracas Hilton" llamaba cada mañana a la puerta de mi habitación y me entregaba a primera hora los seis periódicos diarios (el moderno "Diario de Caracas" entonces, también) que yo tenía reservados, debía coger aquello con cuidado porque el lote pesaba lo suyo... Ya no digamos las fabulosas ediciones dominicales de "El Nacional" o "El Universal"... ¡qué cantidad de papel impreso!. 

Eran otros tiempos, sin duda. Mejores que los actuales, sin discusión alguna. Pero tiempos en los que Venezuela debía haberse preparado para mejorar socialmente dentro de una Democracia que habría sido necesario robustecer con decencia y ejemplos en los personajes públicos, en lugar de ir salpicándola con corruptelas e infamias, que alimentaron años después el caldo de cultivo que Chaves cocinó en su favor con las especias de un populismo atroz.

En este trayecto que evocamos, Venezuela perdió muchas cosas hasta convertirse en el triste desierto que en muchos aspectos es actualmente. Uno de ellos es la Prensa, los Medios de Comunicación. Haber perdido "El Nacional", como en la práctica así ha sido -salvo lo que queda en Internet-, haber perdido otros importantes diarios (o cambiar estos de dueños independientes por otros serviles, en maniobras arteras)... es algo muy duro, muy difícil de asumir para quien con sus propios ojos constató lo que aquello era en los años ochenta del siglo pasado.

Viene todo esto a cuento de un tweet hoy publicado por Miguel Henrique Otero, cuyos frecuentes artículos leo con especial interés siempre. Dice Miguel Henrique que "pelear con los medios de comunicación es lo peor que puede hacer un político". La frase es una verdad como un templo, un aserto absolutamente válido en los países que son estados de Derecho, Democracias plenas. Nada es peor, tal vez, para un político que guerrear con los mass-media; tarde o temprano perderá esa batalla...

Pero también cabe decir lo contrario : "Nada es peor para un medio de comunicación que pelear con un político gobernante en un país como actualmente Venezuela (o similares). Acabará teniendo que bajar la persiana y cerrar la tienda". El propio Miguel Henrique Otero, por desgracia, bien lo sabe.

EUGÉNIO EIROA





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