VIGO. El lunes al sol : ¡oh, señora Muñoz, presente la dimisión ya y váyase!

Este lunes de resaca, este día siguiente -mejor decir así que "el día después..."-, este lunes al sol para quienes perdieron estrepitosamente (¡ay, Elena, Elenita, Elena!); este Xabier Pérez encantado de conocerse a si mismo (además de flamante concejal del Bloque en Vigo) que lo más brillante que acierta a decir es : «É un gran motivo de alegría o desplome do PP»... Este día 1 después del triunfo aplastante del emperador Abel es un día totalmente diferente a todos los demás.

Elena Muñoz, en primer plano
Vigo aparece este lunes aún con carretillas, obreritos, zanjas de aquellas obras inacabadas que en la recta final del anterior mandato emprendió tan alocadamente don Abel, a ver si rebañaba aún unos votos más con los que batir el récord, mientras en la acera de enfrente, ¡ay, Elena, Elenita, Elena! prometía el oro y el moro cada día, a ver si caían unos votos misericordiosos con los que atenuar la tragedia que le pronosticaban las encuestas que, esta vez sí, acertaron, ¡vaya si acertaron!.

¿Lo hizo tan bien don Abel en el tiempo pasado como para justificar este su llegar a veinte en el último domingo de mayo?. ¿O lo hizo tan mal ella, ¡ay, Elena, Elenita, Elena! en los varios años que lleva de Jefa de la Oposición?.
Para gustos hay colores, para todo hay opiniones. Sea como fuere, el obtuvo 20, que ya se dice pronto. Y ella bajó a cuatro, que ya es triste para la historia del PP en Vigo.

En este juego de opiniones en el día siguiente, cada uno tiene la suya. La de este humilde periodista, ahora jubilado, que atesora bastante más de cuatro décadas de ejercicio profesional, la opinión sobre lo sucedido en Vigo, no es otra que no se puede optar a ganar unas elecciones, a cuando menos obtener un buen resultado, si desde el primer minuto del día siguiente de los anteriores comicios, quien aspira no se ha puesto a trabajar duro, a ejercer un férreo e implacable marcaje opositor al que gobierna, con imaginación y perseverancia, con la muestra al mismo tiempo de alternativas visibles a los errores que se señalan en el desempeño del alcalde, de tal modo que la ciudadanía pueda ir evaluando con tiempo una posible alternativa, por si decidiere optar por un no continuismo llegada la llamada a las urnas.

En el caso concreto del PP vigués llevan ya demasiados años haciendo las cosas muy mal. No ya solo colocando okupas en plazas de concejales para las que están muy poco cualificados, sino también con una dejación en el necesario ejercicio incansable de la Oposición, dejación que -perpetuada en años- lo único que ha servido es para que el crédito de don Abel, en vez de disminuir, cada vez creciese más, ante la ausencia de los que, en teoría, tenía enfrente.
Es así escandaloso comprobar cómo solamente desde hace poco más de año y medio, el PP de Vigo ha movido el trasero y abandonado la plácida e inútil posición que ocupaba en el Concello de Vigo. Este tan tardío despertar, tras años -incluída anterior "legislatura" también- no solo resultó ineficaz, sino poco creíble para el ciudadano de a pie, que harto de asistir a la falta de acción opositora, no daba ni dio crédito a que unos mudos(as) por fin hablasen. Y así... don Abel siguió engordando (¡y a ver ahora quien lo adelgaza!) y el PP adelgazando como se verifica en las solo 4 actas que ha alcanzado.

Con este panorama, con todos los respetos, a esta buena mujer, ¡ay, Elena, Elenita, Elena!, sería de aplicación, una frase, pronunciada a gritos, que escuché recientemente en un partido de fútbol del Braga B, en el viejecito estadio 1º de Maio, dirigida al entrenador del filial bracarense -que acabaría por descender a la tercera división- :
oh treinador, pede a demissão já e vai embora!.
Pues sería lo mismo :
¡oh, señora Muñoz, presente la dimisión ya y váyase!
Si todavía, después de lo sucedido, cree Elena Muñoz que aún hay que hacer esas reflexiones en frio que anuncia, o como mucho poner el cargo a disposición -al estilo este lunes del coletudo Iglesias-, ya se estará perdiendo tiempo, si en verdad quiere el PP de Vigo algún día recuperar terreno perdido. No es de reflexión el asunto, ni de poner a disposición : es de dimisión fulminante y asunción de las responsabilidades políticas que el caso tiene. Todo lo que así no sea es contribuir, más aún, al descrédito que en Vigo tiene actualmente el PP, donde buena parte de sus votantes han acabado por entregar su voto al socialista-populista don Abel.
EUGÉNIO EIROA
Imagen en "La Voz  de Galicia"






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