Navidad : Pepe Castrillo, el maestro de la Radio, inolvidable siempre

Todas las Navidades, desde hace muchos años, me traen el recuerdo de un compañero, maestro entre los maestros de la Radio, amigo siempre... Os hablo de José Pascual Castrillo Bernal, castellano de pro, con todo lo que ello encierra -como era mi abuela-, persona entrañable y de muy nobles sentimientos, personaje al que quienes hace tantos años conocimos, no dejamos de tenerle presente.
Otra Navidad. Otra época de sensaciones. Otra vez el desenfreno instalado en no pocos. Otra vez el ser felices por decreto. Navidad es algo más que eso, bastante más que eso. Navidad, como diría Pepe Castrillo, no es sino "el escenario más adecuado para acabar con la discrepancia y vivir el ambiente y el acercamiento con aquellos de los que nos hemos ido alejando, muchas veces sin ni siquiera saber por qué. Por ello el amor deberá campar a sus anchas, la esperanza tomar cuerpo y el entendimiento convertirse en realidad". Así me lo decía años atrás.


Otra vez Navidad. Ninguna parece igual a otra. Siempre echamos en falta a alguien y, con el paso de los años, ese alguien son ya algunos, demasiados ya... Navidad, ¡ay, Navidad!. 
Decía Pepe Castrillo (comunicador excepcional, radiofonista de excelencia que fue) en su postal de 2018 : "En Málaga he conocido a Dani, que este mes ha cumplido 30 años. Camisa Blanca sin mangas, no las necesita. Sentado en una baja e incómoda banqueta, sujetando un vaso de plástico con la boca y moviendo la cabeza para que suenen las monedas. Dani a los once años subió a un poste de alta tensión y perdió totalmente los dos brazos. Cuando me despedí de él le pregunté : ¿Qué tal la vida?. Su respuesta me dejó perplejo : "Soy feliz. No me puedo quejar".  Yo pregunto : ¿y usted puede quejarse?...".
Suscribo lo dicho por el entrañable y admirado amigo Pepe Castrillo que, cada año por estas fechas -desde hace décadas-, nos escribía con su ya famosa reflexión en voz alta aprovechando que es Navidad. 

Invadiendo lo que no deja de ser su intimidad -el sabrá perdonarme esta osadía- en este día de despedida del año 2019, no puedo por menos que trasladaros a vosotros, amigos lectores, una muestra del modo de ser y estar de quien además de un extraordinario radiofonista fue y es una excelente persona.

Cada Navidad, Castrillo Bernal se ponía a la máquina de escribir, al ordenador después, y redactaba una carta/felicitación (las cuales guardo como oro en paño) que tenían mucho de reflexión oportunísima, de mensaje enternecedor, de llamada a las conciencias de cada uno. Y lo que de allí salía -siempre interesante, siempre oportuno- partía luego en sobres, más tarde en el e-mail, hacia sus amigos, repartidos por no pocas partes de España.

Los años van pasando para todos. Castrillo lleva ya algunos jubilado. Yo llegué a los 65 hace un año. El tiempo no perdona a nadie. Y ahora, cuando Pepe más podía disfrutar redactando su inolvidable carta navideña, viajando, profundizando en sus pasiones culturales, escribiendo sobre la Tauromaquia que fue y que desgraciadamente algunos se empeñan en perder... mi buen amigo tiene que emplear más su tiempo libre en visitar a los médicos que en dedicarlo a sus verdaderas pasiones. Pero cuando la Salud manda, no cabe otra que ponerse firmes y tratar de mejorarla.

Por eso, tal vez, esta Navidad, mi querido amigo, mi admirado maestro en la Radio, Pepe Castrillo, está triste. Porque no envió a sus amigos de siempre, la tradicional carta de siempre. Yo me he tomado la licencia (espero que no inoportuna) de hacer, por el bueno de José Pascual, posible que en este buzón imaginario -pero altamente efectivo- de Internet, quede una carta de Castrillo Bernal. Para que, a lo largo de los años, cuando los amigos y no amigos de este gran comunicador a Internet accedan, puedan leer, a modo de ejemplo, una de las muchas reflexiones, siempre tan entrañables, siempre tan oportunas, que a lo largo de tantos años Pepe Castrillo por Navidad hizo.
Y con la esperanza de que a finales del año 2020 que vamos a estrenar, ya en plenitud de forma, Pepe Castrillo se ponga otra vez a la tarea anual de cada Navidad y nos deleite con otra de sus magníficas epístolas.

En una reciente conversación a través del e-mail, Pepe me decía que "nunca olvides que recordar es volver a vivir. Me preocupa mucho el futuro, si; pero me niego a olvidar el pasado. Recordándolo vienen a la memoria decisiones tomadas, posturas adoptadas, actitudes, enfados y alegrías. Sin dar la espalda al futuro, piensa siempre cómo has vivido el pasado. Siempre encontrarás situaciones a las que quizás te hubiera gustado hacer frente de forma distinta. Desde luego, serán muchas menos de las que te llenarán de orgullo y satisfacción; comprobando que recordar es volver a vivir, y que de ese pasado, siempre podrás sacar actitudes, esfuerzos y decisiones que te harán sentirte más feliz...".

