Tauromaquia. Sobre la huída constante de aficionados.

Escribe Antonio Lorca, en "El País" :

"...Uno de los dramas de la tauromaquia del siglo XXI es la huida constante de aficionados; ahí están el origen y la consecuencia de la crisis. Si se rompe el cimiento del aficionado, la fiesta se desploma. El aficionado es el sufridor, el cliente comprometido, fiel e incondicional; el que guarda, mantiene y defiende la esencia, el que se emociona y sufre, el que exige la integridad del espectáculo. El aficionado es aquel que una tarde sale de la plaza maldiciendo su suerte y al día siguiente vuelve con la ilusión de un niño.

El importante es el aficionado, que no el público. Este es inconstante, veleidoso, ocasional y extremadamente infiel. No se emociona, se divierte. No tiene el veneno en las venas, no está contagiado ni ‘enfermo’. Acude a la plaza porque lo llevan, porque es costumbre o lo arrastra la feria, pero no se siente identificado con lo que sucede en el ruedo. Hoy va a un festejo taurino, pero lo cambiará mañana por un partido de rugby si las circunstancias lo aconsejan.
Los aficionados son necesarios, imprescindibles, vitales… Si los hay sabios, exigentes y comprometidos, la fiesta de los toros prevalecerá por encima de ataques, desprecios e ignorancias.
Por ello, sería bueno que los Reyes Magos no los olvidaran..."

In Del Toro al Infinito

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