Crónica del grave riesgo con el que nos movemos cada día : los antisociales.

La gente tiene miedo. Alguna gente, claro está. Otra, echados p´alante, osados, locos... no solo no tienen miedo, no tienen respeto a si mismos, ni a los demás. Porque sabiendo de los rebrotes, sabiendo que el bicho está ahí, que no se ha ido (aunque se manifieste ahora con menor virulencia), no hay derecho que unos cuantos (bastantes) en esta Sociedad nuestra, a estas alturas, sigan sin comportarse como deberían.

Hay un principio fundamental : DISTANCIA. Y junto a la distancia (mejor dos metros que uno y medio), LA MASCARILLA. Si todos guardásemos la distancia, si todos llevásemos mascarilla, combinada una medida con otra, el contagio sería realmente más que mínimo, las más de las veces imposible. 
Pero no se respeta la distancia, no se lleva la mascarilla puesta por la calle... Ya sabemos que no todo el mundo así se comporta, pero basta que unos pocos lo hagan así, como les sale de sus pelotas, para que nos estén amenazando, nos estén poniendo en riesgo a los demás. Y esto es algo que no debemos tolerar. Debemos exigir a quien no cumple, que lo haga. Avergonzarles públicamente de su actitud que les convierte en auténticos antisociales.

Hay, luego, otros problemas interconectados con esto. Y con el miedo, al que al principio aludíamos. ¿Cómo vas a entrar tranquilo en un avión, donde todos los asientos están ocupados, donde vas codo a codo con el de al lado...?. Y quien dice un avión, dice un tren, un transporte público... Por mucho que te digan que desinfectan aquello, que si el aire acondicionado lleva tal producto y tal filtro... y aunque todos lleven máscara.
La gente tiene miedo. Y es comprensible, es humano tenerlo.
Fíjate en la portada del diario portugués "Público". Frente a las quejas de usuarios que publican incluso fotos del Metro repleto en horas punta, la compañía se defiende diciendo que no van llenos del todo los vagones... "Lo que usted quiera, pero la gente tiene miedo...", viene a resumir el reportaje con impactante llamada en portada.

Hay miedo, sí. Por eso, otra portada, la de la Gaceta de Salamanca, que concuerda con algo que me comentaba hoy mismo un amigo médico : "hay gente que la llamamos para que venga al Centro de Salud y no vienen porque... tienen miedo". Miedo a contagiarse, sin duda. Lo mismo que lleva a no pocos a desistir de ser operados en un hospital porque ven el hospital un lugar propenso a contagio con la Covid-19 dichosa por medio en el ambiente.

La gente tiene miedo. Alguna gente claro está. Razón de más para exigir, con voz alta, rotunda,
a todos, que nos protejamos, que todos nos respetemos, que respetemos a todos los demás. Para ello, solo hay un camino : distancia y máscara. ¿Es tan difícil entenderlo y asumirlo por TODOS?.
Si todos eso hiciésemos, entonces sí, más pronto que tarde, acabaríamos debilitando por completo al virus. ¿Es tan difícil entenderlo y asumirlo por TODOS?.
Pues parece que no, que avanzan las semanas, pasan los días y seguimos teniendo en esta Sociedad nuestra cierta tropa que actúa como si con ellos este asunto no fuese... Y a esa tropa hay que pararles los pies, antes de que sea demasiado tarde.

Ayer me crucé en la calle con dos tipos que, ni llevaban máscara, ni guardaban la distancia... Metros antes de llegar a su altura, para hacer ostensible la voluntad de distanciamiento, me bajé de la acera y seguí caminando de frente. Al llegar el momento de mayor cercanía, grité : ¡distancia, coño, distancia...!, al tiempo que indicaba también mi máscara...
Al primero de los tipos le dio por reírse al oírme... al segundo, le importó un carajo todo, siguió su camino encogiéndose de hombros.

La semana anterior, con un par de sujetos de similar condición, lo que hice al cruzarme con ellos fue fingir una tos persistente bajo mi máscara... Ninguno de los dos hizo por separarse un poco siquiera en la trayectoria que llevaban : línea recta, sin desviarse un centímetro...
Estas anécdotas que cuento aquí, deberían de servirnos como reflexión sobre la Sociedad en la que vivimos. Hay gentuza, sí. Pero no podemos claudicar ante la actitud de esta gentuza, so pena de 
pagar justos por pecadores... y este es el grave riesgo con el que nos movemos cada día : los antisociales. 






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