Emídio, "O Mirante", China y... el correo en estos tiempos de la peste

Aprovechando lo que supone el confinamiento obligado de la población, hemos retomado -al menos en parte- la buena costumbre que antaño la Sociedad tenía : enviar, cruzar, cartas... ahora, evidentemente, cartas electrónicas. El e-mail casi nos devuelve a aquel tiempo pasado del correo postal, cuando Correos era en España una maravilla y la CTT en Portugal también. Ahora, esta última está privatizada y es un desastre, y Correos -todavía pública- anda en España con políticas "empresariales" que válgame Dios...

Entre los amigos puestos al día, con el correo electrónico de los tiempos de encierro, está nuestro siempre admirado Joaquim António Emídio, un periodista de raza, también excelente escritor y poeta, editor del prestigioso semanario "O Mirante", al que convirtió en el mejor y más potente de la prensa regional portuguesa, con una espectacular trayectoria durante ya más de 30 años. De aquel modesto pero muy digno periódico del área de Chamusca pasó a ser el periódico por excelencia de la capital del distrito, donde ahora está su sede, en Santarem. 
Como toda la Prensa, en España y Portugal, "O Mirante" no pasa por sus mejores tiempos; pero es un edificio sólido que ha sabido reinventarse siempre, en cualquier momento, a cada atisbo de crisis. Fíjense la capacidad que tiene para ello... : en pleno cierre de actividades, con los restaurantes en Portugal cerrados en su mayor parte, solamente abiertos algunos para despachar comidas para motoristas llevarlas a los domicilios particulares o que los propios consumidores los lleven en mano... con semejante panorama, "O Mirante" acompañaba el otro día, una de sus ediciones, con un suplemento dedicado a los restaurantes que funcionan en la crisis, en este modelo de "take-away". Está dicho todo : la gran obra de Joaquim António Emídio, un excelente editor, además de periodista de fino olfato, está para durar, para quedarse otros 30, 60, 90 años, lo que Dios permita y su hija Joana -ya revelada como excelente gestora- logre en el futuro que venga.

Joaquim António Emidio sigue al frente de "su" "O Mirante". Y hace bien. Por eso es un placer leerle, aunque sea a través de Internet. "O Mirante" sale cada semana en papel en cuidadas dos ediciones simultáneas, con un formato muy similar al de "ABC" en España. No suele ser un periódico de pocas páginas, todo lo contrario. Tiene un concepto de prensa regional modélico. Muy cercano a la gente de la calle, con propuestas muy de lo que habla cada día el ciudadano de a pie.
"De Río Maior para abaixo, todos mouros...", decían con maldad y picaresca, a veces, algunos del Norte portugués que rivalizan con el Sur lusitano. Yo, en términos periodísticos, parafraseando casi, diría : "De Alcanena para abaixo... o que presta é "O Mirante". Y es cierto : una vez cruza usted aquellas montañas de Fátima y Mira de Aire y se abre delante de nuestra vista la inmensidad de las tierras del Tejo, no solamente la temperatura sube siempre dos o tres grados y suele mejorar la climatología; cambia el paisaje en parte, luego más... y va uno dejando atrás a la izquierda, Torres Novas, Constancia, Praia de Ribatejo, Abrantes, Tomar... luego Entroncamento, Golegá, Chamusca, Alpiarça...aún Santarém -la capital de la región-, Almeirim... todavía más abajo Salvaterra de Magos, Samora Correia, Arruda dos Vinhos, la gran Vila Franca de Xira... Por todas esas poblaciones y muchas más, por toda esa inmensa zona, esas entrañables tierras, está -siempre el primero, siempre siendo santo y seña- "O Mirante", la gran obra de Joaquím António Emidio que ha cumplido ya 30 años.

Emídio fue un periodista, entonces joven, que un día optó por dejar de servir a necios y montárselo por su cuenta. Fundó "O Mirante", con desbordante imaginación y enorme vitalidad, sacó adelante aquel proyecto, que primero fue local (Chamusca), luego comarcal, finalmente regional, cuando dio el gran salto y se instaló, casi con mando en plaza, en aquellos locales de Beco dos Agulheiros, en Santarém, donde ya rotundamente triunfó este gran periódico regional. Hoy, instalados ya hace tiempo en amplio y bien dotado caserón frente a emblemáticos monumentos de la capital ribatejana, en la calle 31 de Janeiro, "O Mirante" es referencia para muchos miles de ribatejanos que tienen en el semanario en papel -y diario on line- de Joaquim António Emídio, no solamente una fuente de información magnífica, sino también un canal de servicios excelente dada la credibilidad y poder de comunicación publicitaria que este periódico tiene.

