Otra vez Sánchez, otra vez Iglesias, otra vez Garzón, otra vez Dolores, otra vez Irene...

Ya están trabajando. Ya era hora, dirán no pocos. El Gobierno del doctor Sánchez. Con Fiscal General del Estado de máxima confianza. Ahí están : metidos en faena, estrenándose en urgente Consejo de Ministros. Para que el espectáculo continúe. El espectáculo debe continuar, ya lo decía Freddie Mercury.
Ya dice Mariola Urrea, en El País, que "Fue Pablo Iglesias el que afirmó que el acuerdo de coalición combinaba la “experiencia del PSOE y la frescura de Podemos”. Efectivamente, el PSOE acumula más de 140 años de historia y suma muchos trienios en la gobernabilidad de España. Aunque no todo hayan sido aciertos, una parte muy significativa de los grandes avances en la democratización de nuestro país y en la configuración de los pilares básicos del Estado de bienestar son fruto del trabajo realizado por gobiernos socialistas. Acierta Pablo Iglesias al concederle al PSOE el patrimonio de la experiencia...". Para Mariola Urrea "El presidente ya puede dormir tranquilo. El nuevo Ejecutivo de Sánchez ofrece una estructura bien pertrechada para afrontar, si fuera necesario, el placaje político al socio de gobierno".

Otro, como Juan Manuel de Prada, en ABC, nos ilustra con esta postal : "Parafraseando aquella definición que Chesterton propuso sobre el periodismo, podríamos afirmar que la democracia consiste en decir «Fulano es ministro» a gente que no sabía que Fulano existiese. Lo más alucinante es que nombrando ministros a fulanos desconocidos puedas tener a las masas cretinizadas y a los tertulianeses en un sinvivir, que los dedos se les hacen huéspedes gugueleando los nombres de los fulanos, por ver si están emparejados entre sí (y en este gabinete hay muchos emparejados, lo que no debe extrañarnos, pues la partitocracia es endogámica y fomenta el rijo).
Wenceslao Fernández Flórez consideraba que, para ser ministro, no hacía falta mayor capacidad que para ser socio de un casino...". Para Juan Manuel de Prada, esto es "Casa con dos puertas. Sarna democrática con gusto no pica".

En El Mundo, Maite Rico nos recuerda que ""El único país cuyo modelo de consumo es sostenible y tiene desarrollo humano alto es Cuba". No es ironía. Es un tuit que Alberto Garzón escribió en 2017 y que ha borrado ahora que va a tener coche oficial. Se refería así el nuevo ministro de Consumo a una isla que en 1957 era la tercera potencia económica en Latinoamérica y que hoy, tras 60 años de dictadura castrista, ocupa el penúltimo puesto, solo por delante de Haití. ...".

Ya en "El Confidencial", el articulista Rubén Amón nos habla de "El plan de Sánchez para exterminar a Iglesias. El reparto de carteras y de competencias demuestra que el líder socialista quiere extinguir dentro del Gobierno a su mayor adversario político". Y a mayor abundamiento, Amón define la situación : "Las manifieste o no las manifieste, buenas razones tiene Pablo Iglesias para sentirse discriminado, amenazado y aislado en el Gobierno de Sánchez. Ha adquirido el rango de vicepresidente. Y ha logrado colocar a su pareja y a tres ministros más, pero el líder de Unidas Podemos debería ser consciente de la docilidad con que se ha entregado al enemigo. No se percata de cuánto puede quedar neutralizado y amordazado su proyecto durante la legislatura...".

Pablo Sebastián, el presidente del diario "República.es" dedica su esfuerzo de esta jornada a analizar lo que supone el anunciado nombramiento de la ex ministra Delgado como Fiscal General del Estado. Dice el veterano periodista : "...Pedro Sánchez se ha quitado del Gobierno a la amiga de Villarejo -el comisario al que tanto odia Pablo Iglesias- para convertirla en un obús contra el Tribunal Supremo en favor y defensa del golpismo catalán, siguiendo los pasos que ya dio Dolores Delgado al utilizar a la Abogacía del Estado en favor de los condenados golpistas.
De ahí el descaro y la confianza de Sánchez en que Delgado -la que escoltó la momia de Franco en su traslado- intentará poner firme a la Fiscalía del Tribunal Supremo. Sobre todo cuando llegue el día de los indultos a todos los condenados golpistas por el Tribunal Supremo, para que Oriol Junqueras pueda ser candidato a la Generalitat en las próximas elecciones catalanas que tampoco tardarán en llegar.
Estamos ante un enredo e intriga propio de las novelas de Ágata Christie en las que el detective belga Hércules Poirot deberá afinar su instinto para que las piezas del rompecabezas encajen con precisión y aquí el tiempo juega un papel esencial. Porque Sánchez necesita tiempo para conceder los indultos porque si lo hace de manera inmediata este país -y puede que una parte del PSOE- estallará del indignación y el Presidente no podrá motivar los indultos con facilidad ante el alto Tribunal...".

En Voz Pópuli, el analista Álvaro Nieto, entre a saco en lo que considera una situación que entiende sería escandalosa en otros países democráticos... "Aquí ya da lo mismo si Pedro Sánchez nombra Ejecutivo sin pasar antes por La Zarzuela, si se celebra la investidura en pleno fin de semana navideño o si se negocian los apoyos para ser presidente con un preso por sedición. Todo vale. Nuestro nivel de tolerancia ante las tropelías está tan alto que ya nadie repara en cuestiones que podríamos tildar de "estéticas".
Pero no conviene dejar pasar este extraordinario caso de nepotismo y hay que denunciar la 'omertá' que lo rodea. En los medios y en la propia política. ¿Qué estaríamos oyendo si lo hubiera protagonizado un líder de la derecha? Conviene recordarle a los más jóvenes que la exmujer de Felipe González, Carmen Romero, siempre se dedicó a la política y fue varias veces diputada, pero jamás se le ocurrió ponerla de número dos del partido ni meterla en uno de sus gobiernos. Y la esposa de José María Aznar, Ana Botella, hizo carrera en política, pero justo cuando su marido dejó todos los cargos.
¿Debe renunciar Irene Montero a estar en política? En absoluto. Pero, lamentablemente, mientras su pareja sea el líder de un partido jamás debería ser ella la número dos, por mucha valía que tenga. Semejante despropósito no se aceptaría en ninguna gran empresa del planeta.
Es verdad que los militantes de Podemos han tragado y respaldado esta anomalía, pero eso no justifica que todos los españoles tengamos que asumir también que ambos deben ser ministros de España, como si aquí no pasara nada..."

Dolores Delgado. 

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