Poseídos por la niebla, la Radio, las Redes Sociales y el Samaín que viene...

Esta semana, el gran Xerardo Rodríguez, en su www.galiciaunica.es, nos ha deleitado con algunos apuntes que son dignos de ser leídos con calma. Desde su óptica tan especial, las cosas de la Vida quedan, semana a semana, en su tan especial agenda en Internet, sabiamente registradas. Para muestra, 3 botones... si quieres más e incluso mejor, ya sabes : un día cada semana, al menos, pásate por www.galiciaunica.es, verás y comprobarás que no tiene desperdicio...

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Poseídos por la niebla

Esta niebla espesa que empapa la tierra no sé de donde viene… pero bien podía quedarse en su casa sin invadir la intimidad de los humanos bronquíticos, a los que hace toser más de la cuenta.

Las toses, por muy livianas que sean, te inquietan en este tiempo de pandemia y terminas dando vueltas como un tonto alrededor de ti mismo; eso sí, con la tos en la mano, conversando con ella a lo Hamlet:

—- ¿Serás o no serás?

Hasta escuchas una voz de ultratumba que te contesta…

—- ¿Lo qué?

Entonces, tímidamente, mirando hacia todas partes, le dices…

—- Tú ya sabes…

Pero la voz se calla y tú empiezas a oler el Magno de La Toja, que todavía te dura en el cuerpo después de la ducha larga.

Luego te tomas un café de esos que humean y sí, te huele a café.

Ya puestos te tocas la frente y está más bien como el día, fría. Pero no te conformas y te pones el termómetro de mercurio, ese de toda la vida, el que no falla…

Hasta que ya te hartas de tanto jugar a los médicos  y te dices a ti mismo…

—- Va a ser que no. Esta tos es la mía, la de siempre. Es consustancial con mis pulmones de ex fumador.

Y en tu fuero interno terminas insultándote…

—- ¡Serás imbécil!

Lo haces convencido de que lo eres… porque llevas 38 días de Nueva Realidad haciéndote a ti mismo el mismo chequeo personal.

Así que…

—- ¡Deja a la niebla en paz que no tiene culpa de que tú seas un hipocondríaco!

En la aldea pequeña aún convives con el pasado no tan lejano y a veces se escucha el eco del familiar de los ausentes…

—- Eu teño un tío na Habana. Marchou pra-lá no corenta e tres. Non sei que fai…

A sus noventa recién cumplidos, Herminia ya perdió a su marido y sus dos hijas también emigraron hace tiempo huyendo de la incomunicación de su Outeiro. Ahora vive en soledad, entre la belleza que le rodea y el recuerdo de los suyos. Sin embargo, te habla como un libro abierto y te cuenta que esa niebla que nos hace toser es dañina para todo…

—- Queima a horta, sobre todo os grelos. Non deixa nada. ¡Que se vaia!

La pequeña aldea tiene en pie diez casas de piedra pero cerca hay un castro enterrado por el paso del tiempo. Aquí vivieron cientos de egobarros, una noble tribu galaica que cultivaba algunas tierras de labradío y cuidaba caballos, bueyes, vacas y ovejas. Nadie lo diría viviendo ahora este mundo en calma.

Ya es curioso que haya gente en tierras lejanas enferma de morriña por el paisaje que hoy me envuelve. Si aquí estuvieran, serían también testigos de cómo la Galicia interior se fue despoblando, poco a poco. Y si escarbasen en el corazón de Herminia se darían cuenta de la realidad…

—- Eu non me fun porque meu home non quixo. Cando morreu, hai oito anos… ¿Onde iba ir unha vella coma mín?

Por eso en Galicia hay muchas Herminias y más de ocho mil aldeas que, en otoño, únicamente visita la niebla.

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La Radio inventó las Redes Sociales

En realidad las redes sociales las inventó la Radio. Cuando no existía Internet y nadie soñaba con algo parecido, el teléfono y la Radio eran el medio de expresión popular más interesante. A mí me encantaba hacer Radio de noche porque la Luna era cómplice de aquellas revelaciones íntimas que me llegaban desde el otro lado de la línea, ya fuese una declaración de amor o una declaración de guerra.

—- Es que tú no sabes las que me hace el niño de la del tercero. Saca el pito y mea encima de mis sábanas cuando las pongo en el tendedero. Yo quería que algún oyente me dijera que puedo hacer para evitar este desastre… Alguien que sepa de leyes.

