Manuel González Soto : se ha muerto el hombre, pero la leyenda pervive

Manuel González Soto : alma máter del club de Balonmano Chapela, desde hace décadas. Ha muerto. No tenía edad para ello. Pero la dama de la guadaña decidió que le tocaba a este hombre ahora.
Manuel González Soto, presidente del Club Balonmano Chapela, fallecía a los 69 años a causa de una larga enfermedad. Vinculado durante 40 años a la entidad pontevedresa, González Soto era una de las personalidades más conocidas del balonmano gallego, reconocido además con la Medalla e Insignia de Oro de la Real Federación Española de Balonmano en 2017, así como otras distinciones como la medalla al mérito deportivo de Galicia.
La Sala 5 del Tanatorio Vigo Memorial, ubicado en la Avenida da Ponte 106 de Vigo, ha sido el lugar elegido por la familia para instalar la capilla velatoria antes de la incineración habida este domingo. Por el Vigo Memorial desfilaron cientos de aficionados y amigos, con escenas de notable emoción habidas en muchos rostros, en memoria de Manuel González Soto.

Se ha ido un grande del Deporte. De esos que se dejaron el dinero y la salud en el empeño, para que cientos de jóvenes -en este caso en el Balonmano Chapela- se abriesen camino deportivamente hablando, durante años y años. Incansable. Eterno parecía. Hasta que la enfermedad le doblegó y tras ella, la muerte. Así es la Vida, dura y cruel, injusta; porque González Soto, solo por el mucho bien que hizo a tantos y tantos chavales; solo por lo que hizo colocando a Chapela en el mapa a través del Deporte del Balonmano, merecía otro final a su vida. Una vida de entrega a los demás, de esfuerzo continuado, de sacar fuerzas de donde ya ni tenía, para seguir, seguir siempre, hasta que el final y la enfermedad lo hicieron imposible.
Manuel González Soto se ha ido. Ahora, desde las gradas del cielo, el Balonmano Chapela continuará con el apoyo de quien lo hizo grande, de quien lo hizo popular, de quien lo hizo navegar cual barco firme y seguro, en medio de tempestades económicas, de faltas de recursos, de zancadillas mil. Descanse en paz el dirigente legendario, el gran hombre, el amigo. Paz a su alma. Chapela y el Chapela son hoy más pobres, más huérfanas se quedan. Se ha muerto el hombre, pero pervive la leyenda de un dirigente excepcional. Descanse en paz.
EUGÉNIO EIROA



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