Leo de vez en cuando lo que Emídio en su periódico y en su web del jornal on-line escribe. Y no puedo estar más de acuerdo en muchas de las cosas que refiere.
Es curioso; hoy recibí un e-mail de un también buen amigo, médico gallego, que me explicaba cómo cierta gente, en España, parecería que en aras de "una falsa o aparente seguridad" sería capaz de tragar porque puedan recortarles sus libertades los que mandan... "erróneamente preferirían seguridad a libertad, por eso hay que combatir el falso relato chino y sus cifras ridículas... Cifras que fueron avaladas por la tan cuestionada OMS y su polémico mandamás... en eso, tan solo en eso tal vez, Trump tiene razón..."
500 kilómetros aproximadamente más abajo de donde vive mi amigo médico, gallego, está la sede de "O Mirante", que edita mi amigo Emídio. Leo en su jornal on-line un artículo de fechas atrás, su abierta denuncia, su inconformismo con el relato políticamente correcto que en tantas partes nos quieren colar. Dice entre otras cosas: "...E desta vez não deixo de registar o facto de TODOS os órgãos de comunicação social continuarem a apontar os números dos mortos chineses como se alguém soubesse o que se passa na China, um território com 1.400 milhões de habitantes governado por um Imperador. É incrível a falta de respeito para com os leitores e o branqueamento que fazemos a um regime comunista que só divulga e dá a conhecer o que muito bem entende...".
Comparto plenamente lo que viene a decir el editor de "O Mirante" que en espíritu concuerda -además- con lo que mi amigo médico también señala como "el falso relato chino" y la tapadera que halló en la lamentable actitud de la controvertida OMS.

No sigo por los caminos de la crisis del coronavirus, porque estábamos hablando de otra historia : del éxito a lo largo de más de 3 décadas (que já é obra!) del proyecto y brillante realidad periodística de "O Mirante", un modelo auténtico de excelente prensa regional, un caso digno de ser estudiado en las facultades de Periodismo en las universidades de Portugal y España.
Probablemente -pues la envidia es también una especie de peste colectiva- a Joaquim António pocos le reconocerán su enorme mérito. Pero si están ustedes preocupados por el disgusto que a Emídio eso le pueda causar, les aseguro que ninguno. Un tipo como Joaquim Emídio que ha recorrido medio mundo, los parajes más inhóspitos y constatado in situ tantas situaciones chocantes, está más que curado de cualquier espanto.
A mi me gustaría aún, poder dar otro abrazo in person a este buen amigo. Esperemos que Dios quiera que posible sea. No se si sería en Santarem, en Braga, o en Vigo. Pero que sea, algún día futuro, porque gentes como el, sí que merecen la pena.
EUGÉNIO EIROA


Situamos ahora, aquí, algunos "excertos" de algunos de los últimos artículos de Joaquim António Emídio. Disfruten con sus opiniones :
Sobre la Confederación de Agricultores de Portugal y el Presidente de la República : tal para cual, dos amantes del "salir en la foto"... 
"CAP e Marcelo Rebelo de Sousa lavam mais branco...  Andamos todos cheios de pressa a pedir ao Governo de António Costa que tome medidas para apoio à economia e não deixe morrer as empresas e os empregos. E com razão. Os políticos não são de confiança e quem não se fizer ouvir agora bem pode berrar depois que já vai ser tarde demais. E todos sabemos o quanto a Europa tem as tetas grandes para quem sabe mamar. As ajudas em tempo de crise calham sempre aos mesmos. Nesta altura as grandes empresas com centenas de trabalhadores já têm o pessoal por conta do Estado. Tão fácil como ir lavar as mãos ao Tejo.
É difícil governar em tempo de crise? Claro que é; mas será que não merecíamos melhores políticos quase meio século depois do 25 de Abril de 1974?
