¡Hasta siempre, Michael Robinson!

El cáncer se lo ha llevado. 61 años tenía. 3 años luchando contra el mal. Nunca arrojó la toalla, hasta que súbitamente ya el cáncer hace unas horas se lo llevó. No pudo ser. Se cumplió el fatídico pronóstico de los médicos : no tenía cura. Michael Robinson : descanse en paz.

Se hizo popular en la tele de pago, el Canal+ aquel, donde formaba pareja en las retransmisiones de fútbol, con Carlitos Martínez. Luego siguió en lo mismo en Movistar... Tres décadas casi de televisión así. Campo a campo, por España adelante, Robinson era personaje querido. También en la SER tuvo su sitio durante años, en los comentarios y análisis en muchos espacios deportivos.
Robinson fue cocinero antes que fraile. Había jugado en Inglaterra, Liverpool, Manchester City y finalmente recaló en Pamplona, para jugar en Osasuna, donde fue muy querido, se hizo muy popular y de ahí, luego, el salto a los medios de comunicación. 
Su peculiar uso del español le convertía en personaje singular, pero siempre simpático y afable acabó por ser muy querido por las gentes.
Ahora, hace tres años, le vino la desgracia encima... la sentencia. Tiene que haber un más allá, tiene que haber una segunda vida, vida eterna, porque de lo contrario, muy injusto sería que con 61, en lo mejor de la vida, Robinson haya tenido de golpe y porrazo, que dejarnos --como también sucede en el caso de los arrebatados de este Mundo por el maldito coronavirus--.

La noticia de su muerte fue confirmada por la propia cuenta de Twitter de Michael Robinson. «Con tremenda tristeza os comunicamos el fallecimiento de Michael. Nos deja un gran vacío, pero también innumerables recuerdos, llenos del mismo amor que le habéis demostrado. Os estaremos eternamente agradecidos por haber hecho a este hombre TAN FELIZ, nunca caminó solo. Gracias», fue el mensaje difundido.

Aquellos tiempos tan felices en Osasuna y en Pamplona...