Y al poco rato, el oyente sabio, el que daba respuesta a todas las preguntas, le daba un consejo a la señora de las sábanas meadas:

—- Lo que tiene que hacer es engatusar al niño. Ofrézcale dulces, dígale que vaya a su casa, a la cocina… y cuando esté allí, bájele los pantalones y córtele el carallito, señora, córtele el carallito.

Mis oyentes tenían gracia pero contaban chistes muy malos. Eran terribles…

—- Doctor tiene usted que darme algo porque verá… Yo al primero llego muy bien… Al segundo me cuesta un poquito más… Pero cuando estoy en el tercero es que ya llegué a mi límite…

—- ¿Y para que quiere usted llegar más veces? Con tres debería conformarse…

—- Sí, pero es que vivo en el quinto.

Los despiertos formaban un numeroso club de la más variada condición. En mi época de Radio Popular de Vigo eran los tertulianos de ahora. Le daban a todos los temas pero con respeto, sin insultar a nadie.

Pasaron muchos, pero que muchos años y a aquella mi familia nocturna… aún la tengo en mi mente y en mi corazón.

Hoy me he ido de las redes sociales porque son la continuación del Congreso de los Diputados, epicentro actual de la política faltona y provocadora donde lo anormal es tratarse con respeto.

Como quiera que las redes son el espejo social del estado de las naciones, si te das una vuelta por ellas, comprobarás con qué facilidad se pierde el respeto; vamos, que ya han llegado a la antesala de la vergüenza.

Esta noche me engancharé al programa de Marcial “Moucho” porque ahí sí que saben los sabios oyentes. Es la gran red social de Galicia. Te la recomiendo porque es buena compañera de cama.  

Conste que “retrógado”, fue el último insulto que me dedicó un concejal de cultura de cierto ayuntamiento…

—- Ti eres un “retrógado” do carallo. Solo falas do pasado.  

Tengo la sensación de que le faltan luces.  El alcalde de Vigo bien podía darle unos cuantos leds.

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Faltan pocos días para un Samaín atípico

Por cierto, estamos a pocos días del Samain y con esta pandemia no sé qué hará la gente, porque están prohibidas las concentraciones de más de diez personas; así que se suspenderá la procesión de los vivos para homenajear a los muertos; y los otros ritos, los que presiden mis meigas, se harán en la intimidad.

Por mágica y misteriosa, me encanta esta fiesta que anuncia el solsticio de invierno. La conozco desde niño porque mi abuela, Mamá Ramona, la celebraba a su manera: ponía la calabaza en la ventana de su habitación, desde la que se veía el cementerio. La encendía desde la noche de Santos hasta que terminaba la celebración de los Difuntos, al amanecer del día 2. Un día le pedí que me explicara la tradición y sobre todo lo de las calabazas…   

—-  Semellan o sol que os rapaces nunca buscan na Natureza. O sol da vida cambiano por cousas que poden mercar con cartos…

¿Qué querría decir la más sabia maestra de todas las maestras de mi familia? Me quedé pensando en que quizá se refiera al mercantilismo con que la Iglesia Católica rodeó a la fiesta, a la que bautizó el primer día como de Todos los Santos y al siguiente como el de los Fieles Difuntos.

Pero lo que me indigna más es esta otra historia: los irlandeses se llevaron su Samain a los Estados Unidos donde enseguida le llamaron Halloween para montar un negocio que desvirtuó la sagrada celebración celta. Lo que yo no me esperaba es que, en las ciudades de Galicia, alguna gente decidiese celebrar el Halloween americano de El Corte Inglés en vez del bello Samain, mucho más nuestro y auténtico.

Algunos gallegos urbanitas son muy dados a cantar en inglés y a tocar la gaita irlandesa, pero… yo nunca escuché a un americano cantar en gallego y ni siquiera a un irlandés tocar nuestra gaita.

Así que prepararos todos y que nadie pronuncie el nombre americano. Ir haciéndoos con la calabaza y desde el luscofusco del sábado 31 próximo hasta el amanecer del 2 de noviembre, ponedla con su luz en el balcón. Vuestra gente del Mas Allá os protegerá contra los meigallos y quién sabe si contra los virus.

--------  Textos de XERARDO RODRÍGUEZ