El problema, el verdadero problema grave, es al día siguiente del día de las votaciones. ¿Y ahora qué?. ¿Cuantos sabrán de verdad responder a la pregunta...?

Realmente cansa tanta campaña electoral. Llevamos casi tres meses atosigados con tanta predicación y maniobrerismo político que tratan de meternos por los ojos, oídos y por donde sea preciso. Cuando todas las elecciones podían haberse programado juntas, en un solo día, el iluminado señor doctor dijo no, dijo lo que a el convenía. Y así andamos, hartos la mayoría.
Es casi todo de tanta vulgaridad, de tanto cinismo (prometen auténticos disparates, alegre e irresponsablemente, sabiendo que luego no van a cumplir)... que necesariamente harta; resulta impropio para consumo, que diría un hermano portugués.
Pero es lo que hay, desgraciadamente es lo que hay : una porquería demasiado extendida, a poco que te pares analizar, harto preocupante, porque el futuro que se adivina, por mucha esperanza que se pueda tener, tiene bastante de tenebroso.
Ya falta menos para ir a las urnas y poder poner punto y final a esta fiesta donde tanto engaño abunda.
El problema, el verdadero problema grave, es al día siguiente del día de las votaciones.
¿Y ahora qué?. ¿Cuantos sabrán de verdad responder a la pregunta...?
JUAN de la OLIVA


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