“¡Qué país, Miquelarena, qué país!”. Franco, la momia; Sánchez, el colchón; Juan Pueblo, hasta las pelotas...

Que dice el Gobierno casi en funciones que el Vaticano (a modo de nihil obstat) no se opone a la exhumación de Franco. Tiene así el doctor Sánchez la oportunidad de, coincidiendo con la campaña electoral, levantar la losa, retirar la momia -o lo que allí exista- y llevarse los restos del dictador a otra parte. Y así serán felices los Sánchez. Estarán convencidos de que habrán contribuido al progreso, mejora y excelencia de este país aún llamado España.
No está mal la novedad, ¿verdad?, en días en que los insultos entre los partidos políticos vuelan sobre las cabezas de unos y otros diputados, en el Congreso, también en el Senado. Solo al doctor Sánchez se le ocurre convocar elecciones y dejar tantos días hábiles de Congreso antes de la disolución efectiva de la actual Cámara. Oportunidades para la precampaña.
El caso es que el ciudadano de la calle está hasta las pelotas de cierta tropa de mediocres que se han instalado en la Política, para disfrutar de la mamandurria que les engorda el bolsillo cada mes, a cambio de que tengamos que aguantarles con sus ocurrencias -buena parte de ellas lamentables, cuando no miserables-.
Y vengan días y lluevan panes, que decía el otro.
Ahora, andan a codazos entre ellos, para hacerse con un sitio de salida en las listas que los partidos confeccionarán en días próximos. La Política, en España, lleva ya unos años en plano de decadencia harto preocupante; golfadas y corruptelas aparte -que de ello ya ni merece la pena hablar con tanto que se ha hablado-.
En el Supremo, mientras, aburridas están las sesiones del juicio a los que dieron un golpe en Cataluña. Golpe contra el orden constitucional, dejémonos de historias. Corderitos parecen todos con sus invocaciones a la paz, al no hemos cometido delito alguno (las urnas aparecieron solas y el referéndum que nadie pagó), al somos presos políticos...
No podrán quejarse del trato exquisito que están recibiendo por parte del Tribunal. Pero también de Fiscales, abogados del Estado... que les interrogan con una delicadeza admirable, a poco que uno observe y se entretenga y aguante horas delante del canal 24 horas, o en el "streaming" que por los medios prolifera. Veremos en qué acaba todo...que esa es otra.
Anda España así, a las puertas del Carnaval y en semanas antes de la Santa. ¡Menuda primavera con el 28-A del doctor Sánchez!. Quien diga que no rebuscó la fecha, ¡qué equivocado está!. 
Pero después de leer lo del colchón y la pintura para el cuarto marital en Moncloa, pocas dudas quedan ya sobre el personaje. Eso sí, muy torpe es el tal Casado, que en su cara a cara de hoy en el Congreso, solo se le ocurre decirle a Sánchez que vaya empaquetando ya el colchón que en dos meses está saliendo de Moncloa. ¡Coño...! : saldrá el doctor Sánchez, pero el colchón -que se supone bueno-, si lo ha pagado el erario público (eso cabe pensar) debe quedarse en Moncloa. Claro que, aplicando la teoría de Sánchez, temeroso de que al siguiente usuario el colchón de Moncloa traspase las pulgas polìticas, el presidente siguiente debería ordenar la compra de otro colchón... Y así, con tanto cambio de presidente, vamos a juntarnos con un montón de colchones usados. Siendo ellos de excelente calidad, como se supone, seguro que en una institución de caridad que acoja a los sin techo cada noche, estarán encantados de recibir los colchones que, en Moncloa, cada nuevo usuario-presidente no quiera.
“¡Qué paísMiquelarenaqué país!”. O si lo prefieres : "¡Qué tropa, joder, qué tropa!"
EUGÉNIO EIROA
eugenioeiroa@gmail.com



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