Mucha sabiduría en el pensamiento del maestro Pepe Castrillo. Año a año, por Navidad, sus epístolas -y nunca mejor dicho- encerraban mensajes muy positivos. Las consideré intemporales, de plena vigencia siempre.
Por eso (vuelvo a pedir perdón al bueno de Pepe por invadir publicamente su intimidad) he rebuscado en el archivo donde guardaba las cartas navideñas de este hombre y al azar he echado mano de una de ellas...  es la que envió a sus amigos hace 25 años ya, el 19 de Diciembre de 1994. Son diecinueve líneas que luego leerás y que el envió cuando era aquel brillantísimo director de las no pocas emisoras que la SER tenía en la provincia de Málaga. He podido comprobar que, a pesar de tanto tiempo transcurrido, no ha perdido actualidad. De haberlo mandado hoy no  notarían el paso de los  años.  
Decía así Castrillo en aquella carta navideña : 
"No haré referencia a la política ni a los políticos. Consideró que, a las puertas de la Navidad, hay temas y aspectos más aconsejables y hechos más gratos. Le envío dos muestras de ello.    
En los últimos días de Noviembre, Rosa, empleada en un servicio de limpieza viaria, se encontró un sobre que contenía lo que hoy serían mil euros de 20 décimos de lotería. Rosa, que sin duda alguna tiene que dedicarse a la limpieza de las calles para ayudar a sacar a su familia adelante, no pensó cuanto le podía tocar  o qué iba a hacer con el dinero si le tocaba. Pensó según dicen, en el disgusto del señor que lo extravió, y entregó el sobre a la policía.  
Jesús, en una de las calles de más tráfico de Segovia, espera el autobús de Apadefin. Haga frio o calor le da igual. Se sitúa sobre el bordillo en el lugar más apropiado para estar a la vista, y allí se dispone a dirigir el tráfico a su manera y sin permiso ni orden de nadie. Jesús es bueno y feliz porque desde que nació, su mente colabora también para ello. Sigue creyendo que está ayudando a que todo vaya mejor sin accidentes, aunque hay quien dice que sus indicaciones quizás los provocaron. Jesús no piensa que esa lección es un ejemplo. Me temo que jamás alguien le haya dado las gracias, pero tampoco le importa. Su mente y su corazón le hará pensar que ha hecho lo que debe hacer, sin esperar a que lleguen las Navidades y quizás creyendo que es lo que nunca podrá ser. 
¿Cuántos Jesús y cuántas Rosa nos encontramos cada día y ni siquiera nos percatamos de sus hechos, de su presencia, ni aún de su manera de ser?. Ya sé que impresentables hay muchos, pero infinitamente menos que decentes, honrados y ejemplares a los que hoy recuerdo con admiración y respeto. Que la felicidad sea compañía inseparable y que el éxito corone sus esfuerzos, esos esfuerzos que quizás hasta su vecino desconoce.  
¡Cuántas personas ejemplares a los que hoy recuerdo con admiración y respeto. Que la felicidad sea compañía inseparable y que el éxito corone sus esfuerzos!.  Hazme el favor de ser feliz y hacer felices a todos los que te rodean que estoy seguro lo conseguirás". 
Es solo un ejemplo de las muchas lecciones navideñas que José Castrillo Bernal, con indudable
afecto, a sus amigos impartió y deseamos siga impartiendo. Queda subsanada así su ausencia, más
que justificada en esta Navidad del 2019. 
Que el 2020 traiga salud y felicidad para nuestro gran amigo, para todos sus amigos y para todos los lectores de este humilde entretenimiento de un jubilado, que no deja de ser esta web personal llamada Rías Baixas Tribuna. Espero, pues, nos sigan visitando en este site. Mil gracias por ello.
EUGÉNIO EIROA

Post Scriptum :
José Pascual Castrillo Bernal fue uno de los grandes nombres
de los medios de comunicación en Castilla y León y Andalucía.
Cuando dejó su cargo como Director Regional de la Cadena SER
llevaba 46 años vinculado a la Radio.
Pepe Castrillo, periodista segoviano, fue el primer director de la emisora Radio Palencia y luego responsable provincial en Málaga y regional en Castilla-León de la cadena SER hasta su jubilación, entre otros cargos de gran relevancia en el mundo radiofónico.
En su heroica etapa palentina lideró un equipo joven e ilusionado que muy pronto consolidó el proyecto, arrasó en audiencia en un tiempo récord y fue un caso digno de estudio en el mundo de la Comunicación, donde el director de la emisora todos los días se arremangaba como el que más y se ponía el mono de trabajo desempeñando como el más humilde de los empleados de aquella incipiente emisora. Ese trabajo de fundación e implantación radiofónica inolvidable hizo que muchos años después, en 2012, la actual redacción de la SER en Palencia le concediese un galardón especial en el trigésimo aniversario de la estación radiofónica.


José Pascual Castrillo Bernal, en una foto de no hace mucho tiempo

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