O Presidente da República interrompeu a quarentena para visitar a Lezíria Grande e dar uma mãozinha à agricultura. Falou pouco e o seu discurso foi paupérrimo como se não soubesse nada de searas e muito menos de tomates, mas falou o suficiente para dizer que já não voltará a sair à rua tão depressa e que vai respeitar o isolamento em tempo de Páscoa. Só a CAP conseguia que um Presidente da República furasse o isolamento social em tempo de pandemia para ir para o meio do campo falar aos portugueses. De verdade não disse nada, só se mostrou, como se fosse um modelo, uma espécie de ave rara, um artista do circo político. Mas a CAP também não quer mais do que aquilo que o Presidente lhes deu. Para eles a luta política também passa por mostrarem aos portugueses que têm sua Excelência o Presidente da República do lado deles. O resto é com a força de trabalho que cada agricultor há-de ter e com a sorte que os há-de ajudar, se quando for tempo de colheita as fábricas estiverem a laborar ou aceitarem pagar o suficiente pela produção de forma a que a colheita valha a pena.
O nosso problema é que não é só a CAP que vive de negócios e de compadrios deste género com o Estado e com os políticos que o governam e representam. As outras associações fazem o mesmo. Por isso é que andamos todos com o credo na boca a tentarmos que o Governo decrete medidas urgentes para mantermos as empresas saudáveis e garantirmos os empregos. Ninguém está com calma para esperar e ver o que isto vai dar. Estamos todos com medo que os nossos governantes, mais uma vez, fujam com o rabo à seringa e os mais fracos é que tenham que ficar com o vírus da fome e da desgraça.
Em Portugal as pequenas e médias empresas representam 99% da actividade comercial e industrial. São os pequenos negócios que ainda fazem de Portugal um país decente. É por isso que nestas alturas é uma tristeza ver o Presidente da República a fazer jeitinhos em tempo de isolamento, com as televisões atrás de si para garantir o tempo de antena, e no outro dia a fingir que está a sensibilizar os bancos para serem meiguinhos nas taxas de juro. Como se a gestão dos bancos, e a gula dos banqueiros, pudesse ser controlada por uma política de boas vontades e de conversas caridosas. Temos aí o exemplo da Caixa Geral de Depósitos que foi até hoje, a par do BES, o maior escândalo financeiro em Portugal; e só Armando Vara é que está preso e, pasme-se, por tráfico de influências em negócios com um empresário do ferro-velho. JAE." 
"Viver a vida a trabalhar longe do trabalho.  O restaurante Mirante da Paraíba, no Brasil, é só um pretexto para o autor desta crónica confirmar que a vida não é só trabalho mas que mesmo a viajar estamos sempre a trabalhar.
Há muitos anos fui convidado a visitar Jericoacoara, a meio de uma viagem a Porto Seguro, onde subi o Monte Pascoal. Fiquei de tal modo agarrado ao lugar onde, segundo reza a história, os índios avistaram pela primeira vez as naus de Pedro Álvares Cabral, que não tive coragem de deixar a cidade durante 15 dias de férias que passei por lá. 25 anos depois, de mochila às costas, meti-me a caminho e cumpri o sonho adiado.
Pelo que me contaram já não fui a tempo de reconhecer Jericoacoara dessa altura. Mas ainda vale a pena perdermo-nos naqueles caminhos de areia e dunas, mar e rios.
Fiz o caminho já de noite, a partir de Jijoca, na camioneta do Pantera, acompanhado de uma dezena de nativos que tinham vindo à cidade tratar da vidinha. Todos com menos de metade da minha idade. Cheguei à pousada Paradise, com o Rodrigo do outro lado do telefone, antes de negociar a viagem, a desaconselhar-me todas as propostas indecentes que me fizeram antes da decisão de viajar no banco da frente ao lado do Pantera.
Jijoca é uma cidade a uma dúzia de quilómetros de Jericoacoara, que vive dos turistas que viajam para o mítico lugar do Ceará. É lá que deixamos os nossos carros e é para lá que voltamos depois da descoberta do paraíso. Apesar da existência de pousadas de cinco estrelas esqueçam o conforto dos grandes hotéis. Fiquei na pousada Paradise, gerida pelo Rodrigo, e paguei cerca de 20 euros por noite; mas só o tempo que ele me dedicou a contar histórias, e o prazer de o ver a fumar um baseado, sentado na rede, justifica o preço da diária e desculpa todas as falhas com a Internet, a falta de água quente e as duas ou três baratas sem importância que me fizeram companhia durante três noites.
Foi ele que me recomendou o restaurante para jantar, mas também o pequeno espaço onde tomei diariamente o café da manhã, que paguei com os trocos que sobravam dos passeios, que ele também ajudou a marcar a preço de amigo. Hoje Jericoacoara não é nada daquilo que ouvi contar, mas a culpa é minha que viajei com mais de 20 anos de atraso. Mesmo assim valeu a pena, embora há duas dezenas de anos certamente teria aproveitado muito melhor as noites de festa.
Aproveitei a proximidade com o estado de Piauí e do Maranhão e fui dormir à cidade de Parnaíba para dar uma volta pelo rio e visitar as praias e, melhor do que as praias, os Lençóis Maranhenses, outro projecto adiado das viagens do tempo em que tinha mais olhos que barriga.
Fiz muitos quilómetros de carro, comi muitas moscas pelo caminho, dormi demais para o meu gosto, mas nunca mais me vou esquecer da Anna, do Gleicivan, da Lindalva, do Rodrigo, do Pantera, do Tiago, da Gardénia e do Valdir. E de mais meia dúzia de pessoas que, tal como eu, têm o sonho de ir por esse mundo fora mas acabam presos nas teias de aranha do lugar onde nasceram ou onde escolheram sobreviver a trabalhar.
Falta contar que em Parnaíba fui almoçar ao restaurante Mirante, que é um dos que de vez em quando aparece pelo meio das pesquisas sobre notícias de O MIRANTE. De repente, o dono do restaurante, que fica na Praça do Amor, no centro de Paraíba, era o mais orgulhoso dos proprietários de um título a verde que é o orgulho da família.
Gleicivan, o filho de José Ribaba, que comprou o restaurante em 2005, acabou de o renovar e fazer dele um dos melhores lugares para comer no centro da cidade. Ficava bem aqui um pequeno apontamento sobre as qualidades gastronómicas do Mirante e um pouco da história de vida do proprietário que é um homem que trabalhou muitos anos no duro para ter uma vida decente. Mas o espaço é curto e escrevo esta crónica quase na hora de me meter num avião de regresso a Lisboa, para depois ir trabalhar para Santarém, ainda a tempo de, no outro dia, ir apanhar umas laranjas ao campo da Chamusca. JAE."
"A luta pelo financiamento dos Media e a crise no Jornalismo.  Os novos projectos de comunicação social não precisam de gráficas, nem de negociarem o preço do papel, dos CTT, distribuidoras, e muito menos dos postos de venda. Mas os patrões querem resolver a crise pedindo ao Governo apoio para assinaturas e redução do IVA. Está tudo parado no tempo a ver a banda passar.
O associativismo empresarial ligado aos Media anda pela hora da morte. Numa altura em que os jornais perdem todos os anos 10% de circulação, os CTT têm os preços mais altos da Europa, as gráficas estão falidas e a distribuição já só tem uma empresa no mercado que é a VASP (só no ano passado a distribuição baixou cerca de 13% no conjunto de todas as publicações vendidas em banca).
Contra a crise os patrões propõem ao Governo a compra de pacotes de assinaturas para as escolas, vantagens no IVA, apoio no combate à iliteracia, enfim, uma série de reivindicações que já vêm de tempos antigos. E ainda bem, porque estas medidas não resolvem nada. Sem a publicidade do Turismo e de outras entidades do Estado, e sem o apoio às empresas de comunicação social a exemplo do apoio às empresas de outras áreas da cultura, é mais do que evidente que não vamos a lado nenhum. Se os jornalistas e empresários do sector não sabem que a classe política quer é câmaras de televisão atrás das suas comitivas, mais os jornalistas da LUSA e da RDP/ RTP que, mal ou bem, lhes fazem o serviço mínimo, quem é que vai conseguir compreender este mundo em mudança que vivemos todos os dias?
O jornal “Observador” é um bom exemplo da caducidade das propostas dos patrões dos Media: chegou ao mercado e venceu; com apoios de investidores ricos, é verdade, mas com a vantagem de não precisar das empresas da distribuição, de ensacamento, de plastificação, de endereçamento, das gráficas e dos CTT, que são o grande calcanhar de Aquiles da denominada imprensa tradicional. Como muito bem recordava recentemente um estudioso do sector, Nobre-Correia, o El País lançou em Novembro de 2013 uma edição diária digital em português destinada ao Brasil. É só um exemplo que serve às mil maravilhas para exemplificar o nosso amadorismo até a pedir apoios ao Governo.
A maioria dos jornais e rádios de referência têm as suas redacções em Lisboa e Porto e organizam-se sem equipas comerciais, mesmo depois de as Agências de Meios terem secado a distribuição do bolo publicitário. A solução para todos eles é irem à procura de publicidade por esse país fora. O problema é que a grande maioria dos patrões querem gerir a crise sem mudarem de gestão e de mentalidade. Outro exemplo da crise no sector que não é financeira mas de regime: a grande maioria dos jornalistas passa o dia de trabalho em Lisboa e no Porto a canibalizarem as notícias uns aos outros, regra geral relacionadas com aquilo que se passa nos corredores do poder, mais o que vai soprando das fontes policiais e tribunais onde os grandes processos, como o caso Marquês e tantos outros, vão dando para encher chouriços todos os dias.
Arlindo Consolado Marques, cidadão de Mação e Torres Novas, faz mais pelo rio Tejo que todos os funcionários dos organismos oficiais. Os seus textos no Facebook geraram a maior onda de indignação sobre a poluição recente no Rio Tejo e seus afluentes. Arlindo trabalha todos os dias na sua profissão e nas horas livres dedica-se a uma missão que põe em sentido qualquer jornalista sentado à secretária a escrever sobre a deputada Joacine, André Ventura e companhia Lda., alguns dos bobos de serviço. Arlindo é o exemplo de que muitos jornais e jornalistas estão a mais no mercado. Por muito que se critiquem as redes sociais há gente a trabalhar mais nas horas livres pela defesa do país e do seu património do que muitos jornalistas encartados. JAE
"O jornalismo como arma de arremesso.  Maria Flor Pedroso, a última vítima dos snipers do jornalismo de opinião, pôs-se a jeito e acabou de provar do milho envenenado que é prática corrente distribuírem nos galinheiros onde ela também habita.
“A arrogância fica bem aos perus”. Cito do livro de Mário de Carvalho, com o título “Quem disse o contrário é porque tem razão”, talvez um dos livros deste autor que vai ficar como referência para os vindouros que, quando ele morrer, vão descobrir uma grande Obra literária. Mário de Carvalho tem um escritório de advocacia, num prédio numa rua de Lisboa, profissão que exerceu até há bem pouco tempo, mas também tem a sua casa de fim-de-semana em Salvaterra de Magos onde lê os jornais e escreveu alguns dos seus melhores livros.
Lembrei-me dele várias vezes nos últimos tempos por causa da guerra que vai por aí entre jornalistas encartados que têm empregos na Agência LUSA, na RTP/RDP e na generalidade dos Media que vivem cada vez mais da opinião e cada vez menos das notícias. O Estado gasta com a Agência LUSA, e com a RTP/RDP, o que nem o Diabo quer saber; tudo para que alguém faça a agenda completa de uma centena de governantes, que reduzem os problemas do país a declarações pueris, feitas em viagens pelo país desertificado, sem políticas para a floresta, a agricultura e o mais que se sabe.
Quanto mais a crise da Imprensa se vai acentuando mais os jornalistas e os comentadores das televisões se descompõem e escrutinam o trabalho uns dos outros sobre questões que só servem para destilar veneno e raivinhas caseiras. O jornalismo está em crise mas os jornalistas que têm o poder de falar para grandes audiências fazem lembrar os Sousa Laras desta vida. Maria Flor Pedroso, a última vítima dos snipers do jornalismo de opinião, pôs-se a jeito e acabou de provar do milho envenenado que é prática corrente distribuírem nos galinheiros onde ela também habita.
Mário de Carvalho diz no livro citado que o episódio da investidura de D. Quixote contra os moinhos de vento só dura uma página do livro que é composto por cerca de setecentas. Todos os jornalistas das LUSAs e RTP/RDP’s desta vida se acham como Miguel de Cervantes, que numa só página conseguiu criar um episódio que marca todo o livro. Eles também, quando chegam às redacções destas máquinas de Poder, acham-se à prova de bala, até que um dia percebem que podem cair redondinhos só com o silvo de uma baioneta, que os comentadores encartados usam até partirem o cabo, principalmente nestes tempos de crise. JAE
Nota: Leiam, por favor, a história que contamos nesta edição da escritora Ana Cristina Silva que foi vítima de atropelamento. Este é o país onde as seguradoras, os bancos e os burocratas, que são protegidos pelos governantes, mandam mais que qualquer primeiro-ministro"


La última edición de 16/04/2020 "VALE DO TEJO" de "O MIRANTE"
Cada semana, "O MIRANTE" saca en papel dos ediciones.
Esta es la de 16.04.2020 de "LEZÍRIA TEJO" e "MEDIO TEJO"